domingo, 19 de septiembre de 2010

Libro IV, Capítulo 109 (3 de 4)

Patín está impaciente por acabar la campaña para regresar a Roma cuanto antes. Así es su carácter, inconsistente y voluble. También los hombres de Perión quieren entrar pronto en combate. Pero Perión prefiere demorar ese momento hasta que sus tropas estén perfectamente preparadas. Y ese momento ha llegado... Tras oír la misa, el rey Perión ordena a sus huestes que se preparen para la batalla. Al alba, ambos ejércitos se ponen en movimiento. Todos los caballeros salen con sus mejores armas. Patín lleva armas, yelmo, escudo y sobreseñales, todo negro.
El escudo negro tiene una figura femenina en oro que representa a Oriana. En las sobreseñales lleva bordadas unas cadenas que simbolizan las que va a usar para prender a Amadís. Tras él va Floyán. Tiene armas amarillas y negras a cuarterones. Arquisil lleva armas azules y blancas con adornos de plata y flores doradas. Lisuarte porta armas con águilas blancas, y un águila solitaria en su escudo. El rey Cildadán lleva armas negras sin ningún adorno (es tan austero desde que fue derrotado por Lisuarte y se convirtió en su tributario). Tampoco Arbán, Grumedán y Guilán llevan ningún adorno, triste por enfrentarse a sus otrora amigos.
En el otro bando, Perión sale con armas claras y limpias como el acero con sobreseñales de seda colorada y montando un magnífico caballo español y con la enseña del Emperador de Constantinopla. El rey Ladasán de España ha enviado varios caballos de pura raza como regalo. Amadís lleva sus famosas armas verdes con leones dorados. Cuadragante, armas pardillas con flores plateadas y monta otro de los caballos de Ladasán. Bruneo porta sus armas habituales. En su escudo hay dibujados una doncella y un caballero hincado ante ella. Florestán lleva armas coloradas con flores doradas y su correspondiente caballo español. Agrajes, armas rosadas y en su escudo, una doncella que aprieta un corazón contra ella. Angriote lleva armas de veros azules y plata. Llegan Gandalín y Lasindo, con armas blancas como corresponde a caballeros noveles. Amadís acompaña a Gandalín ante Perión. Antes le dice que durante el combate no se separe de él. Así podrá auxiliarle y compensar su inexperiencia en la batalla. Gandalín le promete que así lo hará.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Libro IV, Capítulo 109 (2 de 4)

Amadís, en un principio reticente, cae en la cuenta de lo injusto que sería negarse a su petición. Aparta sus egoístas deseos y acepta su demanda. Lamenta no haberle preparado unas armas acordes a su nueva categoría caballeresca. Gandalín le responde que Galaor, como no puede usar las suyas por su enfermedad y conocedor del ansia de Gandalín, le cedió sus propias armas y su caballo. Gandalín aceptó el caballo, la loriga y el yelmo, pero el resto de la armadura ha de ser blanca como corresponde a un caballero novel. En cuanto a la espada, confía en que Amadís le dé una de las que le regaló la reina Menoresa.
Amadís le propone que vele armas la noche previa a la Gran Batalla y que a la mañana siguiente Perión le arme caballero. Gandalín declina la oferta. Solo Amadís puede armarle caballero. Amadís se pliega a sus deseos. Como también Lasindo, escudero de Bruneo, va a ser armado caballero, Gandalín propone una ceremonia conjunta, incluyendo el velatorio de armas. Amadís váse emocionado y visita a su padre que anda ocupado aderezando sus huestes para la Gran Batalla. 
Los espías del rey Arábigo vigilan el campamento insulofirmeño desde una montaña cercana. Luego se van para informar a su señor. El rey Arábigo dispone que su ejército se acantone en las montañas a la espera de acontecimientos.
A pesar del sigilo con que el rey Arábigo hace sus movimientos, noticias de su desembarco llegan tanto a Perión como a Lisuarte que extreman sus precauciones contra él.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Libro IV, Capítulo 109 (1 de 4)

Lisuarte y Patín salen del real de Vindilisora al frente de su ejercito. Hacen jornadas corta para no fatigar a la tropa. Les llegan noticias de que Perión y sus hombres se dirigen hacia ellos. Lisuarte envía una avanzadilla de 50 caballeros al mando de Ladasín el Esgrimidor, primo hermano de Guilán. A los tres días, la avanzadilla de Ladasín se topa con la que ha enviado Perión, 40 caballeros al mando de Enil. Ambos jefes envían mensajeros para avisar a sus respectivas tropas. No se enfrentan porque tienen orden expresa de no hacerlo. Llegan los dos ejércitos que quedan frente a frente, cada uno en un extremo de un campo amplio y llano. Ambos ejércitos acampan en sus reales y cavan fosos y construyen defensas.
Gandalín llega de la Ínsula Firme acompañando a Melicia. Se ha dado mucha prisa porque quería llegar antes del inicio de la gran batalla.Amadís se había criado en casa de Gandales como un hijo. Gandalín, el verdadero hijo de Gandales, lo consideraba su hermano hasta que Amadís se hizo caballero y se desveló su identidad. Desde entonces, Gandalín le había servido como fiel escudero, aunque su deseo más íntimo era el ser caballero a su vez y honrar así a su familia. Amadís se resistía a la idea de perder tan leal servidor. Fue su confidente y su puntal en los momentos más melancólicos. Le había sido imprescindible para mantener su relación clandestina con Oriana. Gandalín había aguantado mucho en ese status por el amor y respeto que sentía por Amadís. Pero ahora que la Gran Batalla se avecina y que Amadís tiene a su amada Oriana a su vera, Gandalín cree que el momento de ser armado caballero ha llegado. Después de informar a Amadís de la llegada de su hermana, de las noticias sobre la Gaula, del estado de salud de Galaor y de las recomendaciones de la reina, se lo lleva a un lugar apartado y le expone su deseo de ser armado caballero.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Libro IV, Capítulo 108

Arcaláus se había asociado con el rey Arábigo, Barsiñán de Sansueña, el rey de la Profunda Ínsula (superviviente de la Batalla de los Siete Reyes) y con los parientes de Dardán el Soberbio. Cuando supo de la llegada de las fuerzas de Lisuarte y de Amadís, envió a Garín, hijo de Grumén (muerto por Amadis) con la noticia para sus aliados. Garín llega a tierras de Arabia y se reune con el rey Arábigo en su capital, también llamada Arábiga. El rey ya tenía dispuestas sus tropas, unos 12.000 soldados. Todos juntos parten hacia Sansueña.  Llegan a Califán, importante villa de Sansueña, donde se avituallan y se suman a las tropas de Barsiñán. Tras escasos días de descanso, se dirigen a Gran Bretaña, al encuentro de Arcaláus. Éste posee un inexpugnable castillo con puerto de mar. Arcaláus ha reunido a 600 caballeros que odian por igual a Amadís y a Lisuarte. Arcaláus les informa que los dos ejércitos enemigos han iniciado sus movimientos. Su mutuo enfrentamiento es inminente con gran contento de los allí reunidos. Se ponen, a su vez, en marcha. En vanguardia, Barsiñán, con 2000 caballeros y algunos arqueros y ballesteros. Arcaláus comanda el segundo haz, de 600 caballeros. El tercer haz lo dirigen el rey Arábigo y el rey de la Profunda Ínsula. Con ellos van los seis caballeros, parientes de Brotajar Danfanía, muerto por Amadís en la Batalla de los Siete reyes. Estos seis caballeros vienen de la isla Sagitaria, de donde provienen los Sagitarios (¿Centauros?). Vienen para vengar la muerte de su mejor y más famoso caballero. El Duque de Bristoya también se apunta a la aventura, pero solo cuando descubre el numeroso ejercito que Arcaláus ha reunido. Lo hace para vengar la muerte de su padre causada por Galvanes, Agrajes y Olivas y para recobrar sus tierras. El rey Arábigo lo acepta por conveniencia. Necesita a alguien conocedor de las tierras británicas. El Duque posee algunos castillos y villas  que les servirán de apoyo logístico. Le conceden al Duque el mando de 500 caballeros.
De esta forma el ejercito se pone en marcha con sigilo, para aguardar acontecimientos y actuar cuando la situación les sea propicia.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Libro IV, Capítulo 107 (2 de 2)

Perión habla con Cuadragante: le encomienda la vanguardia de su ejército. 1500 hombres de Perión junto con los 500 caballeros irlandeses irán comandados por Cuadragante. Le acompañarán Amadís, Angriote, Gavarte del Val Temeroso, Enil, Balais de Cascante y Landín. Agrajes dirigirá en el segundo haz formado por 1600 caballeros aportados por el propio Agrajes y Bruneo de Bonamar. Además de éste último le acompañará Branfil, hermano de Bruneo. Grasandor estará al frente del tercer haz de 2000 caballeros (hombres de Bohemia, Sobradisa y los que trajo Trión). Le acompañarán Florestán, Dragonís, Landín de Fajarque y Elián el Lozano.
Brián de Monjaste, sobrino de Perión, comandará el cuarto haz, con los 5000 caballeros españoles que envía su padre. Junto a él cabalgaran Mancián de la Puente de Plata, Sadamón y Urlandín (hijo del Conde Urlanda). Gandales dirigirá un quinto haz de 1000 caballeros que servirá de apoyo al resto de haces.
Perión, acompañado por Gastiles, dirigirá a resto de caballeros y a los hombres de Constantinopla.
Las maniobras se desarrollan con normalidad, con gran estrépito de trompetas y atabales. Oriana y el resto de las damas las contemplan y ruegan a Dios por sus valedores.
[También aquí las cifras varían según la fuente revisada. El reparto queda así: Cuadragante, 3000 (1500 de Perión y 500 irlandeses); Agrajes y Branfil, 1600 (??, aunque Agrajes aportaba 1500 y Branfil 600); Grasandor con los hombres de Bohemia y Sobradisa, 2700; Brian, 5000 (sus 2000 españoles y 3000 de Constantinopla); Gandales, 1000 caballeros de Gaula; Perión con Gastiles, 5500 (500 caballeros de Perión y 5000 de Constantinopla)]
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Dejemos a nuestros héroes ejercitándose y veamos que hace su archienemigo, Arcaláus el Encantador...

jueves, 9 de septiembre de 2010

Libro IV, Capítulo 107 (1 de 2)

Perión, hombre sensato y celoso guardián de su honra, había sido puesto en la tesitura de defender a su hijo del ataque de Lisuarte. Sabía que Lisuarte era un hombre enconado en sus venganzas. Por tanto, dispuso de agentes secretos que le informaran de los movimientos de las tropas enemigas.
Además se reunió con sus capitanes y los caballeros da más linaje para que todos juntos se ejercitaran con las tropas, como preparación al gran combate que se avecinaba. Todos los hombres lo hicieron gustosos conocedores de estar dirigidos por un gran general
Dieron comienzo las maniobras. El real fue levantado. Perión cabalgaba en medio de su ejercito flanqueado por tres escuderos armados y diez pajes a caballo. Perión ya era mayor, de pelo y barba canos y rostro rubicundo por el esfuerzo y la emoción de la inminente batalla. Su entusiasmo se contagiaba a sus hombres y les infundía valor y confianza.

martes, 7 de septiembre de 2010

Libro IV, Capítulo 106 (4 de 4)

Pasan 15 días de alardes y concentración de fuerzas: 10.000 caballeros romanos, 1500 de Lisuarte, 800 de Gasquilán de Suecia y 200 del rey Cildadán.
Se inicia el movimiento de fuerzas. Patín separa el ejercito en tres haces: la primera, al mando de Floyán, hermano de Salustanquidio, de 2500 caballeros. La segunda, de igual número, dirigida por Arquisil. La tercera, con 5000, en retaguardia y a su mando. Al rey Lisuarte le pide que marche en vanguardia junto a sus hombres. Lisuarte los divide en dos haces: la primera, de 2000 caballeros, comandada por Arbán de Norgales, quien irá acompañado por Norandel, Guilán, Cendil de Ganota y Brandoibás. La otra, al mando de Gasquilán y Cildadán, con los 3000 hombres que aportaban más 1000 más cedidos por Lisuarte. Grumedán será quien custodie el estandarte, aunque siga lamentando que su señor haya trocado a sus antaño caballeros, ahora enemigos, por los poco fiables actuales aliados.
[Aquí bailan un poco las cifras. Queda claro que los romanos son 10.000, pero Lisuarte tenía 1500 y en el párrafo siguiente tiene 3000. Y Gasquilán y Cildadán tenían 1000 ( 800+200) y seis líneas más abajo son 3000.]
[Bueno, para aclarar las cosas (o liarlas más, nunca se sabe) he consultado otras fuentes. Tras una exhaustiva revisión bibliográfica (ejem, ejem) las cifras quedan así: Roma envía 10.000, Cildarán 200, Gasquilán 800 y Lisuarte 6500. Y el reparto en haces es: Floyán 2500, Arquisil 2500, Patín 5000, Arbán 3000 (de Lisuarte), Cildarán 1000 (800+200) y Lisuarte 3500(los que restan)]

lunes, 6 de septiembre de 2010

Libro IV, Capítulo 106 (3 de 4)

Te preguntarás, amable lector, por qué dedicamos tanto tiempo a explicar las desventuras de Arquisil, caballero de poco bagaje caballeresco por lo que sabemos de él hasta ahora. Te avanzo, aunque esto destripe el argumento, que Arquisil llegará a ser Emperador de Roma y que durante toda su vida querrá a Amadís como su hermano y lo considerará el artífice de su llegada al trono imperial.
Arquisil regresa al campamento romano sin novedad. No se tropieza con ningún caballero andante con ganas de pelea. Todos están concentrándose en uno u otro bando para el gran combate que se avecina y no están para aventurillas individuales. Una vez en el campamento, Arquisil se guarda de revelar lo que ha visto en el campamento insulofirmeño. Se reune con Patín y le cuenta que sus enemigos son numerosos y de gran calidad. A Patín, que aprecia a Arquisil y confía su criterio, se le desinfla su ardor guerrero. Hasta ahora pensaba que se enfrentaba a una empresa fácil: con sus hombres y los de Lisuarte pensaba cercar la Ínsula Firme y obtener una victoria sin esfuerzo... Ahora ya no lo tiene tan claro.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Libro IV, Capítulo 106 (2 de 4)

El rey Lisuarte, que aprecia a Enil, viendo el cariz que toman los acontecimientos y para evitar las represalias de Patín, toma a Enil de la mano y lo lleva a su tienda para que descanse, cene y esté protegido. Patín se retira sañudo. Arquisil, acompañado de Enil, va a su tienda y recoge sus cosas, se arma y junto a Enil se va del campamento. Llegan a la Ínsula Firme sin novedad. Arquisil se sorprende de las numerosas tropas que ahí acampan ( acababa de llegar el ejercito del Emperador de Constantinopla), pero nada dice que demuestre su asombro. Enil lo conduce ante Amadís, que lo recibe con cordialidad. Durante 4 días, Amadís presenta a Arquisil a cuanto caballero se pone por delante. Arquisil se maravilla ante tal concentración de caballeros de fama bravos y de calidad. Se da cuenta de que se avecina una confrontación que será recordada por los siglos de los siglos, que Patín va a necesitar a sus mejores hombres para salir airoso de este enfrentamiento y que él mismo se va a perder la ocasión de su vida y de su carrera caballeresca. Esta última idea le apesadumbra. Decide tentar las intenciones de Amadís. Lo encuentra en la tienda del rey Perión, reunido con otros caballeros. Arquisil pide permiso para hablar y Perión se lo concede. Arquisdil cuenta como luchó contra Amadís y como fue vencido. Cuenta como le perdonó la vida con nobleza y como quedó obligado a él. Ahora está ahí cumpliendo esa obligación. Arquisil le ruega a Amadís, apelando a su nobleza, que le permita participar en la inminente batalla y servir como es debido a su señor, Patín. Luego, si sobrevive, Arquisil se compromete a regresar y ponerse a disposición de Amadís. Éste acepta su propuesta y le permite volver con Patín.

lunes, 30 de agosto de 2010

Libro IV, Capítulo 106 (1 de 4)

Giontes, tras su encuentro con Grasandor, llega a Roma. Allí apresuran los preparativos y la flota romana, armada y pertrechada, zarpa presta hacia Gran Bretaña. La expedición romana arriba sin novedad a las cercanías de Vindilisora. Lisuarte, junto al rey Cildadán, sale a recibir a sus aliados. Los aposenta para que descansen de tan agotadora travesía. Patín está ansioso por combatir, pero Lisuarte sabe cuan necesario es el descanso para la tropa. Descansan ocho días.
Durante ese tiempo, el Emperador y otros caballeros, entre los que está Arquisil, su primo, han salido una mañana a pasear a caballo. Ven llegar a un caballero y a su escudero. Es Enil, sobrino de Gandales. Enil saluda al grupo. Le preguntan que quiere. Enil se presenta como emisario de Amadís, Señor de la Ínsula Firme. Viene en busca de Arquisil. Éste se da a conocer y le pregunta que quiere de él. Enil le recuerda que Amadís, con el sobrenombre de Caballero de la Verde Espada, se enfrentó a Garadán y a otros once caballeros durante el conflicto entre Roma y Bohemia. Amadís los venció. Uno de los vencidos fue Arquisil. Amadís le perdonó la vida con la condición de que quedara a su disposición en cuanto se lo reclamara. Ese momento ha llegado y Amadís espera que Arquisil cumpla con su obligación. Arquisil reconoce que está en deuda con Amadís y le pide permiso al Emperador de Roma para abandonar su puesto, ya que no puede combatir contra él. Patín, de carácter explosivo, le dice a Enil que pronto expulsará a patadas a Amadís de esa cueva de ladrones que es la Ínsula Firme, donde se esconde. A Arquisil le permite que se retire y le promete que pronto le liberará de esa obligación a la que está sometido. Enil, sañudo y sin temor, responde que Amadís ya conoce a Patín. Que de aquel encuentro caballeril, el Emperador no salió tan bien librado. Y lo que le espera va a ser tanto o más difícil que ese primer combate.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Libro IV, Capítulo 105 (4 de 4)

Briolanja le ordena a Trión que se ponga a disposición de Amadís. Trión obedece con presteza. El resto de la concurrencia, damas y caballeros, alaban la belleza, el buen juicio y la clemencia de la reina. Perión se despide de las damas. Briolanja le encarga a Agrajes que presente a Trión a Amadís y le cuente su historia.
Perión llega al real al mismo tiempo que Balais de Cascante que viene acompañado de veinte caballeros. Balais fue uno de los caballeros liberados por Amadís del castillo de Arcaláus. Fue quien decapitó a la doncella que tan arteramente enfrentó a Amadís con Galaor. Balais informa de que Lisuarte está acampado cerca de Vindilisora con casi seis mil caballeros y numerosos soldados de a pie. Ya ha llegado la gran flota romana y también Gasquilán de Suecia con 800 caballeros y el rey Cildarán con 200 más. Balais cree que no se moverán en 15 días porque los romanos han llegado muy fatigados tras la larga travesía marítima. Balais sabe todas estas noticias porque posee un castillo próximo a Vindilisora, y su gente le informa cumplidamente de lo que acaece en sus cercanías.
Al día siguiente llega Helisabad con 500 caballeros y arqueros. Amadís lo recibe junto a Angriote y Bruneo. Los aposentan en el real. Libeo, sobrino de Helisabad, comanda las tropas. Llevan a Helisabad ante Perión. Amadís se lo presenta a su padre. Perión le agradece que sanara a su hijo tras el combate contra el Endriago. Helisabad trae noticias: Patín zarpó de Roma al mando de diez mil caballeros y Gastiles, sobrino del Emperador de Constantinopla, llegará con 8000 caballeros a la Ínsula Firme en unos tres días.

martes, 24 de agosto de 2010

Libro IV, Capítulo 105 (3 de 4)

Mientras Perión habla con Oriana, Grasandor y Agrajes hacen lo mismo con Sardamira, Briolanja, Olinda y el resto de las damas. Grasandor se maravilla de la belleza de Oriana y de las otras mujeres, pero queda prendado de Mabilia nada más verla. Y se enamora. Grasandor es un joven caballero que apenas ha salido de Bohemia. Le pide a Agrajes informes sobre las damas, en especial de Mabilia. Agrajes le cuenta sonriendo que se trata de su propia hermana, la mujer de mejor talante que conoce y la más digna de ser amada. Grasandor calla íntimamente arrebolado.
Briolanja le dice a Agrajes que quiere hablar con él y con Cuadragante y Brian. Agrajes envía a un sirviente en busca de los dos caballeros. Cuando llegan, los tres se reunen con Briolanja. La reina les pide consejo sobre el destino de Trión, hijo del usurpador Abiseos. Por un lado, cree que merece un castigo por su traición, pero por otro, Briolanja se siente obligado a protegerle, quizás porque ha sido mal aconsejado desde su infancia. Brian le recomienda clemencia. Los otros dos están de acuerdo. Briolanja hace traer a Trión, que llega humilde y pacífico. Briolanja le recuerda la traición de su padre y la que él mismo ha cometido. Por otro lado, ella dice que tiene en cuenta su inexperta juventud, los malos consejeros que ha sufrido y los lazos de sangre (Briolanja y Trión son primos). La reina, antes de tomar una decisión sobre él, quiere saber cuales son sus intenciones. Trión reconoce que ella es la legítima reina de Sobradisa y le pide perdón por su alevosa traición. Se ofrece para ser su más leal vasallo. Briolanja le perdona y le deja libre. Trión se hinca de rodillas y le besa las manos. De ahora en adelante, será el caballero más leal a Briolanja de toda Sobradisa.

martes, 10 de agosto de 2010

Libro IV, Capítulo 105 (2 de 4)

El rey Perión es quien llega primero, por cercanía y premura. Es recibido con manifestaciones de alegría. Toda la Ínsula Firme le homenajea a su llegada.
Oriana está triste. Maldice esta discordia que enfrenta a su padre con su amado. Las señoras que la acompañan intentan consolarla y distraerla. La suben a una alta torre del castillo y le muestran el despliegue de tropas en la explanada que hay frente a la fortificación. Mabilia le pregunta si no cree que tiene al mejor amigo y servidor del mundo. Oriana contesta que está en una cruel disyuntiva entre el amor de su vida y su padre, a quien ama a pesar de la injusticia que con ella cometió. Teme perder a alguno de los dos y de ahí su tristeza.
Oriana llora y Mabilia la intenta consolar. Al rato, se retiran a sus habitaciones.
Perión, acompañado de Grasandor y Agrajes, quiere visitar a Oriana. Le solicita audiencia. Oriana le recibe acompañada del resto de las damas. Se saludan con cordial cortesía. Perión saluda también al resto de damas. Mabilia quiere arrodillarse ante él, pero el rey se lo impide y la abraza con cariño. Le dice a su sobrina que pronto llegará Gandalín con su hija Melicia para acompañarlas. Mabilia se alegra por la inminente llegada de su prima. Oriana también tiene ganas de conocerla.
Perión le dice a Oriana que ha venido a servirla y que mucho se extraña de la actitud de Lisuarte y de su empecinamiento en una decisión palmariamente errónea. Oriana señala que Perión se merece la fama que tiene en el mundo entero de hombre preclaro, y que es un digno padre de tan dignos hijos. Le pide que si hay una mínima posibilidad de mediar ante su padre para evitar el conflicto, que interceda. Perión se lo promete aunque piensa que ya es demasiado tarde. Oriana le agradece su intención.

lunes, 9 de agosto de 2010

Libro IV, Capítulo 105 (1 de 4)

Grasandor parte en una fusta hacia la Ínsula Firme con veinte caballeros escogidos. Durante la travesía, una noche se topa con la nave de Giontes que va hacia Roma por mandato de Lisuarte. Grasandor aborda la nave que va sin protección y apresa a Giontes. Le interroga: Giontes le dice que s caballero del rey Lisuarte y le pide que le deje libre para poder cumplir con la misión que le ha encomendado su rey. Grasandor, aunque van a ser próximos adversarios, le promete la libertad si se identifica y explica su misión. Giontes le cuenta todo y Grasandor le deja marchar libremente.
Cada uno retoma su rumbo. Grasandor envía un mensajero a su padre, el rey Tafinor, para que le cuente la misión de Giontes en Roma y para que acelere el envío de tropas a la Ínsula Firme al mando del conde Galtines.
Grasandor llega a la Ínsula Firme. Es recibido por Amadís, Cuadragante y Agrajes, con gran alegría. Grasandor dice que viene en compensación a los grandes favores que Amadís le hizo al reino de Bohemia. Les cuenta su encuentro con Giontes y su misión en Roma. Y de como ha avisado a su padre para que acelere en envío de tropas de refuerzo y lleguen antes que los romanos.
Amadís aposenta a Grasandor y a sus hombres.
Todos los caballeros de la Ínsula Firme pasan a visitarle y honrarle. Grasandor les recibe enorgullecido de tanta atención por gente de tanta valía.
Conocido el informe de Grasandor, los caballeros de la Ínsula Firme deciden avisar al resto de aliados para que también aceleren su llegada. Así, el rey Perión llega con 3000 caballeros; el rey Tafinor envía 1500 caballeros; Tantiles, 1200; Branfil, el hermano de Bruneo, llega con 600; Landín, sobrino de Cuadragante, con 600 caballeros irlandeses; el rey Ladasán de España envía 2000 caballeros; Gandales trae 1500 caballeros escoceses enviados por el rey Languines, padre de Agrajes; Gastiles, sobrino del Emperador de Constantinopla, llega con 8000 caballeros.

jueves, 5 de agosto de 2010

Libro IV, Capítulo 104 (2 de 2)

Guilán llega a Gran Bretaña y le cuenta a Lisuarte como le han ido sus gestiones. Le transmite sus dudas sobre la capacidad de Patín y de sus hombres. Lisuarte responde que él confía en Guilán para que comande sus tropas y las de los romanos y así suplir la incapacidad de los aliados.
Lisuarte se entera que Amadís se ha aliado con el Emperador de Constantinopla, el rey Perión y el rey Tafinor. También descubre que el rey Arábigo y Barsiñán hijo preparan un gran ejercito aunque todavía no se sabe con que intenciones.
Llega Brandoibás de Irlanda: el rey Cildadán enviará tropas en apoyo de Lisuarte. Galvanes Sin Tierra envía un mensaje. Le suplica a Lisuarte que no le fuerze a luchar contra Amadís y contra su sobrino Agrajes. Está dispuesto a renunciar a la Ínsula Mongaza si Lisuarte se empeña en mantener el vasallaje. Lisuarte reconoce que es una obligación desmedida y permite que Galvanes se inhiba y que conserve la Ínsula Mongaza. Ya habrán otras ocasiones para cumplir con su vasallaje.
lega Filispinel con buenas nuevas: El rey Gasquilán de Suecia les apoya y enviará fuerzas.
Lisuarte envía a su sobrino Giontes a Roma con un mensaje para Patín: concentrará sus fuerzas cerca de Vindilisora. Allí aguardará al ejercito de Patín y al resto de aliados para emprender juntos la campaña contra la Ínsula Firme.
Giontes parte hacia Roma.

martes, 3 de agosto de 2010

Libro IV, Capítulo 104 (1 de 2)

Guilán, tras veinte días de travesía, llega a Roma. Patín le recibe con gran despliegue de fasto y alharacas. El Emperador esperaba recibir a su prometida Oriana escoltada por su primo Salustanquidio. Hace ya un tiempo que recibió una carta de Salustanquidio anunciado su pronta llegada y ya se estaba impacientando por su tardanza. Patín reconoce a Guilán. Lo había visto en la corte de Lisuarte cuando visitó la Gran Bretaña. Le pregunta, confiado, donde ha dejado a Oriana y Salustanquidio. Guilán le presenta la carta de creencia de Lisuarte y le cuenta lo sucedido: la partida de la expedición romana, el ataque de los caballeros de la Ínsula Firme, la muerte de Salustanquidio, la captura de Brojandel, el Arzobispo de Talancia, el Duque de Ancona....y Oriana conducida con Sardamira a la Ínsula Firme. El rey Lisuarte no ha querido emprender una acción de rescate hasta saber lo que Patín quiere hacer. El Emperador queda abrumado aunque acierta a contestar que es a él a quien corresponde responder a esta afrenta. Guilán ofrece las fuerzas de Lisuarte para una acción conjunta.
Guilán parte de regreso a Gran Bretaña. No está contento. Patín le transmite una pobre impresión: cree que es un hombre desconcertado y de frágil voluntad. La ineptitud del jefe será fácil encontrarla entre los que manda. Un aliado así solo puede traer mengua y deshonra para el rey Lisuarte. Todo el camino de vuelta va lamentado que los errores de Lisuarte hayan conducido a la pérdida de unos caballeros tan valiosos como Amadís y sus amigos y que ahora los tengan como adversarios.

viernes, 30 de julio de 2010

Libro IV, Capítulo 103

Landín, sobrino de Cuadragante, llega a irlanda y se reune en secreto con la reina. Ésta, aunque sabía que Amadís había matado en combate a Abiés de Irlanda, considera que es mejor reparar males actuales que antiguos. Habla con gente de confianza para que ayuden a Cuadragante sin que se entere su esposo, el rey Cildadán. Su intención es destruir a Lisuarte y así liberar a Irlanda del yugo de Gran Bretaña.
En los siguiente capítulos se hablan de las gestiones de los enviados de Lisuarte.

jueves, 29 de julio de 2010

Libro IV, Capítulo 102

Ysanjo llega a Bohemia y se reune con el rey Tafinor que recibe con alegría las noticias sobre Amadís. Tafinor llama a su hijo Grasandor. Le recuerda que están obligados con el Caballero de la Verde Espada que tanto les favoreció en su conflicto contra Roma. Le muestra la carta donde Amadís desvela su identidad y les pide ayuda. Grasandor, entusiasmado, le pide permiso a su padre para acudir de inmediato junto a veinte caballeros escogidos y unirse a los caballeros de la Ínsula Firme. El conde Galtines se encargará de conducir el ejercito que Tafinor prepare en ayuda de Amadís. Tafinor, aunque prefiere que su hijo no se arriesgue, está obligado a devolver el favor a Amadís, y le permite que se marche con los veinte caballeros. Grasandor selecciona a sus compañeros y parten de inmediato.

miércoles, 28 de julio de 2010

Libro IV, Capítulo 101

Lasindo, escudero de Bruneo, llega a su destino. Le reciben el Marqués y Branfil, padre y hermano respectivamente de su amo. Branfil lamenta no haber participado en la batalla del rescate de Oriana. Le pide a su padre que acceda a la demanda de Bruneo y que le envíe ayuda a Amadís. El marqués acepta. Permite que Branfil se reuna con los caballeros de la Ínsula Firme y prepara una flota con numerosos hombres bien armados para enviarla en apoyo de Amadís.

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(Este capítulo es cortísimo. El resumen me ha salido más largo......)

martes, 27 de julio de 2010

Libro IV, Capítulo 100

Gandalín llega a Gaula. Se reune con Perión y le plantea la situación. Perión responde que Amadís cuenta con todo su apoyo. Galaor se encuentra allí, convaleciente de una enfermedad. Perión le dice a Gandalín que no le cuente nada del asunto. Norandel, hijo de Lisuarte, está también allí, visitando al enfermo Galaor. Perión también le dice a Gandalín que no le cuente nada, que ya se encargará él mismo de decírselo en el momento oportuno.
Gandalín visita a Galaor para contarle noticias de su hermano, pero a instancias de Perión, no le cuenta nada del conflicto con Lisuarte. Galaor lo recibe en el lecho del dolor, enfermo, flaco y demacrado. Le pregunta emocionado por Amadís. Gandalín le cuenta sus aventuras por Romania y le dice que su hermano desconoce la enfermedad de Galaor. Si lo supiera, le faltaría tiempo para venir a verlo. Norandel saluda a Gandalín y también pregunta por Amadís.
Llega Perión. Se lleva a Norandel y, en un aparte, le aconseja que regrese raudo a Gran Bretaña, pues sospecha que su padre lo necesita. Le pide que no diga nada a Galaor para no perjudicar su recuperación. Esta acción de Perión tiene un doble objetivo: enviar a Norandel junto a Lisuarte en un momento de necesidad y evitar que Norandel vea como prepara hombres y armas en ayuda de Amadís. Norandel se despide de Galaor diciéndole que se va en busca de aventuras para mejorar su currículo caballeril. Galaor, que se siente muy enfermo, lamenta no poder acompañarle, pero le desea lo mejor.
Norandel se despide de Perión, de su esposa y de su hija. Todos hacen los mismo expresándole sus mejores deseos. Norandel parte a Gran Bretaña y llega sin novedad. Se presenta ante su padre, el rey Lisuarte. Todos le reciben con alegría.

lunes, 26 de julio de 2010

Libro IV, Capítulo 99

Helisabad llega a la tierra de Grasinda. Se reune con los regentes y les muestra los poderes que trae. Les pide que cumplan las órdenes de Grasinda. Los regentes actúan con diligencia. Para organizar el reclutamiento de hombres y víveres designa a su sobrino Libeo. Así, Helisabad puede partir hacia Constantinopla. El Emperador lo recibe y lee la carta de Amadís donde desvela su identidad como el Caballero de la Verde Espada. El Emperador se queja a Helisabad por no haberle dicho antes quien era el Caballero de la Verde Espada. Helisabad se excusa diciendo que Amadís no mostró su identidad hasta llegar a Gran Bretaña. Le cuenta los gloriosos combates que tuvo allí contra Salustanquidio y sus caballeros romanos, haciéndose llamar El Caballero Griego, y el combate de don Grumedán y sus dos compañeros contra los romanos, y el negocio de Lisuarte con su hija y los romanos, como se la entregó inicuamente. Y como fue rescatada por Amadís y sus fieles amigos...
El Emperador decide ayudar a los de la Ínsula Firme. Su sobrino Gastiles se ofrece para comandar la expedición. El Emperador acepta pero designa al marqués de Saluder para que comande la flota junto a su sobrino.
Helisabad agradece al Emperador por su ayuda y retorna a la tierra de Grasinda.

domingo, 25 de julio de 2010

Libro IV, Capítulo 98

Al día siguiente se celebra una reunión de todos los caballeros de la Ínsula Firme. Después de oír misa, escuchan el relato de Brian y Cuadragante acerca del resultado de su misión diplomática. Ambos caballeros detallan el paupérrimo resultado de sus gestiones.
Agrajes toma la palabra. Por respeto a Oriana ha esperado al resultado de la misión diplomática. Pero ahora que Lisuarte ha rechazado la paz, se siente libre para expresar su opinión: prefiere la guerra a una paz engañosa que los coloque en situación de ser traicionados por Lisuarte. Todos los caballeros están de acuerdo con Agrajes.
Amadís, aunque su intención era mantener el bienestar de su amada por encima de todo, también se muestra de acuerdo con su primo.
Habla Angriote: él no es tan partidario de la confrontación, pero se pliega ante la mayoría.
Se levanta la sesión y acuerdan poner en guardia a toda su gente.

jueves, 22 de julio de 2010

Libro IV, capítulo 97 (5 de 5)

Llega Grasinda. Briolanja la abraza con cariño. Le pide que le cuente su relación con Amadís. Grasinda se lo cuenta todo (ver tomo III). Mucho se ríen de las desventuras de Brandasidel cuando se vio obligado a cabalgar de espaldas. Y contó las aventuras de Amadís en Romania y Alemania. Y la batalla que libró con Cuadragante y la del rey de Bohemia y los once caballeros,...Grasinda les confiesa que quedó tan maravillada de sus proezas, tan agradecida de sus favores, tan fascinada por su apostura, que abandonó su ciudad y sus riquezas para seguir a ese caballero sin nombre ni posesiones con la esperanza de casarse con él. Al notar su reticencia, indagó con Gandalín que le confirmó sus sospechas: Amadís amaba a otra. Por esta causa, Grasinda había decidido apartarlo de sus pensamientos. Briolanja responde, jocosa, que Amadís se ha dedicado a romper corazones por doquiera que anduvo...
Y siguieron hablando hasta la hora de dormir. Y cada una se fue a su cama donde descansaron y holgaron.

martes, 20 de julio de 2010

Libro IV, Capítulo 97 (4 de 5)

Todos acuden al castillo. Avisada Oriana, envía a Mabilia y Grasinda para recibir a la reina. Ella se queda junto a Sardamira, esperándola, mientras le explica quien es Briolanja.
Cuando la comitiva llega al castillo, todos se abrazan con alegría y emoción. Oriana presenta a Briolanja y Sardamira, que se saludan cortésmente. Oriana agradece a Briolanja su visita. La reina responde que acude en ayuda de Amadís en cuanto Tantales, su mayordomo, le informó de la situación. Está preparando un ejercito para utilizarlo si fuera necesario. mientras tanto ha preferido acudir a la Ínsula Firme para acompañarla. Oriana responde que desea fervientemente que la misión encomendada a Brian y Cuadragante ante su padre haya dado sus frutos y no sea necesario el ejercito de Briolanja. Ésta, que ya conoce el fracaso de la delegación diplomática, se lo calla. Hablan largo rato de cosas más agradables. A la hora de cenar, la Doncella de Dinamarca aconseja a Oriana que permita a Briolanja que se retire, pues vendrá cansada del viaje. Oriana aloja a ella y a sus doncellas en sus propias dependencias. Briolanja pregunta a Oriana sobre Grasinda. Oriana le cuenta su historia, de como vino a la corte de Lisuarte por agradecimiento a Amadís, a quien conoció con el sobrenombre de Caballero de la Verde Espada. Fue ella quien le curó sus heridas tras el combate contra el Endriago. Briolanja se hace el propósito de hablar detenidamente con Grasinda para que le relate todas esas aventuras. Briolanja habla de su admiración y gratitud por Amadís. Oriana le responde que ella está más agradecida y admirada por todo lo que Briolanja ha hecho por Amadís. Envían a la Doncella de Dinamarca a por Grasinda. Mientras siguen charlando y comiendo.

Glosario: Letra R

Reina de Dacia: (cap 121) Cuando su marido muere, traicionado por su yerno (el duque de Suecia), reclama la ayuda de los caballeros insulofirmeños. Además de su hija, la duquesa, tiene dos hijos varones más pequeños.

Rey de Dacia: (cap 121) Su yerno, el duque de Suecia, le tiende una celada y lo mata con el objetivo de usurpar su trono.

domingo, 18 de julio de 2010

Libro IV, Capítulo 97 (3 de 5)

Briolanja sale a cubierta y ve a Trión prisionero. Agradece la inestimable ayuda de Cuadragante y sus hombres. Cuadragante le pregunta por el destino que le reserva a Trión. Éste se postra de rodillas ante la reina e implora su perdón. Briolanja, noble y generosa, le perdona la vida, pero ordena que lo encierren en una cámara. Brian viene herido: una saeta le ha atravesado escudo y brazo. Briolanja lo cura con presteza. La nave de Trión consigue escapar. Briolanja y sus amigos continúan viaje hacia la Ínsula Firme, ya sin contratiempos.
Amadís y sus amigos habían salido a holgar paseando por una vega cerca del castillo. Ven como se acercan barcos a la isla. Se dirigen al puerto y se topan con los escuderos de Brian y Cuadragante que les anuncian su llegada. Todos se reunen alegremente en la orilla del mar. Brian comenta, alegre, a Amadís el rico botín que traen. Amadís le ruega que se lo muestre. Brian envía una barca al navío donde monta Briolanja para desembarcar. Todos quieren besarle la mano, pero ella se niega, y reparte abrazos a diestro y siniestro. El abrazo a Amadís es el más largo y emotivo, pues no lo veía desde Fenusa, tras la batalla entre Lisuarte y Cildadán. Aunque ya no alberga esperanzas de casamiento con él, todavía sigue muy enamorada. Amadís le dice que su presencia va a ser motivo de alegría para Oriana y para todos los caballeros de la Ínsula Firme. Briolanja le responde que cuando recibió su carta, le faltó tiempo para embarcarse y reunirse con ellos.

viernes, 16 de julio de 2010

Libro IV, Capítulo 97 (2 de 5)

Tiempo atrás, Briolanja había recuperado su reino gracias a Amadís y Agrajes que mataron al usurpador Abiseos y a sus dos hijos. Quedó con vida el tercer hijo de Abiseos, Trión, que entonces era aún un niño. Trión quedó recluido en el único castillo que le dejaron como herencia de su padre, al cuidado de caballeros fieles a Abiseos. Creció bajo su influencia en el odio a Briolanja y con deseo de recuperar el trono que creía merecer por derecho. Cuando supo de la partida de la reina hacia la Ínsula Firme acompañada por un grupo mínimo de caballeros pobremente armados pensó que su oportunidad había llegado. Fletó dos barcos y con cincuenta caballeros, varios ballesteros y arqueros se lanzó en pos del navío de la reina.
Lo intercepta sin saber que Cuadragante y Brian están a bordo. Briolanja reconoce a Trión y les dice a los caballeros insulofirmeños que se trata de su peor enemigo. Los caballeros se ofrecen para organizar la defensa de la nave. Trión dispone sus naves para que ataquen el navío real por ambos costados. Cuadragante defenderá el costado que va a atacar el barco que lleva a Trión. Brian con la mitad de las fuerzas reales defenderá el otro costado del ataque de la segunda nave. Cuadragante dice a sus hombres que no impidan el abordaje de Trión.
Las naves de Trión atacan simultáneamente el navío de Briolanja. Es una dura e intensa acometida. Trión, soberbio y ansioso de victoria, piensa que va a lograr una fácil victoria. Cree que va a encontrar una débil resistencia. Aborda la nave sin recelo. En ese momento Cuadragante y sus hombres se muestran. Trión lo reconoce de inmediato, pero no evita el combate directo. Se dan grandes golpes, las chispas saltan por doquier,... pero Cuadragante, más alto y fuerte, de un golpe le arrebata la espada y Trión cae de rodillas. Cuadragante ordena que lo apresen. la lucha continúa. Mata al primer asaltante que se topa de un espadazo en la cabeza. El resto de enemigos se percatan de la situación y tratan de volver a su barco. Pocos alcanzan la nave, muchos mueren ahogados. Al poco rato, Cuadragante y sus hombres han despejado la cubierta. Envía parte de sus fuerzas en apoyo de Brian que ha abordado la otra nao. Con la llegada de los refuerzos acaban con la resistencia con rapidez y Brian se apodera del barco.
Avisan a Briolanja de la victoria.

miércoles, 14 de julio de 2010

Libro IV, Capítulo 97 (1 de 5)

Cuadragante y Brian retornan a la Ínsula Firme. Una tormenta les alcanza y pierden el gobierno de su nave. Cuando la tormenta pasa, descubren que le ha desplazado hasta las cercanías de Sobradisa, el reino de Briolanja. Retoman el rumbo hacia la Ínsula Firme, pero al poco tiempo ven que se acerca un gran navío ricamente engalanado, lleno de caballeros y doncellas. Envían a un escudero en un batel para saber quien viaja en ese barco. Los ocupantes del navío le dicen al escudero que viajan con la reina Briolanja hacia la Ínsula Firme. El escudero les dice que ellos tienen el mismo destino y retorna a su nave para informar a sus amos. La noticia alegra a Cuadragante y Brian y ordenan que su nave se acerque al navío de Briolanja. Los ocupantes del navío reconocen a los caballeros de la Ínsula Firme y avisan a su reina. Briolanja ya sabia por su mayordomo Tantiles de la misión que los había llevado ante Lisuarte. Los caballeros insulofirmeños llegan al navío y se postran ante Briolanja para besarle la mano. La reina no lo permite, los hace levantarse y los abraza cordialmente. Les dice cuanto se alegra de verlos. Les pregunta como han llegado hasta allí. Ellos le cuentan sus peripecias en la corte de Lisuarte y como la tormenta les ha desviado de su rumbo y les ha llevado junto a ella. Briolanja también sufrió la tormenta, pero su navío, más grande y poderoso, de fuertes maromas y pesadas anclas, había resistido sus embates sin gran quebranto. Les dice que ya conocía su misión diplomática gracias a Tantiles. Le había encargado que reclutara un ejercito para ayudar a la Ínsula Firme. Ahora lo ha dejado al gobierno de Sobradisa y Briolanja viaja a la Ínsula Firme para acompañar a Oriana en su destierro. Ahora que la fortuna les ha reunido deciden hacer el viaje juntos. Los caballeros insulofirmeños se aposentan en el navío de la reina.

martes, 13 de julio de 2010

Libro IV, Capítulo 96

Lisuarte se reune con Grumedán, Arbán y Guilán. Les pide consejo sobre lo que debe hacer en el conflicto con la Ínsula Firme. Reconoce que le han infligido un gran menoscabo y su orgullo exige una reparación satisfactoria. Arbán, sensato y leal, sabe que Lisuarte no tiene intención de hacer las paces con los insulofirmeños, pero le recuerda que los caballeros de la Ínsula Firme son fuertes, bravos y poderosos, como le demostraron cuando le servían, que su fama ha atraído a la flor y nata de la caballería de toda Europa incrementando su poderío. Por otra parte, le recuerda al rey que nunca hasta este momento se había encontrado tan desasistido de buenos caballeros, ya que los más nobles y fuertes se han ido con Amadís. Ahora están expuestos a sufrir los ataques de los enemigos de Gran Bretaña, antes frenados por la presencia de Amadís y sus amigos. Por último, le dice que le corresponde a Roma antes que a Lisuarte responder al supuesto agravio. Lisuarte acepta su consejo y decide enviar a Guilán a Roma. Llevará un mensaje para el Emperador: Lisuarte le entregó a su hija en contra de sus naturales. Por el camino, Amadís y los suyos asaltaron la comitiva y se llevaron a su hija a la Ínsula Firme. Ahora le toca a Roma responder a la afrenta. Lisuarte esperará la respuesta romana antes de actuar.
Guilán parte hacia Roma.
Lisuarte habla con Brandoibas y lo envía a la Ínsula Mongaza para que Galvanes envíe su ejercito en su ayuda, y que luego se dirija a Irlanda para pedir el auxilio del rey Cildadán. Con la misma misión, envía a Finispinel a Suecia, para que hable con el rey Gasquilán. Envía otros mensajeros en busca de más aliados. Manda acaparar armas y caballos por todo el reino.
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Arcaláus el Encantador, durante todo este tiempo, ha permanecido refugiado en sus castillos, rumiando su venganza contra Lisuarte y Amadís y meditando sus maléficos planes. Cuando le llegan las noticias del enfrentamiento entre Amadís y Lisuarte, cree que ha llegado su oportunidad, la hora de la revancha. Decide reclutar un tercer ejercito que luchará contra el mermado bando que venza en la confrontación Lisuarte-Amadís. Así obtendrá una fácil victoria y una venganza tanto sobre Lisuarte como sobre Amadís. Parte en busca de aliados: le explica sus planes al rey Arábigo y lo convence. Luego visita a Barsiñán hijo. Le propone que se una a él para vengar las muertes de su padre y de su hermano Gandalot. Barsiñán hijo acepta. Arcaláus también consigue el apoyo del rey de la Profunda Ínsula y de los familiares de Dardán el Soberbio.