BAGASANTE: Hermano de MADASIMA. Lo postulan como futuro marido de ORIANA. Hijo de FAMONGOMADAN y de GROMADAZA. Muerto por AMADÍS.
BALABÁN:(cap 67) Caballero de Lisuarte. Participa en la Batalla de Mongaza.
BALADÍN:Castillo de la Gaula. Último reducto de Perión en su guerra con ABIÉS.
BALAIS DE CASCANTE: Prisionero de Valdasín. Mata a la doncella del caballero de la Fuente
BALÁN: (cap 127): Gigante, Señor de la Ínsula de la Torre Bermeja. Hijo de Madanfabul.
BALÁN II: (cap 129) Hijo de Galeote, nieto de Galvanes y de Bravor, bisnieto de Balán. De estirpe de gigantes pero ya sin su aspecto.
BALDOID: Castillo de Bradoid.
BANDAGUIDA:(cap 73) Hija de Bandaguido y su incestuosa esposa. Madre del ENDRIAGO.
BANDAGUIDO:(cap 73) Señor de la isla del Diablo. De su matrimonio incestuoso con su hija surgirá el ENDRIAGO.
BANGIL: Villa costera donde el gigante GANDALAC de LEONÍS raptó al niño GALAOR.
BARANDEL: (cap 74) Rey de Hungría. Sus hijas están en la corte de Constantinopla cuando Amadís la visita.
BARSINÁN: o BARSIÑÁN. Señor de SANSUEÑA. Intenta un golpe de estado contra LISUARTE. Es aliado de ARCALAÚS. Es derrotado y ajusticiado en la hoguera.
BARSIÑÁN: (cap 96) Hijo homónimo del anterior, hermano de Gandalod. Se une a Arcaláus y al rey Arábigo buscando venganza contra Amadís y lisuarte.
BASILEA, Duque de: (cap 75) En su boda, Saluder declara a su hermana Grasinda como la más bella.
BELTENEBRÓS: Apodo de AMADÍS.
BERVÁS: (cap 38) Caballero de LISUARTE.
BLANDISA: Alias de BRANDOLISA
Bosque de la Laguna Negra:(cap 69) Bosque
BRADOID: Castillo. Junto a este castillo, AMADÍS conoce a GALAOR y lo arma caballero.
BRAMANDIL: Padre de GANDALAC.
BRAN: Río en los límites del Bosque de Brananda.
BRANANDA: (cap 12) Bosque entre los condados de Clara y Gresca.
BRANDOIBAS: Caballero de LISUARTE. Prisionero de Valdasín.
BRANDOLISA: Esposa del Duque de BRISTOYA. Hermana de la mujer del rey de SOBRADISA. Amada de GUILÁN el Cuidador.
BRANDUETA: Hija de ANTEBÓN. Raptada por PALINGUES. Vengada por GALAOR, que mata a PALINGUES. Amante de GALAOR.
BRANFIL: o BRANZIL. Hermano de BRUNEO. Caballero de LISUARTE. Luego, Caballero de la Ínsula Firme.
BRAVOR: (cap 129): Hijo de Balán. Se casa con la hija de Darioleta.
BRAVOR EL BRUN: (cap 129) Descendiente de la estirpe de Balán y Bravor. Hijo de Don Segurades y Señor de la Ínsula de la Torre Bermeja. Muere a manos de Tristán de Leonís en leal combate.
BRIÁN DE MOJASTE: Caballero. Hijo de LADASÁN y de una hermana de PERIÓN de Gaula (por tanto, primo de AMADÍS).
BRIOLANJA: Reina de Sobradisa. Hija de TAGADÁN. Enamorada no correspondida de AMADÍS.
BRISENA: Reina y esposa de LISUARTE.
BRANDASINEL: (cap72) Prepotente caballero de Romania que desafía a Amadís. Es derrotado y humillado.
BROCADÁN: Cuñado de GANDANDEL. Anciano consejero real: 1º de FALANGRIZ y luego
de LISUARTE. Por envidia, provoca la malquerencia de LISUARTE por AMADÍS.
BRODANDIL de ROCA (o BROJANDEL): (cap72) Mayordomo real del Emperador de Roma, Patín.
BRONTAJAR DAFANÍA: (cap 68) Caballero de los Siete Reyes.
BRUNEO DE BONAMAR: Hijo de VALLADÓS. Marqués de TROQUE. Su amada es MELICIA.
martes, 27 de octubre de 2009
Libro II, Capítulo 47
El Caballero vencido se llama Patín, es hermano de Sidón, el Emperador de Roma, y es su probable sucesor. Estaba enamorado de Sardamira, reina de Cerdeña y sobrina de la emperatriz de Roma. A Patín le habían hablado de la belleza de Oriana y se propuso conocerla para verificar que no había nadie más bella que su amada Sardamira. Viaja a Gran Bretaña y se presenta en la corte de Lisuarte. El rey lo agasaja, Grumedán lo acoge en su casa. Patín conoce a Oriana y se queda prendado de ella. Le pide su mano a su padre. Lisuarte acepta pero no quiere forzar la voluntad de su hija. Patín, entonces, consigue la promesa de Oriana de que acatará sin rechistar los deseos de su padre. Patín decide recorrer Gran Bretaña buscando aventuras que acrecienten su prestigio caballeril. Su primer encuentro es con Amadís y ya conocemos su derrota, fácil y humillante. Patín queda maltrecho y herido, tumbado junto a un árbol. Allí le encuentra Durín, que acababa de despedirse de Amadís. Patín le pregunta por algún lugar donde le curen. Se presentan formalmente y Durín le informa de que su vencedor es el Señor de la Ínsula Firme.
lunes, 26 de octubre de 2009
Libro II, Capítulo 46
Gandalín y Durín deciden seguir a Amadís. Ysenjo, por su parte, regresa a la Ínsula Firme. Gandalín y su compañero terminan por encontrar a Amadís y lo espían entre el follaje. Le oyen lamentarse y llorar y como habla solo de Oriana, del rey Perión , de Gandales, de Angriote, del rey Abiés y de Guillán El Cuidador.
Al poco pasa por ahí un caballero que va cantando alegre sus amores con la reina Sardamira y otros más recientes con la mismísima Oriana. Al oírlo, Gandalín se acerca a Amadís y le incita a luchar con el caballero. Amadís, al principio reticente, accede a combatir con él. Coge sus armas y su caballo, se acerca al caballero, le reta y le vence. Luego se acerca a Durín y le dice que regrese y le cuente a Mabilia y a la Doncella de Dinamarca sus cuitas y su desesperación. A Gandalín le permite que se quede con él pero le ordena que no le estorbe y que le devuelva la espada al caballero vencido.
Al poco pasa por ahí un caballero que va cantando alegre sus amores con la reina Sardamira y otros más recientes con la mismísima Oriana. Al oírlo, Gandalín se acerca a Amadís y le incita a luchar con el caballero. Amadís, al principio reticente, accede a combatir con él. Coge sus armas y su caballo, se acerca al caballero, le reta y le vence. Luego se acerca a Durín y le dice que regrese y le cuente a Mabilia y a la Doncella de Dinamarca sus cuitas y su desesperación. A Gandalín le permite que se quede con él pero le ordena que no le estorbe y que le devuelva la espada al caballero vencido.
domingo, 25 de octubre de 2009
Libro II, Capítulo 45
Durín llega a Sobradisa cuando Amadís y sus compañeros ya han abandonado el reino. Les sigue el rastro hasta encontrarlos en la Ínsula Firme. Llega a tiempo de ver a Amadís bajo el Arco de los Enamorados y como consigue entrar en la cámara encantada y convertirse en Señor de la Ínsula Firme. Finalizados los homenajes y agasajos, le entrega la carta. Amadís tras leerla, rompe a llorar desconsolado. Luego, en secreto, abandona la isla acompañado de Ysenjo, Gandalín y Durín. Llegan a una ermita junto a un bosque. Amadís reza un poco y luego llama a Ysenjo y ante él, le cede el Señorío de la Ínsula Firme a Gandalín. Le pide a Ysenjo que funde un monasterio de 30 monjes junto a la ermita del bosque. Gandalín no quiere la isla, pero Amadís insiste y además le cede sus armas para que Galaor le arme caballero. Le pide que transmita a su hermano todo el cariño que le tiene y además le cede a Galaor al enano Ardián para que le sirva. Se despide con brevedad y de forma súbita monta en su caballo abandonando sus armas y cabalga hacia el bosque. Desaparece en él antes que sus amigos puedan reaccionar.
Amadís llega a un arroyuelo, descabalga y se tumba en un prado llorando sin parar hasta quedar rendido.
Amadís llega a un arroyuelo, descabalga y se tumba en un prado llorando sin parar hasta quedar rendido.
viernes, 23 de octubre de 2009
Libro II, Capítulo 44
Amadís, sus hermanos y su primo Agrajes pasan los días en Sobradisa, el reino de Briolanja. Sin embargo, Amadís añora a Oriana y le pide permiso a la reina para volver con su amada. Durante el viaje de regreso encuentran a una joven acompañada de dos doncellas y cuatro escuderos. Es la hija de Isanjo, el gobernador de la Ínsula Firme. Ella les invita a visitar la isla, ya que solo les supondrá dos jornadas de demora en su viaje. Les habla del Arco de los Enamorados, un lugar donde se oye una melodiosa música si es traspasado por un verdadero enamorado, al tiempo que su nombre queda escrito sobre la piedra al instante. La doncella cuenta que, en cien años de existencia, solo dos nombres han aparecido escritos en la losa. Agrajes se propone ser el tercero. Amadís también quiere intentarlo. Amadís ya tenía noticias de la Ínsula Firme gracias a Arbán, el rey de Norgales.
Llegan hasta donde Isanjo ha acampado, que los recibe cordialmente, los agasaja y da acomodo. Al día siguiente embarcan hacia la isla. Cuando llegan a la Ínsula, entran en el palacio. En el patio descubren cientos de escudos apoyados en el suelo, diez colgados un poco más arriba y dos más, colgados en todo lo alto. Los escudos pertenecen a los caballeros que han intentado entrar en la cámara defendida: los del suelo son de aquellos que no alcanzaron el padrón de cobre, los diez intermedios, de los que lo alcanzaron pero no lo sobrepasaron, y los dos más altos, uno pertenece al que superó el padrón de cobre pero no alcanzó el padrón de mármol y el otro, el más eminente, al caballero que alcanzó el padrón de mármol, aunque no llegó a sobrepasarlo. Amadís repasa los escudos. Descubre el de Arcaláus entre los diez intermedios, el del rey Abiés de Irlanda que es el segundo de los dos más altos. El más alto pertenece a Cuadragante, hermano del rey Abiés. Luego acompaña a su primo al Arco de los Enamorados. Agrajes lo atraviesa y, súbitamente, suena una agradable melodía y su nombre aparece escrito en la piedra a continuación de otros dos: Mandanil, hijo del duque de Borgoña, y Bruneo de Bonamar, hijo de Valladós, marqués de Troque. Mandanil ama a Guinda Flamenca, Señora de Flandes. Bruneo ama a Melicia, hermana de Amadís e hija de Perión. Amadís también se coloca bajo el Arco. La música que surge es extremadamente melodiosa y su nombre queda inscrito de inmediato.
Mientras tanto, Galaor y Florestán intentan penetrar en la cámara encantada. Florestán supera el padrón de cobre y alcanza el de mármol, pero allí pierde toda su fuerza y cae desvanecido y es expulsado afuera por una fuerza misteriosa. Galaor lo intenta. Llega hasta el padrón de mármol y lo abraza con fuerza, pero al poco también se desvanece y es expulsado. Ardián el enano viendo a los dos caballeros tendidos en el suelo, como muertos, corre a pedir ayuda a Amadís. Agrajes también intenta entrar en la cámara pero cae entre el padrón de cobre y el de mármol. Ya solo queda Amadís por intentarlo: supera con esfuerzo tanto el padrón de cobre como el de mármol y llega hasta la puerta de la estancia. Una mano aparece por el quicio y le coge la suya, al tiempo que una voz le declara Señor de la Ínsula Firme.
Isanjo y el resto de habitantes de la isla le homenajean y le rinden vasallaje.
Mientras, Oriana, despechada y celosa por el asunto de la espada rota y Ardián el enano (ver cap.40), le escribe una carta a Amadís poniéndole a caldo, declarando que se siente engañada. Envía la carta mediante un doncel, Durín, hermano de la Doncella de Dinamarca. Le encarga que le cuente la reacción de Amadís al leer su carta.
Llegan hasta donde Isanjo ha acampado, que los recibe cordialmente, los agasaja y da acomodo. Al día siguiente embarcan hacia la isla. Cuando llegan a la Ínsula, entran en el palacio. En el patio descubren cientos de escudos apoyados en el suelo, diez colgados un poco más arriba y dos más, colgados en todo lo alto. Los escudos pertenecen a los caballeros que han intentado entrar en la cámara defendida: los del suelo son de aquellos que no alcanzaron el padrón de cobre, los diez intermedios, de los que lo alcanzaron pero no lo sobrepasaron, y los dos más altos, uno pertenece al que superó el padrón de cobre pero no alcanzó el padrón de mármol y el otro, el más eminente, al caballero que alcanzó el padrón de mármol, aunque no llegó a sobrepasarlo. Amadís repasa los escudos. Descubre el de Arcaláus entre los diez intermedios, el del rey Abiés de Irlanda que es el segundo de los dos más altos. El más alto pertenece a Cuadragante, hermano del rey Abiés. Luego acompaña a su primo al Arco de los Enamorados. Agrajes lo atraviesa y, súbitamente, suena una agradable melodía y su nombre aparece escrito en la piedra a continuación de otros dos: Mandanil, hijo del duque de Borgoña, y Bruneo de Bonamar, hijo de Valladós, marqués de Troque. Mandanil ama a Guinda Flamenca, Señora de Flandes. Bruneo ama a Melicia, hermana de Amadís e hija de Perión. Amadís también se coloca bajo el Arco. La música que surge es extremadamente melodiosa y su nombre queda inscrito de inmediato.
Mientras tanto, Galaor y Florestán intentan penetrar en la cámara encantada. Florestán supera el padrón de cobre y alcanza el de mármol, pero allí pierde toda su fuerza y cae desvanecido y es expulsado afuera por una fuerza misteriosa. Galaor lo intenta. Llega hasta el padrón de mármol y lo abraza con fuerza, pero al poco también se desvanece y es expulsado. Ardián el enano viendo a los dos caballeros tendidos en el suelo, como muertos, corre a pedir ayuda a Amadís. Agrajes también intenta entrar en la cámara pero cae entre el padrón de cobre y el de mármol. Ya solo queda Amadís por intentarlo: supera con esfuerzo tanto el padrón de cobre como el de mármol y llega hasta la puerta de la estancia. Una mano aparece por el quicio y le coge la suya, al tiempo que una voz le declara Señor de la Ínsula Firme.
Isanjo y el resto de habitantes de la isla le homenajean y le rinden vasallaje.
Mientras, Oriana, despechada y celosa por el asunto de la espada rota y Ardián el enano (ver cap.40), le escribe una carta a Amadís poniéndole a caldo, declarando que se siente engañada. Envía la carta mediante un doncel, Durín, hermano de la Doncella de Dinamarca. Le encarga que le cuente la reacción de Amadís al leer su carta.
jueves, 22 de octubre de 2009
Libro II, Prólogo
En Grecia, un rey, cuñado del Emperador de Constantinopla, tuvo dos hijos. El mayor, Apolidón, era fuerte y valiente. El rey, presintiendo su muerte, dejó su reino a Apolidón y una gran fortuna al hijo menor. Éste, apocado y envidioso, protestó junto al lecho del moribundo y Apolidón consintió en ceder el reino a su hermano a cambio de la fortuna y de la valiosa colección de libros de su padre. Cuando el rey murió, Apolidón partió en naves cargadas con sus libros y sus riquezas sin rumbo definido. Llegó a la capital del Imperio Romano. Su emperador, Siudán, lo recibió con cordialidad. Apolidón se enamoró de Grimanesa, una hermana del Emperador. Como no les permitieron su enlace, huyeron juntos en sus naves. Llegaron a una isla donde vivía un gigante que los recibió con hostilidad. Apolidón combatió con él y lo venció, tomando posesión de su isla, la Ínsula Firme.
Pasaron los años. El Emperador de Grecia murió sin descendencia y le ofrecieron el trono a Apolidón que aceptó. Partió con su esposa y corte a su nuevo destino, pero antes de marchar, lo dispuso todo para que el próximo dueño de la Ínsula Firme fuera un digno sucesor suyo: colocó una estatua mágica que hacía sonar una trompa que aturdiría y dejaría maltrechos a aquellos caballeros indignos que osasen entrar el el palacio. Solo callaría si el caballero en cuestión superase a Apolidón en fortaleza e hidalguía. Si fuera mujer, debería superar en hermosura a Grimanesa.
Luego partieron dejando a un gobernador al cuidado de la isla.
Pasaron los años. El Emperador de Grecia murió sin descendencia y le ofrecieron el trono a Apolidón que aceptó. Partió con su esposa y corte a su nuevo destino, pero antes de marchar, lo dispuso todo para que el próximo dueño de la Ínsula Firme fuera un digno sucesor suyo: colocó una estatua mágica que hacía sonar una trompa que aturdiría y dejaría maltrechos a aquellos caballeros indignos que osasen entrar el el palacio. Solo callaría si el caballero en cuestión superase a Apolidón en fortaleza e hidalguía. Si fuera mujer, debería superar en hermosura a Grimanesa.
Luego partieron dejando a un gobernador al cuidado de la isla.
sábado, 12 de septiembre de 2009
Libro I, Capítulo 43. Fin del Libro I.
Galaor y Florestán curan sus heridas en el castillo de Corisanda. Una vez repuestos parten para reunirse con Amadís. Florestán le pide a Galaor que, si surge la oportunidad, le deje pelear a él primero. Galaor lo acepta. Pasan la noche en casa de un caballero taciturno. Galaor le pregunta por la causa de su tristeza. El huésped se niega a desvelarla. Al día siguiente, el mohíno caballero les conduce hasta la Fuente de los Tres Olmos. Allí encuentran a tres doncellas y, cerca, a un enano subido a un árbol. Florestán habla con las doncellas. Una le pregunta si es capaz de sacarla de ese lugar. Florestán asiente y la monta en un palafrén. Al verlo, el enano comienza a gritar alarmado. A sus voces acude un caballero que se enfrenta a Florestán. El amante de Corisanda lo derriba fácilmente y le obliga a rendirse y a que libere a la doncella. El vencido consiente y Florestán se lleva a la doncella. La segunda doncella también le pide ayuda. Florestán la monta en otro palafrén y, de nuevo, el enano lanza gritos de alarma. Aparece un segundo caballero y Florestán vuelve a luchar contra él. En el primer encuentro Florestán falla su golpe y el caballero rompe su lanza en el escudo de su rival. En el segundo encuentro Florestán lo derriba. El caballero queda tendido en el suelo como muerto y Florestán se lleva a la segunda doncella. Luego repara en la tercera doncella, triste y solitaria, y también se ofrece a llevarla. Ella le advierte que el caballero que la guarda es mucho más temible que los otros dos, pero Florestán no se arredra y la recoge. El enano grita de nuevo. Sale el tercer caballero que lleva armas partidas en oro, montado en un caballo bayo y acompañado por dos hombres armados con hachas. Tras una esforzada pugna, Florestán le vence y le mata.
El melancólico huésped se acerca y le dice a Florestán que está enamorado de la tercera doncella y que ella le corresponde. Le cuenta que había sido raptada por el caballero muerto. Le pide que se la entregue. Florestán lo hace gustoso. Galaor se apropia del caballo bayo. Florestán se queda con la primera doncella y le cede la segunda a Galaor. Por la noche, en casa de la hermana del huésped, disfrutan de ambas doncellas. Al día siguiente llevan a las doncellas a casa de una tía suya. Por el camino les cuentan la historia de la Fuente de los Tres Olmos: El tercer caballero se llamaba Alumas y era primo de Dardán el Soberbio. Se enamoró de la tercera doncella, pero ésta estaba enamorada del huésped. La raptó (causa de la pesadumbre del triste caballero) y para ganar su amor le prometió realizar grandes hazañas. También le dijo que quería matar a Amadís, pues él había matado a Dardán. Raptó a las otras dos doncellas para que hicieran compañía a su amada y trajo a dos amigos para que le ayudaran en su guarda y custodia. Cada día las sacaban a la fuente para incitar al combate a otros caballeros. Llevaban así un año, siempre victoriosos, hasta que llegó Florestán.
Dejan a las doncellas en casa de su tía y siguen camino hacia Sobradisa. Cuando llegan, la disputa con Abiseos ha concluido. Llegan a la capital y van al palacio real. Se reunen con Amadís y Agrajes. Amadís al conocer a Florestán, su nuevo medio-hermano, lo abraza llorando de emoción.
Y CON ESTA TIERNA ESCENA ACABA EL PRIMER LIBRO DE "AMADÍS DE GAULA"
El melancólico huésped se acerca y le dice a Florestán que está enamorado de la tercera doncella y que ella le corresponde. Le cuenta que había sido raptada por el caballero muerto. Le pide que se la entregue. Florestán lo hace gustoso. Galaor se apropia del caballo bayo. Florestán se queda con la primera doncella y le cede la segunda a Galaor. Por la noche, en casa de la hermana del huésped, disfrutan de ambas doncellas. Al día siguiente llevan a las doncellas a casa de una tía suya. Por el camino les cuentan la historia de la Fuente de los Tres Olmos: El tercer caballero se llamaba Alumas y era primo de Dardán el Soberbio. Se enamoró de la tercera doncella, pero ésta estaba enamorada del huésped. La raptó (causa de la pesadumbre del triste caballero) y para ganar su amor le prometió realizar grandes hazañas. También le dijo que quería matar a Amadís, pues él había matado a Dardán. Raptó a las otras dos doncellas para que hicieran compañía a su amada y trajo a dos amigos para que le ayudaran en su guarda y custodia. Cada día las sacaban a la fuente para incitar al combate a otros caballeros. Llevaban así un año, siempre victoriosos, hasta que llegó Florestán.
Dejan a las doncellas en casa de su tía y siguen camino hacia Sobradisa. Cuando llegan, la disputa con Abiseos ha concluido. Llegan a la capital y van al palacio real. Se reunen con Amadís y Agrajes. Amadís al conocer a Florestán, su nuevo medio-hermano, lo abraza llorando de emoción.
Y CON ESTA TIERNA ESCENA ACABA EL PRIMER LIBRO DE "AMADÍS DE GAULA"
jueves, 10 de septiembre de 2009
Libro I, Capítulo 42
En su juventud, Perión vivió un tiempo en Alemania. De regreso a su tierra se alojó en casa del Conde de Selandia. Por la noche una doncella se coló en su cama. Era la hija del conde. Perión se resistió al principio, pero ella amenazó con suicidarse si no la poseía. Perión consintió en yacer con ella. Y la dejó preñada. Perión siguió su camino sin conocer tan embarazosa circunstancia. La condesita ocultó su embarazo hasta el final. Cuando iba a llegar el momento del parto se marchó al castillo de su tía que la acogió cordialmente. Dio a luz un niño de nombre Florestán que crió la tía guardando el secreto. Cuando cumplió los dieciocho años, la tía llevó a Florestán ante su abuelo para que lo nombrara caballero, aunque el conde desconocía que era su nieto. Tras la ceremonia, la tía le desveló el nombre de su padre. Florestán decidió obtener una fama que le hiciera merecedor de darse a conocer a su padre. Se fue a Constantinopla. Bizancio estaba en guerra. Allí permaneció durante cuatro años acumulando proeza tras proeza hasta tener las suficientes como para presentarse ante Perión. Cuando volvió, conoció la fama de Amadís y Galaor. Pensó en acrecentar aun más su curriculum caballeresco para no desmerecer ante sus mediohermanos. Y en eso andaba, ocupado en sus caballerías hasta que se topó con Galaor.
Amadís y Agrajes permanecen cinco días en el castillo de Briolanja. Luego parten acompañados de Briolanja, la dueña, dos doncellas y cinco hombres a caballo. Briolanja viste de luto hasta que su padre sea vengado. Briolanja le pide un favor a Amadís. La dueña le pide otro a Agrajes: Les hacen prometer que no emprenderan ninguna otra aventura sin el permiso expreso de ambas mujeres. Más tarde les pesará este juramento pues les impide acometer empresas caballerescas y desfazer entuertos que se van encontrando por el camino. Están atados por la palabra dada y nada hacen y avergonzados van. Llegan a Sobradisa de noche. Se acercan al castillo de Galumba, vieja dueña, fiel servidora del padre de Grovenesa, la dueña (no confundir con la otra Grovenesa, la mujer de Angriote de Estravaus). Galumba escribe una carta y la marca con el sello de Briolanja. Envía a una doncella con la misiva a la capital del reino, también llamada Sobradisa, para Abiseos, el usurpador, con instrucciones de que se la lea delante de todos los dignatarios de la corte. Así lo hace. En la carta se habla del asesinato del padre de Briolanja, de la usurpación del trono y propone un combate de Abiseos y sus dos hijos contra dos paladines que defienden la causa de Briolanja. Pide seguridad y protección para estos dos paladines hasta que llegue la hora del combate. Abiseos se ve forzado a aceptar el reto y a conceder inmunidad a sus adversarios hasta el momento de la lucha. La doncella regresa al castillo de Galumba. Amadís y Agrajes se preparan para la pugna. El día elegido se trasladan a Sobradisa. Empieza el combate. Amadís lucha contra Dramis y lo mata en el primer encuentro. Agrajes se enfrenta a Darasión. En el primer choque ninguno de los dos cae. Abiseos ve a Dramis en el suelo y se lanza sobre Amadís: de un lanzazo le atraviesa el escudo y le alcanza el costado. Amadís se revuelve y le golpea con la espada en la cabeza. Abiseos queda aturdido, se tambalea y cae al suelo. Amadís acude en ayuda de Agrajes y golpea con fuerza sobre Daramón. Pero éste se revuelve con furia y le mata el caballo. Amadís cae al suelo. Abiseos, recuperado, se incorpora al combate. Agrajes golpea con su espada en el yelmo de Daramón y la pierde. Para evitar que le hiera, se arroja sobre Daramón, lo abraza y ruedan por el suelo. Abiseos intenta rematar a Agrajes pero Amadís se interpone y de un certero golpe lo derriba y lo deja tendido en el suelo. Agrajes y Darasión consiguen ponerse en pie. Agrajes se apodera de la espada de su rival y Darasión coge la de Agrajes. Agrajes está herido de gravedad pero no desiste en su lucha. Luchan los cuatro. Abiseos, en un desesperado ataque consigue herir a Amadís en el hombro. Amadís se revuelve y le cercena el brazo a nivel del hombro. Abiseos cae al suelo y muere. Agrajes derrota a Darasión y le corta la cabeza.
[Bajo el epígrafe de "CONSILIARIA" vienen unos párrafos farragosos y plúmbeos condenando a traidores y usurpadores...]
Acabada la contienda se acerca uno de los próceres del reino. Es Gomán, que restaura a la legítima heredera, Briolanja, en el trono de Sobradisa.
Amadís reposa durante 8 días en el palacio real de Sobradisa reponiéndose de sus heridas gracias a los amorosos cuidados de Briolanja. Otra persona cura a Agrajes... es un hombre.
Amadís y Agrajes permanecen cinco días en el castillo de Briolanja. Luego parten acompañados de Briolanja, la dueña, dos doncellas y cinco hombres a caballo. Briolanja viste de luto hasta que su padre sea vengado. Briolanja le pide un favor a Amadís. La dueña le pide otro a Agrajes: Les hacen prometer que no emprenderan ninguna otra aventura sin el permiso expreso de ambas mujeres. Más tarde les pesará este juramento pues les impide acometer empresas caballerescas y desfazer entuertos que se van encontrando por el camino. Están atados por la palabra dada y nada hacen y avergonzados van. Llegan a Sobradisa de noche. Se acercan al castillo de Galumba, vieja dueña, fiel servidora del padre de Grovenesa, la dueña (no confundir con la otra Grovenesa, la mujer de Angriote de Estravaus). Galumba escribe una carta y la marca con el sello de Briolanja. Envía a una doncella con la misiva a la capital del reino, también llamada Sobradisa, para Abiseos, el usurpador, con instrucciones de que se la lea delante de todos los dignatarios de la corte. Así lo hace. En la carta se habla del asesinato del padre de Briolanja, de la usurpación del trono y propone un combate de Abiseos y sus dos hijos contra dos paladines que defienden la causa de Briolanja. Pide seguridad y protección para estos dos paladines hasta que llegue la hora del combate. Abiseos se ve forzado a aceptar el reto y a conceder inmunidad a sus adversarios hasta el momento de la lucha. La doncella regresa al castillo de Galumba. Amadís y Agrajes se preparan para la pugna. El día elegido se trasladan a Sobradisa. Empieza el combate. Amadís lucha contra Dramis y lo mata en el primer encuentro. Agrajes se enfrenta a Darasión. En el primer choque ninguno de los dos cae. Abiseos ve a Dramis en el suelo y se lanza sobre Amadís: de un lanzazo le atraviesa el escudo y le alcanza el costado. Amadís se revuelve y le golpea con la espada en la cabeza. Abiseos queda aturdido, se tambalea y cae al suelo. Amadís acude en ayuda de Agrajes y golpea con fuerza sobre Daramón. Pero éste se revuelve con furia y le mata el caballo. Amadís cae al suelo. Abiseos, recuperado, se incorpora al combate. Agrajes golpea con su espada en el yelmo de Daramón y la pierde. Para evitar que le hiera, se arroja sobre Daramón, lo abraza y ruedan por el suelo. Abiseos intenta rematar a Agrajes pero Amadís se interpone y de un certero golpe lo derriba y lo deja tendido en el suelo. Agrajes y Darasión consiguen ponerse en pie. Agrajes se apodera de la espada de su rival y Darasión coge la de Agrajes. Agrajes está herido de gravedad pero no desiste en su lucha. Luchan los cuatro. Abiseos, en un desesperado ataque consigue herir a Amadís en el hombro. Amadís se revuelve y le cercena el brazo a nivel del hombro. Abiseos cae al suelo y muere. Agrajes derrota a Darasión y le corta la cabeza.
[Bajo el epígrafe de "CONSILIARIA" vienen unos párrafos farragosos y plúmbeos condenando a traidores y usurpadores...]
Acabada la contienda se acerca uno de los próceres del reino. Es Gomán, que restaura a la legítima heredera, Briolanja, en el trono de Sobradisa.
Amadís reposa durante 8 días en el palacio real de Sobradisa reponiéndose de sus heridas gracias a los amorosos cuidados de Briolanja. Otra persona cura a Agrajes... es un hombre.
martes, 8 de septiembre de 2009
Libro I, Capítulo 41
9ªAventura de Galaor: Galaor y la doncella persiguen al Caballero de la Floresta durante cuatro días. Galaor está tan enfurecido que se enfrenta a cuanto caballero se topa, matando a la mayor parte. Llegan a un valle con un castillo en lo alto. Se acercan a pedir hospedaje. El dueño del castillo que viste una capa escarlata, los acoge con simpatía. Le cuenta a Galaor como sus hijos están malheridos tras un encuentro con un caballero. Les derribó a ambos y cuando quisieron continuar la lucha a pie y con espadas, el otro se negó y se quiso marchar. Se montó en una barca para cruzar un río pero los hijos del caballero consiguieron detener la embarcación. En la barca había una una dueña que intentó mediar pero los hermanos no cejaron en su empeño. Por fin , el caballero accedió y lucharon. Los venció de nuevo con facilidad, se embarcó y se fue.
Por la descripción de caballero, Galaor reconoce a su adversario. Al día siguiente parte en su busca. Encuentran una fortaleza. La doncella se adelanta. Vuelve al poco rato acompañada de otra doncella y de diez hombres armados y a caballo. La segunda doncella es prima de la primera. Se ofrece a guiar a Galaor hasta el Caballero de la Floresta. Les lleva hasta la costa. Se divisa una isla a unas tres leguas de distancia. Galaor se embarca con las doncellas. Solo puede pasar un caballero cada vez por condición impuesta por la gobernadora de la isla que protege al Caballero de la Floresta. Ella se llama Corisanda, Señora de la isla de Gravisanda. Está enamorada del Caballero de la Floresta y, para evitar que se vaya en busca de aventuras, atrae de vez en cuando a caballeros a la isla para que se enfrenten a su amado que invariablemente los derrota o mata. El caballero estaba en la floresta donde lo encontraron Amadís y Galaor cumpliendo una promesa que le hizo a otra doncella (defender el paso durante 15 días). Corisanda, muy a su pesar, le había permitido salir de la isla para cumplir esa promesa. Le había concedido un un mes de plazo.
Cuando Galaor llega a la isla ya ha anochecido. Desembarcan y acampan. Galaor intenta seducir a la prima de la doncella. Ella no cae en sus redes aunque en el fondo se siente muy atraída por él. Al día siguiente continúan camino hasta un castillo. De la muralla cuelga un cuerno. Galaor lo hace sonar. Del castillo sale la señora con su comitiva. Montan una tienda y en ella se meten. Galaor envía a la prima para que hable con Corisanda y avise al Caballero de la Floresta. Corisanda lo hace llamar. Cuando llega le besa y abraza y le incita contra Galaor. Comienza la justa, parten sendas lanzas y destrozan sendos escudos. Galaor saca su espada pero el otro caballero le propone cruzar lanzas otra vez. Galaor accede a pesar de tener un caballo de inferior calidad. En el segundo encuentro, ambos están a punto de caer de sus caballos. Ahora sí lucharán a espada: la liza es porfiada, brava y prolongada. Se hieren fieramente, destrozando escudos y armaduras. Galaor advierte que su caballo desfallece y propone seguir luchando a pie. El otro no acepta. Galaor se lanza sobre él, lo abraza y caen al suelo. Sigue la pugna a pie. Se hieren con saña y encono. Galaor propone un descanso y quiere que el otro le de su nombre. El caballero de la Floresta se niega. Solo dará su nombre a dos caballeros a quienes aprecia y a ningún otro. Prosigue el combate. Por fin, Galaor, tras ímprobos esfuerzos, consigue derribar al caballero. Corisanda intercede para salvar la vida de su amado. Galaor consiente si le dice el nombre del vencido y el esos dos caballeros que tanto aprecia. Corisanda le desvela que es Florestán, hijo del rey Perión, y los otros dos son Amadís y Galaor, sus medio-hermanos, a los que profesa una desmedida admiración.
Por la descripción de caballero, Galaor reconoce a su adversario. Al día siguiente parte en su busca. Encuentran una fortaleza. La doncella se adelanta. Vuelve al poco rato acompañada de otra doncella y de diez hombres armados y a caballo. La segunda doncella es prima de la primera. Se ofrece a guiar a Galaor hasta el Caballero de la Floresta. Les lleva hasta la costa. Se divisa una isla a unas tres leguas de distancia. Galaor se embarca con las doncellas. Solo puede pasar un caballero cada vez por condición impuesta por la gobernadora de la isla que protege al Caballero de la Floresta. Ella se llama Corisanda, Señora de la isla de Gravisanda. Está enamorada del Caballero de la Floresta y, para evitar que se vaya en busca de aventuras, atrae de vez en cuando a caballeros a la isla para que se enfrenten a su amado que invariablemente los derrota o mata. El caballero estaba en la floresta donde lo encontraron Amadís y Galaor cumpliendo una promesa que le hizo a otra doncella (defender el paso durante 15 días). Corisanda, muy a su pesar, le había permitido salir de la isla para cumplir esa promesa. Le había concedido un un mes de plazo.
Cuando Galaor llega a la isla ya ha anochecido. Desembarcan y acampan. Galaor intenta seducir a la prima de la doncella. Ella no cae en sus redes aunque en el fondo se siente muy atraída por él. Al día siguiente continúan camino hasta un castillo. De la muralla cuelga un cuerno. Galaor lo hace sonar. Del castillo sale la señora con su comitiva. Montan una tienda y en ella se meten. Galaor envía a la prima para que hable con Corisanda y avise al Caballero de la Floresta. Corisanda lo hace llamar. Cuando llega le besa y abraza y le incita contra Galaor. Comienza la justa, parten sendas lanzas y destrozan sendos escudos. Galaor saca su espada pero el otro caballero le propone cruzar lanzas otra vez. Galaor accede a pesar de tener un caballo de inferior calidad. En el segundo encuentro, ambos están a punto de caer de sus caballos. Ahora sí lucharán a espada: la liza es porfiada, brava y prolongada. Se hieren fieramente, destrozando escudos y armaduras. Galaor advierte que su caballo desfallece y propone seguir luchando a pie. El otro no acepta. Galaor se lanza sobre él, lo abraza y caen al suelo. Sigue la pugna a pie. Se hieren con saña y encono. Galaor propone un descanso y quiere que el otro le de su nombre. El caballero de la Floresta se niega. Solo dará su nombre a dos caballeros a quienes aprecia y a ningún otro. Prosigue el combate. Por fin, Galaor, tras ímprobos esfuerzos, consigue derribar al caballero. Corisanda intercede para salvar la vida de su amado. Galaor consiente si le dice el nombre del vencido y el esos dos caballeros que tanto aprecia. Corisanda le desvela que es Florestán, hijo del rey Perión, y los otros dos son Amadís y Galaor, sus medio-hermanos, a los que profesa una desmedida admiración.
lunes, 7 de septiembre de 2009
Libro I, Capítulo 40
19ªAventura de Amadís, 8ªAventura de Galaor y 2ªAventura de Agrajes:
En el capítulo 21 se habla de la promesa de Amadís a Briolanja, la hermosa niña, y como ella le había regalado la espada de su padre. Es la espada que Amadís partió en tres trozos durante su pelea con Gasinán (cap.27). Gandalín había guardado los pedazos. Ardián, el enano, había interpretdo mal los gestos entre Amadís y Briolanja, y estaba convencido de que ambos se amaban. El plazo para cumplir su promesa se acaba y Amadís pide permiso a Oriana para partir. Como necesita a dos caballeros, le acompañan Agrajes y Galaor. Ya en camino, Amadís pregunta por los pedazos de la espada. Se han quedado en Londres. Amadís envía al enano en su busca. Ardián regresa a Londres y mientras recoge los fragmentos de la espada, es descubierto por Oriana que le pregunta que hace ahí. El enano le responde que Amadís necesita los pedazos de espada para entregárselos a la persona que más ama en este mundo, Briolanja, la niña hermosa. El enano se va y deja a Oriana toda perturbada, corroída por los celos. Ardián alcanza a la expedición que encabeza Amadís, ignorante de la conversación entre el enano y Oriana. Encuentran a una doncella que les aconseja que abandonen ese camino porque, desde hace quince días, un caballero hiere o mata a cualquiera que se atreva a enfrentarse con él. Amadís y sus compañeros no se acobardan. Le piden a la doncella que les conduzca ante él. Lo encuentran. Es un caballero grande que monta un caballo ruano, junto a su escudero que porta cuatro lanzas. Es el Caballero de la Floresta. Ha prometido defender el camino durante quince días, pero aunque ya lleva más de dieciséis, les reta igualmente. Les propone combatir solo con las lanzas, pues está cansado de luchar con espada. Agrajes se lanza contra él y el caballero de la Floresta lo derriba. Galaor, igualmente, se abalanza...y del mismo modo, el caballero de la Floresta lo derriba (quizás el caballo de Galaor estaba muy cansado, ... ejem, ejem). Galaor quiere seguir la lucha a pie y con espada, pero Amadís le recuerda lo convenido. Amadís es quien se lanza ahora sobre el caballero. Tras un violento cruce de lanzas, ambos contendientes caen al suelo con sus monturas. El caballo de Amadís cae en mala postura y muere. El caballero de la Floresta consigue retener las riendas de su corcel, se levanta y monta de nuevo. Amadís le dice que ha habido un empate y le propone repetir el lance. El caballero opina que ha vencido a los tres y se marcha. Los tres amigos, mohínos, deciden buscarlo para tener una revancha y le piden información a la doncella para encontrarlo. Ella les pide que antes se identifiquen. Al conocer sus nombres, le recuerda a Amadís la promesa que le hizo a Briolanja y que debe cumplirla antes que ir en busca de revancha en pos del caballero de la Floresta. Amadís le da la razón y decide reunirse con Briolanja. Agrajes le acompaña. Pero Galaor, deseoso de venganza, parte con la doncella en busca del caballero de la Floresta. Les promete a sus amigos que llegará a tiempo para cumplir la palabra dada.
20ªAventura de Amadís: Llegan al castillo de Torín, de la dueña y la niña Briolanja que al ver a Amadís se enamora de él. [Aquí viene una disgresión algo confusa, anticipando hechos que ocurrirán mucho más tarde. Se nombra, no sé porqué razón, al infante Alfonso de Portugal. Al final, Briolanja consigue con ayuda de Amadís recuperar el trono de Sobradisa. Amadís, no sé como, contrae una cierta obligación con Briolanja y ésta le pide que la preñe antes de que se vaya. Amadís se niega por amor a Oriana y se encierra en una torre aledaña donde ni come ni bebe hasta ponerse en peligro de muerte. Llegan las noticias hasta la corte del rey Lisuarte, y Oriana, sabiendo que puede morir, le da permiso para que deje embarazada a Briolanja. Pero ésta, viendo el padecimiento del héroe, lo libera de su obligación si su hermano Galaor lo reemplaza (¡Quién si no! Galaor siempre dispuesto para estos menesteres)... Y parece que así sucede, porque al final Galaor se casará con Briolanja]
En el capítulo 21 se habla de la promesa de Amadís a Briolanja, la hermosa niña, y como ella le había regalado la espada de su padre. Es la espada que Amadís partió en tres trozos durante su pelea con Gasinán (cap.27). Gandalín había guardado los pedazos. Ardián, el enano, había interpretdo mal los gestos entre Amadís y Briolanja, y estaba convencido de que ambos se amaban. El plazo para cumplir su promesa se acaba y Amadís pide permiso a Oriana para partir. Como necesita a dos caballeros, le acompañan Agrajes y Galaor. Ya en camino, Amadís pregunta por los pedazos de la espada. Se han quedado en Londres. Amadís envía al enano en su busca. Ardián regresa a Londres y mientras recoge los fragmentos de la espada, es descubierto por Oriana que le pregunta que hace ahí. El enano le responde que Amadís necesita los pedazos de espada para entregárselos a la persona que más ama en este mundo, Briolanja, la niña hermosa. El enano se va y deja a Oriana toda perturbada, corroída por los celos. Ardián alcanza a la expedición que encabeza Amadís, ignorante de la conversación entre el enano y Oriana. Encuentran a una doncella que les aconseja que abandonen ese camino porque, desde hace quince días, un caballero hiere o mata a cualquiera que se atreva a enfrentarse con él. Amadís y sus compañeros no se acobardan. Le piden a la doncella que les conduzca ante él. Lo encuentran. Es un caballero grande que monta un caballo ruano, junto a su escudero que porta cuatro lanzas. Es el Caballero de la Floresta. Ha prometido defender el camino durante quince días, pero aunque ya lleva más de dieciséis, les reta igualmente. Les propone combatir solo con las lanzas, pues está cansado de luchar con espada. Agrajes se lanza contra él y el caballero de la Floresta lo derriba. Galaor, igualmente, se abalanza...y del mismo modo, el caballero de la Floresta lo derriba (quizás el caballo de Galaor estaba muy cansado, ... ejem, ejem). Galaor quiere seguir la lucha a pie y con espada, pero Amadís le recuerda lo convenido. Amadís es quien se lanza ahora sobre el caballero. Tras un violento cruce de lanzas, ambos contendientes caen al suelo con sus monturas. El caballo de Amadís cae en mala postura y muere. El caballero de la Floresta consigue retener las riendas de su corcel, se levanta y monta de nuevo. Amadís le dice que ha habido un empate y le propone repetir el lance. El caballero opina que ha vencido a los tres y se marcha. Los tres amigos, mohínos, deciden buscarlo para tener una revancha y le piden información a la doncella para encontrarlo. Ella les pide que antes se identifiquen. Al conocer sus nombres, le recuerda a Amadís la promesa que le hizo a Briolanja y que debe cumplirla antes que ir en busca de revancha en pos del caballero de la Floresta. Amadís le da la razón y decide reunirse con Briolanja. Agrajes le acompaña. Pero Galaor, deseoso de venganza, parte con la doncella en busca del caballero de la Floresta. Les promete a sus amigos que llegará a tiempo para cumplir la palabra dada.
20ªAventura de Amadís: Llegan al castillo de Torín, de la dueña y la niña Briolanja que al ver a Amadís se enamora de él. [Aquí viene una disgresión algo confusa, anticipando hechos que ocurrirán mucho más tarde. Se nombra, no sé porqué razón, al infante Alfonso de Portugal. Al final, Briolanja consigue con ayuda de Amadís recuperar el trono de Sobradisa. Amadís, no sé como, contrae una cierta obligación con Briolanja y ésta le pide que la preñe antes de que se vaya. Amadís se niega por amor a Oriana y se encierra en una torre aledaña donde ni come ni bebe hasta ponerse en peligro de muerte. Llegan las noticias hasta la corte del rey Lisuarte, y Oriana, sabiendo que puede morir, le da permiso para que deje embarazada a Briolanja. Pero ésta, viendo el padecimiento del héroe, lo libera de su obligación si su hermano Galaor lo reemplaza (¡Quién si no! Galaor siempre dispuesto para estos menesteres)... Y parece que así sucede, porque al final Galaor se casará con Briolanja]
domingo, 6 de septiembre de 2009
Libro I, Capítulo 39
1ªAventura de Agrajes: Las Cortes continúan doce días más. Luego se disuelven y cada uno vuelve a sus tierras. El rey Lisuarte mantiene a su vera a algunos caballeros: Ladasín y su primo Guilán el Cuidador. Este Guilán estaba enamorado de Brandalisa, y su amor era correspondido. Brandalisa era la esposa de del Duque de Bristoya y cuñada (por parte de su hermana) del rey de Sobradisa.
Por fin llega el emplazado duque de Bristoya y niega ante Lisuarte la acusación de Olivas de que había matado a su primo sin ningún motivo. El rey aplaza su decisión hasta el día siguiente. El duque espera a sus dos sobrinos para que le ayuden en un más que probable juicio de Dios, en un combate tres contra tres. Cuando éstos llegan, el duque lanza el reto a Olivas, que acepta. Agrajes y Galvanes se ofrecen como sus compañeros ya que mantienen cierta enemistad con el duque (ver cap.16). Contemplarán el combate, preocupadas y emocionadas, Olinda (la amada de Agrajes), Mabilia (la hermana de Agrajes y sobrina de Galvanes) y Oriana (amiga y residente en la misma corte). Comienza la lucha: Agrajes y Galvanes se enfrentan a los sobrinos. Derriban a los dos. En su primer encontronazo el duque hiere a Olivas en el pecho. Agrajes ataca al duque, pero el primer sobrino, que se ha acercado a pie a su tío, le hiere el caballo y lo derriba. Galvanes continúa enzarzado con el segundo sobrino. Agrajes, en tierra, se defiende como puede del ataque doble de tío y sobrino. Olivas se desangra sobre su caballo, pero al ver la desesperada situación de su amigo, en un esfuerzo supremo, pica espuelas y ataca al duque. Agrajes ya solo tiene que deshacerse del primer sobrino y tras una fácil y breve lucha, lo mata. Olivas, desfallecido, cae tendido al suelo. El duque se lanza sobre Galvanes en defensa del segundo sobrino. Agrajes monta en el caballo de Olivas y se une al trío. De un golpe de espada le arranca el yelmo al sobrino. Galvanes aprovecha la circunstancia para golpearle con saña y destrozarle la cabeza. Agrajes lucha contra el duque. El caballo de Galvanes, malherido, muere, y su dueño cae a tierra. El duque ve su situación desesperada y retrocede intentado escapar de Agrajes. Éste lo alcanza, y de un tajo en el hombro le deja sin brazo. El duque cae del caballo, pero su pie se queda trabado en el estribo y es arrastrado por todo el campo. Cuando consiguen detener al caballo, el duque ha muerto con la cabeza hecha trizas. Galvanes y Agrajes se acercan a Olivas creyéndolo muerto. Olivas está herido de gravedad pero sanará. La reina ordena traer a la corte a Aldeva y Brandalisa. Se encargará Grumedán. Antes de un mes las damas estarán junto a la reina.
Por fin llega el emplazado duque de Bristoya y niega ante Lisuarte la acusación de Olivas de que había matado a su primo sin ningún motivo. El rey aplaza su decisión hasta el día siguiente. El duque espera a sus dos sobrinos para que le ayuden en un más que probable juicio de Dios, en un combate tres contra tres. Cuando éstos llegan, el duque lanza el reto a Olivas, que acepta. Agrajes y Galvanes se ofrecen como sus compañeros ya que mantienen cierta enemistad con el duque (ver cap.16). Contemplarán el combate, preocupadas y emocionadas, Olinda (la amada de Agrajes), Mabilia (la hermana de Agrajes y sobrina de Galvanes) y Oriana (amiga y residente en la misma corte). Comienza la lucha: Agrajes y Galvanes se enfrentan a los sobrinos. Derriban a los dos. En su primer encontronazo el duque hiere a Olivas en el pecho. Agrajes ataca al duque, pero el primer sobrino, que se ha acercado a pie a su tío, le hiere el caballo y lo derriba. Galvanes continúa enzarzado con el segundo sobrino. Agrajes, en tierra, se defiende como puede del ataque doble de tío y sobrino. Olivas se desangra sobre su caballo, pero al ver la desesperada situación de su amigo, en un esfuerzo supremo, pica espuelas y ataca al duque. Agrajes ya solo tiene que deshacerse del primer sobrino y tras una fácil y breve lucha, lo mata. Olivas, desfallecido, cae tendido al suelo. El duque se lanza sobre Galvanes en defensa del segundo sobrino. Agrajes monta en el caballo de Olivas y se une al trío. De un golpe de espada le arranca el yelmo al sobrino. Galvanes aprovecha la circunstancia para golpearle con saña y destrozarle la cabeza. Agrajes lucha contra el duque. El caballo de Galvanes, malherido, muere, y su dueño cae a tierra. El duque ve su situación desesperada y retrocede intentado escapar de Agrajes. Éste lo alcanza, y de un tajo en el hombro le deja sin brazo. El duque cae del caballo, pero su pie se queda trabado en el estribo y es arrastrado por todo el campo. Cuando consiguen detener al caballo, el duque ha muerto con la cabeza hecha trizas. Galvanes y Agrajes se acercan a Olivas creyéndolo muerto. Olivas está herido de gravedad pero sanará. La reina ordena traer a la corte a Aldeva y Brandalisa. Se encargará Grumedán. Antes de un mes las damas estarán junto a la reina.
sábado, 29 de agosto de 2009
Libro I, Capítulo 38
Amadís y Oriana hablan de su secuestro. Oriana le desvela los planes de Arcaláus, de como pensaba casarla con Barsiñán cuando usurpara el trono y que él mismo gobernaría en la sombra. Amadís cae en la cuenta del peligro que corre la reina y acelera el regreso. Por el camino se topa con el numeroso grupo de caballeros que han salido al rescate de Lisuarte. Son más de un millar. A todos encamina por la dirección que tomó Galaor. Cerca de Londres se encuentra con Grumedán, viejo caballero y mentor de la reina. Amadís le confía a Oriana y continúa solo su rápida marcha. A las puertas de la ciudad encuentra al escudero enviado por Lisuarte que le da la buena nueva de su liberación. Amadís descubre que la ciudad entera está en manos de Barsiñán y se introduce en ella secretamente. Llega hasta el palacio y atraviesa las defensas y se reune con Arbán. Anuncia a la reina la liberación del rey. Luego organiza el contraataque. Se disfraza, cambia sus armas por un yelmo y un escudo oxidados. Luego bajan las defensas, como si se rindieran. Los atacantes, con Barsiñán al frente, entran en el palacio real. Los defensores saltan sobre ellos. Amadís lucha con Barsiñán y le vence fácilmente. Le corta una mano, le hiere de gravedad en un muslo y lo deja tendido en el suelo. Lucha tan feroz y eficazmente contra los rebeldes que terminan por reconocerle. El pavor cunde entre las filas de los sublevados. Se retiran desordenadamente perseguidos por los soldados leales. Los que consiguen escapar se refugian en el alcázar. Barsiñán es apresado.
Mientras, Lisuarte va encontrando caballeros que han salido en su busca y se van uniendo, gozosos, a su grupo. Los primeros son Agrajes, Galvanes, Solinán, Galdán, Bervás y su sobrino Dinadaus. Van llegando más y más caballeros hasta formar un grupo de casi dos mil unidades. Encuentran a Oriana custodiada por Grumedán. Llegan a Londres con la villa ya liberada. Lisuarte se reune con Brisena. Juntan al primo de Arcaláus y a Barsiñán, y tras un juicio sumarísimo son condenados a morir quemados en la hoguera. Este será el origen de la prolongada enemistad entre Sansueña y Gran Bretaña durante los años siguientes. Los rebeldes del alcázar, tras cinco días de sitio, se rinden. El rey imparte justicia según su criterio: a unos mata, a otros no.
Restablecido el orden continúa la vida cortesana.
Llega a Londres la dueña amiga de Madásima acompañada de sus hijos. Vienen a ser testigos de como Galaor y Amadís cumplen su palabra, aunque fuera obtenida por la fuerza. Exigen al rey que la haga cumplir. Galaor explica como fueron obligados a empeñar su palabra con tan artera treta. Sin embargo, tanto Galaor como Amadís renuncian a Lisuarte y prometen servir a Madásima. Han cumplido su promesa y así lo hacen constar la dueña y sus hijos...Pero, acto seguido, torna a hablar con el rey: como no fijaron un plazo de mantenimiento de esta nueva obediencia, renuncian de inmediato a ella y vuelven a ofrecerse como caballeros al rey Lisuarte. Así Madásima queda chasqueada.
La dueña, al descubrir la identidad de Galaor y Amadís, declara que cuando Madásima se entere, se suicidará desesperada, ya que quería dar muerte a Amadís. El rey afirma que es lo mejor que podría hacer. La dueña se va con viento fresco.
Mientras, Lisuarte va encontrando caballeros que han salido en su busca y se van uniendo, gozosos, a su grupo. Los primeros son Agrajes, Galvanes, Solinán, Galdán, Bervás y su sobrino Dinadaus. Van llegando más y más caballeros hasta formar un grupo de casi dos mil unidades. Encuentran a Oriana custodiada por Grumedán. Llegan a Londres con la villa ya liberada. Lisuarte se reune con Brisena. Juntan al primo de Arcaláus y a Barsiñán, y tras un juicio sumarísimo son condenados a morir quemados en la hoguera. Este será el origen de la prolongada enemistad entre Sansueña y Gran Bretaña durante los años siguientes. Los rebeldes del alcázar, tras cinco días de sitio, se rinden. El rey imparte justicia según su criterio: a unos mata, a otros no.
Restablecido el orden continúa la vida cortesana.
Llega a Londres la dueña amiga de Madásima acompañada de sus hijos. Vienen a ser testigos de como Galaor y Amadís cumplen su palabra, aunque fuera obtenida por la fuerza. Exigen al rey que la haga cumplir. Galaor explica como fueron obligados a empeñar su palabra con tan artera treta. Sin embargo, tanto Galaor como Amadís renuncian a Lisuarte y prometen servir a Madásima. Han cumplido su promesa y así lo hacen constar la dueña y sus hijos...Pero, acto seguido, torna a hablar con el rey: como no fijaron un plazo de mantenimiento de esta nueva obediencia, renuncian de inmediato a ella y vuelven a ofrecerse como caballeros al rey Lisuarte. Así Madásima queda chasqueada.
La dueña, al descubrir la identidad de Galaor y Amadís, declara que cuando Madásima se entere, se suicidará desesperada, ya que quería dar muerte a Amadís. El rey afirma que es lo mejor que podría hacer. La dueña se va con viento fresco.
Libro I, Capítulo 37
Los leñadores llegan a Londres y anuncian la captura del rey. Cunde la alarma. Todos los caballeros salen en su busca. Barsiñán aprovecha el vacío de poder y al mando de seiscientos soldados se apodera a sangre y fuego de la villa y de su alcázar. Luego, se dirige al palacio para detener a la reina y usurpar el trono. Sin embargo, todavía queda un caballero leal en la ciudad. Es Arbán de Norgales que ha tardado en conocer el secuestro del rey y por eso no ha salido de Londres. Al enterarse de la revuelta tramada por Barsiñán, organiza la defensa del castillo: Reune a los soldados leales que quedan en la ciudad, unos doscientos, y los atrinchera en el palacio. A pesar de la diferencia de número, los asaltantes son incapaces de tomar el palacio. Pasa todo un día de heroica resistencia. Por la noche, Barsiñán propone una tregua e intenta convencer a Arbán para que se rinda. Solo obtiene negativas. El asedio continúa.
Libro I, Capítulo 36
7ªAventura de Galaor: Galaor sigue el rastro de los captores del rey. En su camino se topa con un caballero que le pregunta donde va. Galaor pasa de él como de la peste. El caballero airado quiere provocar una pelea, pero Galaor no está para perder tiempo y sigue su camino velozmente. El plúmbeo caballero le persigue. No puede mantener su ritmo aunque le sigue de lejos. El caballero pelmazo se tropieza con su primo que ha sido derribado por otro caballero que allá a lo lejos se divisa. El primo, descabalgado, le pide ayuda en su venganza, pero el caballero plomizo le explica que no puede abandonar la persecución de Galaor. El primo del plúmbeo se apunta a la caza y deja su venganza para otro día,...Cerca del anochecer, los dos primos divisan a lo lejos a Galaor que ha frenado algo su marcha. Contra él se dirigen, pero la noche cae y vuelven a perder su rastro. Deciden pasar la noche el una casa cercana, la morada de una dueña. Galaor recibe la hospitalidad de unos arrieros que pasan la noche en torno a una hoguera. Al día siguiente, Galaor sube a una colina para otear el horizonte. Allí lo ven los primos y hacia él galopan. Entretanto Galaor ha descubierto a los diez caballeros que custodian a Lisuarte, y al galope se lanza contra ellos. Se enfrenta a los cinco de vanguardia: mata al primero, hiere de gravedad en la pierna al segundo, y luego, con la espada, se enfrenta a los otros tres. Llegan los primos y ven a Galaor enfrentarse sin miedo y con bravura en una lid tan desigual. Se dan cuenta de que no es ningún cobarde y toman partido por él. Con ayuda de los primos, Galaor vence fácilmente al resto de caballeros. El caballero pesado es Ladasín el Esgrimidor y su primo, Guilán el Cuidador.
El primo de Arcaláus viendo la cosa fea, intenta aseinar a Lisuarte, pero el rey, en la confusión creada, ha conseguido apropiarse de la espada y el escudo del primer caballero muerto, a pesar de estar cargado de cadenas. El primo de Arcaláus le envía un primer golpe que el rey detiene con el escudo. Le devuelve el espadazo y el primo cae del caballo. En ese momento llega Galaor y lo apresa. Los dos primos reconocen al rey y se postran ante él.
Guilán es amante de la duquesa de Bristoya y el duque cornúpeta sospechó de él la noche que Galaor se benefició a Aldeva.
Galaor encadena al primo de Arcaláus y todo el grupo emprende la vuelta a Londres. Por el camino se alojan en casa de Ladasín. Allí se reunen con el escudero de Galaor y con el enano Ardián. El escudero de Ladasín se adelanta para informar a la reina de las buenas nuevas. Esa noche interrogan al prisionero que les informa de la conspiración de Arcaláus y Barsiñán.
El primo de Arcaláus viendo la cosa fea, intenta aseinar a Lisuarte, pero el rey, en la confusión creada, ha conseguido apropiarse de la espada y el escudo del primer caballero muerto, a pesar de estar cargado de cadenas. El primo de Arcaláus le envía un primer golpe que el rey detiene con el escudo. Le devuelve el espadazo y el primo cae del caballo. En ese momento llega Galaor y lo apresa. Los dos primos reconocen al rey y se postran ante él.
Guilán es amante de la duquesa de Bristoya y el duque cornúpeta sospechó de él la noche que Galaor se benefició a Aldeva.
Galaor encadena al primo de Arcaláus y todo el grupo emprende la vuelta a Londres. Por el camino se alojan en casa de Ladasín. Allí se reunen con el escudero de Galaor y con el enano Ardián. El escudero de Ladasín se adelanta para informar a la reina de las buenas nuevas. Esa noche interrogan al prisionero que les informa de la conspiración de Arcaláus y Barsiñán.
viernes, 28 de agosto de 2009
Libro I, Capítulo 35
Amadís y Galaor regresan a Londres. Justo antes de llegar se encuentran con Ardián que les informa de los recientes acontecimientos y de la infausta situación de Oriana. Amadís, desesperado, galopa en su rescate. Galaor va tras él. Pasan por Londres sin detenerse bajo la mirada de la desazonada reina y las otras damas. La reina consigue retener a Gandalín unos instantes para ponerle al corriente de la desaparición de Lisuarte con la doncella y para que le entregue la espada del rey a Amadís. Prosigue a toda velocidad su camino en busca de su amo. Amadís fuerza tanto a su caballo que cuando le obliga a cruzar un arroyo, cae de bruces y Amadís con él. Este retraso da tiempo a Gandalín para alcanzar a su amo. Siguen juntos. Encuentran a unos leñadores que presenciaron la captura de Lisuarte. Les informan de que el jefe de los captores es Arcaláus y de como se han dividido en dos grupos. Amadís envía a Galaor al rescate de Lisuarte y él se dirige en pos de Oriana.
18ªAventura de Amadís: Fuerza tanto a su caballo que lo agota. Por fortuna encuentra a un escudero que vela el cadáver de su amo, muerto en combate frente a Arcaláus. Amadís le ofrece la ayuda de Gandalín para transportar el muerto a un mejor sitio, a cambio del caballo de su amo. Prosigue solo la persecución. Por la noche se aloja con un ermitaño que le indica el castillo donde está Arcaláus con las doncellas. Es el castillo de Grumen, el primo de Dardán. Grumen odia a todos los caballeros de Lisuarte porque uno de ellos mató a Dardán. Amadís no consigue encontrar una entrada al castillo. Espera en un otero cercano y vigila. Por la mañana, Arcaláus y sus cuatro compañeros salen del castillo custodiando a las doncellas. Amadís se lanza en tromba sobre el grupo, derriba a Arcaláus y mata a Grumen. Continúa luchando a espada contra el resto: derriba herido de muerte al primero, le hunde la espada en el cuello del segundo y el tercero, en vista de lo sucedido, pone pies en polvorosa. Amadís se revuelve en busca de su amada, pero Arcaláus, que ha vuelto a montar en su caballo, coge a Oriana y huye con ella. Amadís le persigue velozmente y le golpea de plano para no herir a su amada y consigue que Arcaláus la suelte y la deje caer. Amadís le deja escapar por socorrer a Oriana. Vuelve con ella al lugar de la escabechina. Allí les espera la Doncella de Dinamarca que ha guardado la espada de Arcaláus: es la espada que le robó a Amadís, la que perteneció a Perión y fue colocada en el arca junto al Doncel del Mar. La doncella se la entrega a Amadís. Llega Gandalín y todos juntos vuelven a Londres. Por la noche acampan en un bosque, junto al río. Gandalín se acerca a un pueblo cercano a por provisiones, aunque antes le recomienda a Amadís que aproveche el momento con Oriana ahora que quedan a solas (¡vaya con el escudero! Claro que si fuera Galaor no se lo tenían que decir dos veces...). La Doncella de Dinamarca, discreta ella, se va a dormir entre unas apartadas y espesas matas. Amadís ya no aguanta más y, después de 35 capítulos y 18 aventuras registradas, consigue mojar esa noche y "convirtió a la doncella en dueña".
18ªAventura de Amadís: Fuerza tanto a su caballo que lo agota. Por fortuna encuentra a un escudero que vela el cadáver de su amo, muerto en combate frente a Arcaláus. Amadís le ofrece la ayuda de Gandalín para transportar el muerto a un mejor sitio, a cambio del caballo de su amo. Prosigue solo la persecución. Por la noche se aloja con un ermitaño que le indica el castillo donde está Arcaláus con las doncellas. Es el castillo de Grumen, el primo de Dardán. Grumen odia a todos los caballeros de Lisuarte porque uno de ellos mató a Dardán. Amadís no consigue encontrar una entrada al castillo. Espera en un otero cercano y vigila. Por la mañana, Arcaláus y sus cuatro compañeros salen del castillo custodiando a las doncellas. Amadís se lanza en tromba sobre el grupo, derriba a Arcaláus y mata a Grumen. Continúa luchando a espada contra el resto: derriba herido de muerte al primero, le hunde la espada en el cuello del segundo y el tercero, en vista de lo sucedido, pone pies en polvorosa. Amadís se revuelve en busca de su amada, pero Arcaláus, que ha vuelto a montar en su caballo, coge a Oriana y huye con ella. Amadís le persigue velozmente y le golpea de plano para no herir a su amada y consigue que Arcaláus la suelte y la deje caer. Amadís le deja escapar por socorrer a Oriana. Vuelve con ella al lugar de la escabechina. Allí les espera la Doncella de Dinamarca que ha guardado la espada de Arcaláus: es la espada que le robó a Amadís, la que perteneció a Perión y fue colocada en el arca junto al Doncel del Mar. La doncella se la entrega a Amadís. Llega Gandalín y todos juntos vuelven a Londres. Por la noche acampan en un bosque, junto al río. Gandalín se acerca a un pueblo cercano a por provisiones, aunque antes le recomienda a Amadís que aproveche el momento con Oriana ahora que quedan a solas (¡vaya con el escudero! Claro que si fuera Galaor no se lo tenían que decir dos veces...). La Doncella de Dinamarca, discreta ella, se va a dormir entre unas apartadas y espesas matas. Amadís ya no aguanta más y, después de 35 capítulos y 18 aventuras registradas, consigue mojar esa noche y "convirtió a la doncella en dueña".
jueves, 27 de agosto de 2009
Libro I, Capítulo 34
Llega a la corte el caballero que dejó en préstamo la corona y el manto al rey Lisuarte. Le ruega al rey que se lo devuelva porque le son necesarios. Lisuarte le dice que no puede hacerlo porque le han robado ambos objetos. El caballero se desespera y el rey le ofrece lo que sea para compensarlo. El caballero le pide a su hija Oriana. El rey, pillado en su promesa, se la entrega. La acompañará la Doncella de Dinamarca. En la otra ocasión, el caballero estaba escoltado por dos hombres. El que no quiso mostrar su cara entonces era Arcaláus. Mabilia envía a Ardán, el enano, en busca de Amadís para que le informe de las malas nuevas. El rey acompaña a su hija hasta el bosque. Allí se separan. Aparece la doncella del capítulo 29 y le reclama a Lisuarte que cumpla su promesa: la doncella pide venganza contra un caballero que ha matado a su padre y la ha violado. Este caballero está protegido por un hechizo, y solo puede ser matado si se hace con la espada que lleva colgada del cuello o la lanza que lleva en su costado. Afortunadamente, la doncella ha conseguido esas armas por mediación de la amante de ese pérfido caballero, ya que, en realidad, esa mujer no lo ama. Lisuarte se compromete a cumplir el encargo personalmente. Cambia sus armas por las que lleva la doncella. Luego, ella le conduce por el bosque hasta encontrar a un caballero con un escudo verde. Luchan, pero en el primer encontronazo se rompe la lanza de Lisuarte. Y su espada cae hecha añicos con el primer golpe. El rey ha sido traicionado. En un esfuerzo desesperado, se lanza sobre su rival y lo abraza para hacerle caer. Ambos ruedan por el suelo, pero el rey ágilmente se apodera de la espada de su contrincante y comienza a golpearlo con fuerza. La traidora doncella avisa a Arcaláus, que cerca está, para que evite la inminente muerte de su primo. Diez caballeros rodean a Lisuarte y le conminan a rendirse. Ante su negativa, se lanzan sobre él, le apresan y le cargan de cadenas. Luego lo llevan ante Arcaláus que tiene a su vera a Oriana y a la Doncella de Dinamarca. Arcaláus envía a un doncel con instrucciones para Barsiñán. Manda a Lisuarte a su prisión de Daganil custodiado por su primo y diez caballeros más. Él se queda con otros cuatro caballeros y conduce a Oriana al castillo de Monte Aldín.
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