martes, 9 de febrero de 2010

Libro III, Capítulo 68, (3 de 5)

Perión dispone una nave. Parte junto a sus hijos hacia Gran Bretaña por la noche. Acampan junto a un bosque. Envían un agente para que se entere de donde será la batalla y con un mensaje para Galaor donde le escriben que, sintiéndolo mucho, los tres se quedan en la Gaula y que se cuide. El agente vuelve y les dice que las fuerzas de los Siete Reyes son numerosísimas, de todas las razas, idiomas y procedencias. Han cercado el castillo de unas doncellas, y los sitiados están a punto de sucumbir. El agente ha visto a Arcaláus brujuleando entre los reyes y proclamando que la gran batalla será dentro de seis días. Los Gaula descansan en el bosque, cazando y bebiendo agua fresca, a la espera de la gran batalla. Al cuarto día regresa de nuevo el agente. Les dice que ha entregado la carta a Galaor, que la ha leído con lágrimas en los ojos lamentando la ausencia de sus hermanos. También les dice que, aunque están en inferioridad numérica, los valerosos caballeros de Lisuarte se dirigen al rescate de la doncellas del castillo. Están a dos días de camino.
Lisuarte sube a un otero a media legua del castillo. Allí, los dos ejércitos se observan a distancia. El ejército de los Siete Reyes dobla al de Lisuarte. Esa noche se preparan para la inminente batalla. Los seis reyes rinden honores a su líder, el rey Arábigo.
Al día siguiente, el rey Arábigo organiza su ejercito en nueve grupos de mil caballeros cada uno excepto el suyo propio que es de mil quinientos. Al mando de cada grupo van los seis reyes y otros nombrados caballeros. Lisuarte les pide a Galaor, Grumedán, Angriote y Cuadragante que organicen su ejército: forman cinco grupos. Al mando del primero irá Brian con los mil caballeros españoles enviados por su padre. El segundo, al mando de Cildadán, formado por su gente y algunos añadidos más. El tercero, al mando de Galvanes y su sobrino Agrajes, formado por los caballeros afines a éstos, que por ellos venían y no por amor al rey Lisuarte. El cuarto lo manda Giontes, el sobrino del rey. El quinto lo manda Lisuarte y está formado por dos mil caballeros. A Galaor, Cuadragante, Angriote, Gavarte de Val Temeroso y Agrimón el Valiente les pide que se queden junto a él para protegerle.

lunes, 8 de febrero de 2010

Libro III, Capítulo 68, (2 de 5)

Amadís se quedó trece meses y medio en la Gaula, el tiempo que duró el sitio del castillo del Lago Ferviente. Durante ese tiempo en paro, vio como su fama se oscurecía por la de otros caballeros más activos. A Amadís le reconcomía esta idea.
Cuando el rey Arábigo y los seis reyes concentraron sus fuerzas en la península Leónida (paso previo antes de invadir la Gran Bretaña), muchos caballeros se ofrecieron a Lisuarte para ayudarle en la defensa: Galaor, Brian de Monjaste (que aportaba dos mil caballeros enviados por el rey Ladasán de España, padre de Brian), Galvanes (como su vasallo tras la derrota del Lago Ferviente), Cuadragante, Listorán de la Torre Blanca, Ymosil de Borgoña y Mandancil de la Puente de Plata.
Oriana le envía una carta a Amadís rogándole que no combata contra su padre. A cambio, le permite que vaya donde quiera, sea la Gaula u otro lugar. Se la envía dentro de otra carta que Mabilia dirige a su primo.
Amadís está comentando con unos amigos el levantamiento contra Lisuarte. En ese momento llega un caballero cansado, herido y con su armadura destrozada. Es grande y está bien armado. Amadís le ayuda a descabalgar y descubre que es Florestán, su hermano. Se lo presenta a Perión y le desvela su identidad. Florestán se postra ante él para besarle los pies. Perión, al enterarse de su nueva paternidad, se alegra, lo levanta, le coge las manos, le abraza, le besa, le lleva a palacio. Allí es alojado y curado. Es presentado a la reina y a Melicia. Florestán les dice que viene de Gran Bretaña. Le preguntan por el levantamiento de los Siete Reyes. Florestán opina que Lisuarte lo tiene difícil.
Ya a solas, Florestán y Amadís conversan. Florestán le dice que se comenta por los mentideros caballeriles que Amadís se ha retirado de la caballería andante. Amadís lo niega con rotundidad.
Por la noche, Amadís medita. Quiere intervenir en el conflicto de los Siete Reyes, pero no puede hacerlo en el bando levantisco porque se lo ha prometido a Oriana y no quiere pelear junto a Lisurte porque está dolido de su desagradecido comportamiento con él y sus hermanos. Tras pensarlo mucho decide luichar en el bando de Lisuarte: así favorece los intereses de su amada Oriana y además el bando de Lisuarte está en minoría y le place ayudar al más débil. Al día siguiente les comunica su decisión a su padre y su hermano. Les explica que su decisión no está motivada por su afecto a Lisuarte, que no tiene, sino porque es bando contendiente más débil y en él militan sus amigos (Cuadragante, Galaor, Brian,...). Perión se ofrece para acompañarle aunque dada la premura de tiempo no podrá aportar muchos caballeros. Florestán les recuerda que Lisuarte le hubiera dejado morir en el campo de batalla y solo la intervención de Galaor le salvó la vida. No quiere ayudar a Lisuarte, pero apoyará a su hermano y a su padre. Además, en el acuerdo de rendición de Mongaza se estipuló que durante dos años Galvanes debería servir a Lisuarte, y puesto que Florestán debe servir a Galvanes, no tiene más remedio que servir a Lisuarte. Los tres deciden acudir de incógnito. De pronto llega una doncella con tres escuderos. Traen un caballo cargado con un pesado fardo. Ella dice que viene en busca del rey Perión y de sus dos hijos. Viene de parte de la Dueña de la Ínsula no Hallada y les trae unos presentes. Desata el fardo y saca tres escudos (sierpes de oro en campos de plata), tres sobreseñales (distintivo o divisa) y tres yelmos (blanco, cárdeno y dorado) y los reparte entre los tres. Amadís se queda con el yelmo dorado, Perión con el blanco y Florestán con el cárdeno. Su ama les envía estos presentes porque sabe que van a la batalla contra los Siete Reyes donde podrán usar estos pertrechos. No precisa como ha averiguado que van a pelear ni como los ha encontrado en ese lugar y momento tan precisos. La doncella come y parte hacia Gran Bretaña.

sábado, 6 de febrero de 2010

Libro III, Capítulo 68, (1 de 5)

Bruneo y Amadís pasan unos días en la Gaula. Bruneo está feliz por estar cerca de Melicia y no tiene ni ojos ni pensamientos para nada más. Amadís está triste y abatido por estar lejos de su amada Oriana. Amadís acostumbra a pasear por la costa, acompañado únicamente por Gandalín, con los ojos puestos en Gran Bretaña, a la espera de barcos que traigan nuevas desde esas tierras. Una tarde llega un barco. Amadís envía a su escudero para que se entere de noticias de Gran Bretaña que calmen su desasosiego. Gandalín llega al puerto y descubre a Durín, el hermano de la Doncella de Dinamarca, que desembarca en ese momento. Ganadalín lo conduce al lugar donde les espera Amadís. Llegan a tiempo de ver como un gigante le lanza un venablo a Amadís. Gandalín y Durín gritan al unísono y Amadís reacciona y consigue evitar que la lanza arrojadiza le alcance por muy poco. El gigante le lanza un segundo venablo y vuelve a fallar. Amadís, espada en mano, corre en pos de él, pero el gigante huye rápido y escapa montado en el caballo del mismo Amadís. Aún tiene tiempo de gritar: "¡Soy Andandona! He fallado esta vez, pero no fallaré la próxima."Amadís, al ver que se trata de una mujer, desiste en su persecución. En cambio, envía en su busca a Gandalín con ordenes de matarla. Mientras Gandalín parte a cumplir su misión, Durín le cuentas las noticias a Amadís: el nacimiento del niño y como lo llevaron al convento de Miraflores (pero no le cuenta como lo perdieron...). Le transmite un mensaje de Oriana: que no salga de la Gaula hasta que ella se lo diga. Amadís se alegra por el nacimiento de su hijo pero le irrita el deseo de Oriana de que permanezca ocioso en la Gaula. En ese momento llega Gandalín: la cabeza de la giganta, atada por los cabellos al petral de su caballo, pende bamboleante. Cuenta como en su huida, la giganta ha caído del caballo. Gandalín la ha arrollado con el suyo y aprovechando que ha quedo tendida en el suelo, le ha cercenado la cabeza... Amadís le envía un mensaje a Oriana por mediación de Durín: que no le deje ocioso en la Gaula, que este descanso forzado va en detrimento de su buena fama...
Bruneo, ya recuperado de su herida, quiere partir mundo adelante para mejorar su currículo caballeril. Le pide a Amadís que le acompañe. Amadís, atado por los deseos de Oriana, declina la oferta.
Bruneo parte con la promesa de matrimonio con Melicia ya asegurada...

Libro III, Capítulo 67, (3 de 3)

Galaor advierte, muy apenado, las graves heridas de su hermano Florestán. Lisuarte ordena que lleven al herido a una tienda para que sea curado y ofrece a sus propios cirujanos. Al día siguiente, Lisuarte se reune con sus caballeros y les pide consejo: debe continuar el ataque contra lo que queda del ejército de la Ínsula Firme o esperar y recuperarse de tan extenuante batalla con el riesgo de que regrese Agrajes con refuerzos. Galaor aconseja atacar. Todos están de acuerdo.
Las fuerzas reales al mando de Galaor atacan a los caballeros de la Ínsula Firme que se han refugiado en la sierra. Con gran esfuerzo consiguen obligarles a replegarse en el castillo del Lago Ferviente. Lisuarte inicia el sitio del castillo tanto por tierra como por mar. El sitio dura trece meses. Agrajes, durante ese tiempo, es incapaz de romper el cerco y llevar los víveres a los sitiados. Se inician conversaciones para negociar la rendición. Pero Lisuarte quiere tomar el castillo por la fuerza y causar gran mortandad entre sus enemigos. Sin embargo llegan preocupantes noticias desde Gran Bretaña. Agramonte, tío del rey y regente en su ausencia, le comunica que hay un levantamiento general de varías ínsulas contra Gran Bretaña, al parece urdido por Arcaláus. Los sublevados han elegido com líder al rey Arábigo, señor de las Ínsulas de las Landas. Agramonte le pide que abandone la campaña de Mongaza y regrese de inmediato a Gran Bretaña para preparar la defensa. Esta noticia obliga a hacer una rápida negociación de la rendición y a dar concesiones a los vencidos. Galvanes y Madasima salen del castillo y postrados ante Lisuarte, le entregan las llaves. El rey le pasa las llaves a Brandoibas. Galaor le aconseja clemencia y mesura. Lisuarte sigue su consejo y le cede la Ínsula Ferviente a Galvanes aunque conservará su señorío sobre el territorio y sobre Galvanes y sus hombres. Galvanes acepta el vasallaje. Lisuarte retorna a su reino, acompañado de Galvanes. El viaje dura quince días. Una nueva guerra se avecina contra los siete reyes de las ínsulas.

Libro III, Capítulo 67, (2 de 3)

La batalla da comienzo. Norandel derriba a Gavarte. Galaor y Cuadragante se derriban mutuamente. Cendil y Elián quiebran sus lanzas en el envite, se hieren pero se mantienen en sus monturas. Galaor y Cuadragante siguen su pelea a pie. Todos los grupos se juntan. Ruido ensordecedor: gritos, trompetas, relinchos, clarines,... Hay muertos por doquier. Norandel y Guilán apoyan a Galaor. Florestán y Angriote hacen lo propio con Cuadragante. Galaor y Cuadragante consiguen montura y continún la lucha a caballo. El grupo de Cildadán ataca con fuerza pero Galvanes y los suyos se defienden con eficacia. Florestán se esmera en la lucha porque quiere dejar muy altos el nombre de Amadís y los de su linaje. Florestán ataca a Cildadán. Ambos caen al suelo y continúan a pie. Enil y Angriote le traen un caballo a Florestán. Dragonís hiere de gravedad en la cabeza a Cildadán. Norandel lo ve y avisa a Galaor. Ambos acuden a socorrer al herido y lo sacan del combate. El rey Lisuarte, temiendo que sus hombres vayan a ceder terreno, se lanza al ataque gritando "¡Clarencia!" (su apellido). Se abalanza sobre Galvanes, rompe la lanza y continua luchando con su espada. Florestán, Cuadragante, Angriote y Gavarte luchan hombro con hombro con denuedo. Lisuarte se teme la derrota. Habla con Grumedán de Noruega, con un malherido Guilán y con Arbán. Les confiesa su temor de ser derrotados, pero "antes muerto que vencido", y espoleando a su caballo, se mete otra vez en el combate. Lucha con espada contra Cuadragante y le hiere en la cabeza. Se interponen, por un lado Galaor y Norandel, por el otro Florestán y Angriote. Lisuarte mata al caballo de Florestán, que cae al suelo, aunque se levanta con rapidez para herir al caballo de Lisuarte que también cae al suelo. Luchan a pie. Lisuarte hiere a Florestán. Éste, que recuerda las grandes mercedes recibidas y el gran respeto que tenía al rey, se limita a defenderse sin querer atacarlo. Filispinel le ofrece su caballo al rey. Lisuarte monta y deja a Florestán malherido. Cuadragante le trae un caballo. Lisuarte ve que se está dando un vuelco a la situación y reanuda, infatigable, el ataque. Los caballeros de la Ínsula Firme resisten como pueden. La superioridad numérica comienza a imponerse. Florestán, Cuadragante, Angriote y Gavarte pierden sus monturas. Malheridos, desfallecidos, caen rendidos al suelo y son hechos prisioneros. También apresan a los que acuden en su rescate: Palomir, Elián, Branfil, Enil, Sarquiles y Maratros de Lisanda (primo de Florestán). Casi atrapan a Galvanes, pero Dragonís lo rescata y se lo lleva, muy malherido, hasta el Lago Ferviente. En definitiva, los reparos de Florestán y el ardor guerrero de Lisuarte han decidido la batalla. Así le pasó a Héctor durante la guerra de Troya, cuando le perdonó la vida a Áyax Telamón y al final perdió la guerra.

viernes, 5 de febrero de 2010

Libro III, Capítulo 67, (1 de 3)

El rey Lisuarte llega con su ejercito de refuerzo a Mongaza y encuentra a Arbán agazapado entre peñascos con lo que queda de sus hombres. Lisuarte agrupa sus tropas y organiza el contraataque. Divide los efectivos en tres grupos: Quinientos caballeros al mando de Galaor. Junto a él irán Norandel, Guilán el Cuidador, Ladasín, Grimeo el Valiente, Cendil de Ganota y Nicorán de la Puente Medrosa. Un segundo grupo de setecientos caballeros comandados por Cildadán. Con él van Ganides de Ganota, Acedís el sobrino del rey, Guadasonel Fallistre, Brandoibas, Taisán y Filispinel. El tercer grupo queva por el centro está formado por varios caballeros como don Grumedán, Balabán, Leonís y Arbán y su misión es la de salvaguardar al rey. Son muy superiores en número a las tropas de la Ínsula Firme, en una proporción de 5 a 1. Además, estos últimos tienen importantes ausencias: Brian de Monjaste está preso y Agrajes ha salido de viaje en busca de víveres y de refuerzos. Galvanes distribuye sus fuerzas en dos grupos: uno de 106 caballeros y otro de 109. En el primer grupo van Florestán, Cuadragante, Grovadán (hermano de Angriote), Sarquiles, Gasinán (cuñado de Angriote y portador del pendón), Branfil, Gavarte de la Val Temerosa, Olivas, Balais y Enil. En el segundo van Galvanes, los dos hermanos Palomir y Dragonís, Listorán de la Torre Blanca, Dandales de Sadoca y Tantalís el Orgulloso, amén de numerosos arqueros y ballesteros.
Los dos ejércitos se plantan frente a frente. Florestán y Cuadragante envían a Elián el Lozano como mensajero. Le piden al rey Lisuarte que ambos bandos prescindan de arqueros y ballesteros y que la suerte de la batalla la decidan solo los caballeros. Elián es hijo de una hermana de Cuadragante y del conde Liquendo, primo hermano del rey Perión. Elián consigue transmitir el mensaje a Lisuarte que acepta las condiciones.

jueves, 4 de febrero de 2010

Glosario: Letra F

Falangriz:(cap 3) Rey de Gran Bretaña. Muere sin hijos legítimos y le sucede su hermano Lisuarte.
Famongomadán: (cap 54) Gigante del Lago Ferviente. Muerto por Amadís.
Felípanos: (cap 74) Rey de Judea.
Fenusa: (cap 58, 76) Villa y puerto de mar cercana al lugar de la batalla contra el rey Cildadán.
Filispinel: (cap 54) [o Finispinel (cap 96)] Caballero de Lisuarte. Enviado para responder desafíos.
Fitenor: (cap 130) Padre de la Doncella Encantadora. Originario de Argos, Grecia.

Flamíneo: (cap 110) Hermano bastardo de la reina Sardamira.
Florestán: (cap ?) Hijo de Perión. Medio hermano de Amadís y Galaor. Su madre es la hija del Conde de Selania.
Floyán: (cap 106) Hermano de Salustanquidio. Dirige uno de los haces romanos en la Batalla contra los insulofirmeños.
Fondo Piélago, Valle del: (cap 124) Señorío de Angrifo

Glosario: Letra E

Elián el Lozano:(cap 67, 78) Sobrino de Cuadragante, hijo del conde Liquendo. Participa en la Batalla de Monganza.
Elisena
: (cap 2) Hija de Garinter, esposa de Perión, madre de Amadís, Galaor y Melicia.
Eliseo: (cap 129) Primo de Landín.
Eluida: (cap 57) Infanta, hermana de Estrelleta.
Emperador de Constantinopla:(cap 74) Emperador de Constantinopla.
Enano de Bristoya:(cap 12) Le tiende una emboscada a Amadís en el bosque de Brananda.
Endriago: (cap 73) Monstruo sanguinario, fruto incestuoso del gigante Bandaguido y su hija, muerto por Amadís.
Enil
:
(cap 49) Sobrino de Gandales. Amadís lo arma caballero.
Ermita Redonda: (cap 76) Lugar donde se retira Florestán tras su lucha contra los cinco romanos.
Ermitaño de la ribera:(cap 26) Le dice a Perión una profecía sobre sus hijos.
Esclavor: (cap 115) Sobrino del rey Arábigo. Sigue el rastro de Lisuarte antes del ataque de su tío.
Esplandián:(cap 66) Fruto de los amores secretos de Amadís y Oriana.
Esposa de Arcaláus: (cap 19) En desacuerdo con su marido, facilita la liberación de Amadís.
Estrelleta: (cap 57) Infanta, hermana de Eluina.

Libro III, Capítulo 66, (3de 3)

A Oriana le llega el momento del parto. Se reune secretamente con Mabilia y la Doncella de Dinamarca. Tras varias horas de sufrimiento en silencio da a luz un niño. Cuando sus amigas lo limpian descubren unas letras blancas marcadas bajo la tetilla derecha y unas letras rojas bajo la tetilla izquierda. No las entienden, las blancas son caracteres latinos y las rojas, caracteres griegos. Luego envuelven al niño y Mabilia lo descuelga por la ventana hasta la calle, donde ya espera la Doncella de Dinamarca escoltada por su hermano Durín. Juntos con el niño emprenden camino hacia el convento de Miraflores. Ya han acordado con la abadesa la crianza del niño. Atajan por el bosque para ir más ocultos. Llegan hasta un claro del bosque con una fuente. El camino seguía adelante por un valle espeso e intrincado. En las cercanías hay una ermita donde vive Nasciano, santo eremita conocido por su devoción y apreciado por personas y animales. Ninguna fiera osaba atacarle. Cerca de su ermita había una cueva habitada por una leona y sus cachorros. Nasciano con frecuencia los visitaba y les daba de comer. La Doncella de Dinamarca, cansada y sedienta, ve la fuente y le pide a su hermano que paren ahí para descansar y beber. Mientras bebe, la Doncella le confía el pequeño a su hermano. De repente se oye el rugido de un león, y los caballos salen desbocados con la Doncella todavía montada. Durín corre tras ella y consigue alcanzar al caballo y detenerlo, pero ha dejado abandonado al niño sobre un tronco. La leona se acerca al bebé y lo coge con su boca y se lo lleva a su cueva. Allí se topa con Nasciano que le arrebata al niño y la reprende. Luego la obliga a amamantar al bebé. La leona obedece como un corderito. Nasciano tiene un sobrino. Lo envía en busca de sus padres que viven más allá del bosque. El sobrino se pone en marcha pero tarda más de diez días en completar su misión. Durante ese tiempo el bebé sobrevive con la leche de la leona, y si ésta está de caza, con la leche de una cabra y de una oveja. Cuando Durín regresa al tronco y no ve al niño y descubre las huellas de la leona, supone que ha sido devorado y regresa para dar la mala nueva a su hermana. La Doncella de Dinamarca se desespera, no sabe que hacer. Durín decide acercarse a Miraflores y luego regresar con Oriana y decirle que todo ha ido bien. Más adelante y en combinación con Mabilia, le contarán la verdad.
A los diez días llegan la hermana y el cuñado de Nasciano. Éste les propone que cuiden del niño hasta que sepa hablar. Entonces se lo devolverán para que el ermitaño lo eduque. Están de acuerdo. Desvisten al niño y descubren las palabras marcadas en su cuerpo: las blancas dicen "ESPLANDIAN", son incapaces de descifrar las rojas. Se lo llevan y lo crían. Pasado el tiempo se lo devuelven a Nasciano.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Libro III, Capítulo 66, (2 de 3)

La cacería continúa. El rey, muy alegre, bromea con Galaor y Cildadán y los convida. En un aparte de cuenta a Galaor el verdadero origen de Norandel. Galaor se ofrece para ser el compañero de su hijo durante 1 año. Lisuarte se lo agradece y acepta encantado. Vuelven al grupo. Galaor se ofrece a Norandel como su compañero durante un año y Norandel acepta de inmediato. Lisuarte anuncia que la partida hacia Mongaza será antes de tres días. Galaor y Cildadán le brindan su apoyo. Al día siguiente salen de paseo a caballo. Lisuarte le encarga a Galaor que le desvele a Orina la verdadera identidad de Norandel. Galaor se separa del grupo con Oriana y le cuenta que Norandel es su hermano. Al día siguiente los caballeros embarcan y zarpan de Jafoque en dirección a Mongaza. Llegan a su destino. En el puerto de Mongaza les espera Arbán de Norgales. Les cuenta que ha acaecido una cruel batalla que han estado a punto de perder. Arbán se vio obligado a ordenar la retirada y que sus mermadas fuerzas se guarecieran entre unos peñascos. Gasquilán fue herido gravemente por Florestán y Arbán lo ha evacuado por mar para que sea curado. Cuenta que han conseguido atrapar a Brián de Monjaste que, imprudente, se infiltró entre las líneas enemigas con el objetivo de matar a Arbán. Han sufrido muchos ataques de los caballeros de la Ínsula Firme, pero desde la peñas donde se han hecho fuertes han podido contenerlos. Lisuarte ordena desembarcar y acampar con el resto del ejercito.

martes, 2 de febrero de 2010

Libro III, Capítulo 66, (1 de 3)

Galaor y Cildadán se dirigen con rapidez al lugar donde se encuentra Lisuarte. Se han enterado de su inminente partida hacia Mongaza. En un bosque encuentran una ermita con doce escudos cárdenos y uno blanco orlado en oro apoyados contra la pared. Hay unos escuderos que no les dan razón sobre los propietarios de los escudos. Aparecen doce caballeros acompañados de sendas doncellas y una dueña con un joven. A Galaor y a Cildadán les llama la atención la apostura del joven. La dueña les pregunta si son caballeros de Lisuarte. Les pide que intercedan con el rey para que nombre caballero al joven apuesto. Galaor y Cildadán aceptan. Todos juntos salen en busca de Lisuarte que está por los alrededores, de cacería. Al poco tiempo descubren al grupo de Lisuarte del que se adelanta Don Grumedán. Se saludan afectuosamente y charlan un trecho. Grumedán los conduce ante el rey que también los recibe con cordialidad. Galaor le pide el favor para que arme caballero al joven neófito. Lisuarte pregunta por su linaje. La dueña le dice que es de sangre real pero que no puede precisar más. El rey consulta con Galaor que le incita a que lo nombre caballero. Lisuarte, por fin, acepta. Manda traer al joven. Todos y todas se maravillan de su apostura. Comienza el rito de la iniciación en la caballería: la espada, por petición propia, se la da Oriana. Lisuarte arma caballero al joven. La dueña parte con las doncellas. El joven caballero, Norandel, y sus doce compañeros se quedan junto a Lisuarte, a su servicio. La dueña, al despedirse, le pasa secretamente una carta al rey para que la lea a solas. Lisuarte, en cuanto puede, la lee: es una misiva de Celinda, hija del rey Hegido, Señora del castillo del Gran Rosal. Le recuerda la relación que tuvieron tiempo atrás, cuando Lisuarte vagaba por el mundo como caballero andante. En aquel tiempo Lisuarte liberó a Celinda del cerco al que fue sometida por Antifón el Bravo. Lisuarte mató a Antifón y Celinda se entregó a Lisuarte. De aquella relación salió el joven efebo al que acababa de nombrar caballero. Y le envía un anillo que el propio Lisuarte le había regalado a Celinda como prueba de lo que había escrito.
Lisuarte recuerda aquella aventurilla de juvenrud y el anillo le confirma la veracidad de la carta. El mozo le agrada. Decide guardar secreto hasta ver como se desenvuelve como caballero.

sábado, 30 de enero de 2010

Libro III, Capítulo 65 (3 de 3)

Cuando el barco pasa cerca de la peña, la giganta les dispara flechas a destajo. Una de ellas le atraviesa el muslo a Bruneo. La giganta resbala y cae al agua. Desde el barco le disparan flechas, pero ella las esquiva buceando hasta la orilla. Cuando sale del agua, Amadís y Cildarán consiguen herirla con sendas flechas. La giganta consigue huir con las saetas clavadas en su cuerpo y se esconde entre los arbustos. Los del barco quieren desembarcar para atraparla y matarla, pero la gravedad de la herida de Bruneo les hace desistir de la idea. Deciden continuar viaje hasta la Gaula. Llevan a dos prisioneros del gigante, naturales de la Gaula, que les cuentan la historia de la giganta enfatizando su maldad. Andandona aún tiene tiempo a encaramarse a un otero y, con el puño en alto, gritarles agrias amenazas. Ya en alta mar, Amadís le cuenta a Galaor los últimos acontecimientos: su distanciamiento de Lisuarte, la boda de Madasima y Galvanes, la expedición a Mongaza. Galaor se entristece con estas nuevas. En un aparte le pregunta por la razón que le impulsó a apartarse del mundo bajo el nombre de Beltenebros. Amadís le contesta con evasivas y Galaor no insiste. Llegan al pueblo de Mostrol en la Gaula donde les esperan el rey Perión y la reina. Amadís les envía un mensajero que les dice que viene acompañado de Bruneo y Cildadán, pero nada dice de Galaor. Perión se alegra, pues sabía el afecto de Bruneo por sus hijos y de Cildadán pensaba obtener noticias de Galaor. Amadís y Galaor desembarcan y se dirigen directamente al castillo a ver a su madre. Se hacen anunciar sin desvelar su identidad hasta el último momento. La reina cuando los ve, se desmaya de la emoción: no veía a Galaor desde que fue raptado por el gigante. Sus hijos la atienden presto, y cuando se recupera, todo son alegrías y alharacas. Amadís le habla de la herida de Bruneo. La reina lo dispone todo para atenderlo. Melicia se ofrece para cuidarlo. Amadís pondera las virtudes caballeriles de Bruneo,... además de ser un amador de excepción, como demuestra su paso por el Arco de los Enamorados (con gran sonrojo de Melicia, enamorada de Bruneo). Llega Perión acompañado de Cildadán. Más besos, abrazos y lagrimas de emoción. Traen a Bruneo y lo alojan en palacio. La reina y Melicia se encargan personalmente de su cuidado. La reina se va y Melicia y Bruneo cuchichean un rato. Melicia le cambia la cura y lo deja descansar. Al salir de la alcoba se tropieza con Lasindo, escudero de Bruneo, que ya estaba en el ajo. Intercambian palabras al respecto.
Galaor se reune con Amadís, Perión y Cildadán. Les pide consejo respecto a su relación con Lisuarte. ¿Debe permanecer con él o irse con Amadís? ¿Tiene que despedirse de Lisuarte o largarse a la francesa? Perión le dice que no hay deshonra en abandonar a Lisuarte para seguir a su hermano. Galaor quiere presentarse ante Lisuarte antes de decidir si lo abandona o no. Cildadán lo acompañará, ya que la derrota sufrida ante Amadís lo ha puesto a servicio de Lisuarte. Zarpan al día siguiente con destino a Gran Bretaña.
Mientras tanto, Lisuarte ha conocido la derrota de su ejercito en Mongaza y prepara un rápido contrataque. Tres días antes de embarcar sale de cacería acompañado de su mujer y su hija, para relajarse antes de la batalla. Pero su mente está en la derrota de Mongaza.

Libro III, Capítulo 65, (2 de 3)

En el primer envite, Amadís derriba al gigante que cae arrastrando al suelo a su propio caballo. Le cae encima y le parte la pierna. El gigante queda atrapado por el peso de su caballo y con la pierna rota. Amadís se vuelve en ayuda a su hermano. Bruneo ya ha matado al sobrino del gigante y hace estragos en el resto de atacantes. Galaor y Cildadán consiguen nuevas monturas y continúan con bravura la lucha. Los atacantes se ven derrotados y emprenden la retirada hacia el castillo. Al llegar allí, nadie les abre la puerta por orden previa del gigante. Al verse atrapados, se postran ante Amadís pidiendo clemencia. Galaor y los otros pretender exterminarlos pero Amadís no lo permite. Todos juntos se acercan al gigante y le liberan del peso del caballo. Galaor, que conoce y aprecia a su hijo Gasquilán, Rey de Suecia, intercede por él y le perdonan la vida. Aunque Amadís le hace prometer que se convertirá en un buen cristiano, y con él, todos sus seguidores, y que liberará a todos sus prisioneros. El gigante accede y solicita que lo lleven al castillo. Ya en su interior, Galaor y Amadís se abrazan fraternalmente. Liberan a los prisioneros que son casi un centenar: treinta caballeros y más de cuarenta dueñas y doncellas. Amadís los envía ante la reina Brisena para que le presenten sus respetos. Se marchan en barcos cedidos por el propio Amadís. Después de comer visitan al gigante en su alcoba, donde le cuida y cura su hermana, la giganta Andandona, quince años mayor que él y que lo había criado como un hijo. Era grande, fuerte y fea, de pelo cano y crespo y desgreñado. Muy hábil con el arco, cazaba fieras y alimañas y se vestía con sus pieles. Odiaba a los cristianos y, como se verá, indujo a su hermano a luchar contra la cristiandad hasta que Perión acabó con él.
Los hermanos le piden que ratifique su promesa de convertirse en cristiano. El gigante lo hace. Amadís y los suyos zarpan hacia la Gaula. La giganta Andandona les espera emboscada en lo alto de una peña costera...

viernes, 29 de enero de 2010

Libro III, Capítulo 65, (1 de 3)

Amadís se quedó en la Ínsula Firme con Bruneo y Don Gandales. Éste le cuenta sus conversaciones con Brisena y lo que pasó con Mabilia y Oriana. Le entrega la carta de Mabilia donde le escribe que Oriana está preñada. Amadís, embargado de emoción, llora y le invade la melancolía. Decide embarcar con destino a la Gaula. Zarpan. A los pocos días se topan con una hermosa isla. Deciden detenerse y explorarla. El capitán de la nao les intenta disuadir: es la Ínsula Triste, morada del gigante Madarque. En los últimos quince años, cualquier intruso, fuera caballero, doncella o dueña, ha sido muerto o apresado. A pesar del aviso del capitán, persisten en su idea pero tomando precauciones: desembarcan Amadís y Bruneo, bien armados y acompañados de dos escuderos, Gandalín y Lasindo. Cabalgan por la isla, ascienden a la cima de una montaña desde donde ven un castillo que suponen del gigante. Oyen un sonido de cuerno que proviene del castillo. Por el capitán saben que se trata de la señal de salida del gigante para exterminar a sus enemigos, si sus vasallos son incapaces de hacerlo. Nuestros héroes avanzan. De pronto oyen un fuerte estrépito de golpes, lanzas y espadas. Se acercan y descubren a dos caballeros con sendos escuderos rodeados de una multitud que quiere acabar con ellos, aunque los cuatro se defienden bravamente. Se acerca un enano. Es Ardán. Le dice a Amadís que los caballeros son Galaor y el rey Cildadán, que se encuentran en dificultades y que los socorra. Amadís y Bruneo se lanzan en su auxilio. En ese momento llega Madarque, montado a caballo y armado con un pesado venablo. Amadís envía a Bruneo en defensa de su hermano y él se queda para enfrentarse al gigante.

sábado, 23 de enero de 2010

Glosario: Letra D

Daganel:(cap 8) Primo del rey Abiés de Irlanda. Muerto en combate por Perión.
Daganel: Prisión de Arcaláus, donde encierra a Lisuarte (cap 34)
Dandales de Sadoca:(cap 67) Caballero de la Ínsula Firme. Participa en la Batalla de Mongaza.
Dandasino: Hijo de Andaguel, el Gigante Viejo (cap 65)
Daniel: Caballero del rey Cildadán. Derrotado por Floristán. (cap 58)
Darasión: Hijo de Abiseos. (cap22)
Dardán: (cap 13) Le niega hospitalidad a Amadís. Posteriormente, Amadís le vencerá en un Juicio de Dios y Dardán se suicidará.
Darioleta:(cap1) Doncella de Elisena. Favorece los amores secretos de su ama con Perión. Decide arrojar al agua al bebé Amadís en un arca
Dinadaus:(cap1) Sobrino y Caballero de Lisuarte.
Dinarda: (cap 69) Hija de Ardán Canileo, se hace pasar por muda para vengar a su padre.
Doncel de Arcaláus:(cap 35) Enlace entre Arcaláus y Barsiñán.
Doncel del Mar:(cap 2) Sobrenombre de Amadís.
Doncella 1ª de la Fuente de los 3 olmos:(cap43) Amante de Floristán.
Doncella 2ª de la Fuente de los 3 olmos:(cap43) Amante de Galaor.
Doncella 3ª de la Fuente de los 3 olmos:(cap43) Amada del Caballero Triste.
Doncella de Bristoya:(cap16) Sirviente de Aldeva. Le consigue a Galaor como amante. Apresada por el Duque de Bristoya, es liberada por Agrajes y Galvanes Sin Tierra.
Doncella de Dinamarca:(cap5) Al servicio de Oriana. Interviene profusamente en la historia.
Doncella de la Casa de Agrajes:(cap6) Violada por Galpano, vengada por Amadís.
Doncella de la vara:(cap26) Raptada por Gasinán, es liberada por Galaor, pero termina enamorándose de su raptor.
Doncella del Arca:(cap 18) Sobrina de Urganda. Libra a Amadís del hechizo de Arcaláus.
Doncella del caballero de la Fuente:(cap21) Persigue a Galaor en busca de venganza por la muerte de su amado.
Doncella del camino:(cap ?) Guía a Galaor en la búsqueda del Caballero de la Floresta (Florestán)
Doncella del cap 29-34: Es la Doncella Traicionera.
Doncella del cap 28: Es salvada por Balais de ser violada por cinco ladrones.
Doncella del castillo de Bradoid:(cap 11) Sobrina de la dueña del castillo de Bradoid. Apresa con encantamientos al caballero liberado de Bradoid. Urganda la hechiza y la fuerza a suicidarse.
Doncella Encantadora: (cap 130) Hechicera y Señora de la isla que lleva su nombre.

Doncella enlutada: (cap 33) Traicionera agente de Madasima.
Doncella rival de Urganda: (cap 22) Rival amorosa de Urganda.
Doncella traicionera: (cap29) Agente de Arcaláus. Le tiende una celada a Lisuarte.
Dragonís: (cap 58) Caballero de Lisuarte. Luego, caballero de la Ínsula Firme. Es cohermano (primo) de Amadís.
Dramís: (cap 22) Hijo de Abiseos.
Dueña de la estatua: (cap 21) También llamada Grovenesa (distinta de la Grovenesa de Angriote). Tía de Briolanja.
Dueña de Guirnalda: (cap 1) Esposa de Languines, madre de Agrajes y de Mabilia.
Dueña noruega: (cap 130) Madre de la doncella secuestrada por el Señor de la Gran Torre de la Ribera. El marido de la dueña es primo de Grumedán
Duque de Suecia: (cap 121) Ver Suecia, Duque de.

Durín: (cap 44) Hermano de la Doncella de Dinamarca.

viernes, 22 de enero de 2010

Libro III, Prefacio. Tercera parte.

Gandales y Sadamón regresan a la Ínsula Firme. Se reúnen con Amadís y le informan de sus gestiones. Le hablan de Gasquilán y de su deseo de competir con Amadís. Cuadragante, Brian y otros se mofan entre risas de tan descabellado propósito. Listorán de la Torre Blanca ya le conoce. Amadís le pide que le informe: Listorán le cuenta quienes eran sus padres, como alcanzó su trono, su historial caballeresco. Cuenta como compitieron en un torneo, como se derribaron mutuamente aunque la victoria final fue para Gasquilán, "a los puntos". Llegan los capitanes de las naos: Están dispuestas para zarpar. Embarcan armas, caballos y caballeros. Amadís los despide emocionado. Cuadragante le muestra su pendón: doce doncellas con flores blancas en las manos. Amadís les das consejos de como conducirse y los despide. Con él se quedan Bruneo y Gandales. En la nave de vanguardia van Madasima y Galvanes. Tras siete días de navegación alcanzan las costas de Mongaza, cerca del castillo del Lago Ferviente donde se acantonan más de trescientos caballeros mandados por el Conde Latine y por Galdar de Rascuil. Los de la Ínsula Firme intentan desembarcar en silencio sin que lo adviertan los del castillo. Pero al alba son descubiertos y del castillo salen dos grupos, uno al mando de Latine y el otro por Galdar, y atacan a los de la Ínsula Firme. El conde Latine ataca al grupo donde van Galvanes, Agrajes, Gavarte, Orlandín, Osinán de Borgoña y Mandacil de la Puente de Plata. El de Galdar, al grupo de Florestán, Cuadragante, Brian y Angriote. Se produce uina terrible contienda de lanzas, saetas y piedras, con muchos muertos y heridos. Los del castillo consiguen impedir el desembarco durante varias horas. Florestán está en un batel con Enil y con su primo Amorantes de Salvatierra. En otro están Brián, Comán y Nicorán. En otro Cuadragante con Landín y Orián el Valiente. Angriote está con su hermano Gradovo y su sobrino Sarquiles. Florestán, impaciente, propone lanzarse al agua a caballo y ganar tierra. Los otros le gritan que todavía están muy lejos de la orilla y las aguas son muy profundas, salvo Brian que secunda su decisión. Ambos se arrojan al agua seguidos de sus compañeros. A continuación les imitan Cuadragante y Angriote. Todos juntos luchan en el agua contra innumerables contrarios que les impiden alcanzar la orilla. Dragonís y Palomir, con el agua al cuello, porfían y empujan hasta alcanzar un lugar donde el agua les llega a la cintura. Con gran esfuerzo, los caballeros de la Ínsula Firme consiguen tomar tierra. Galdar, que lo ve, se achanta y ordena el repliegue de sus fuerzas. Es atacado por Florestán y Brian y cae al suelo malherido. Sus hombres le recogen y lo montan en otro caballo. Se retiran y ven que el conde Latine hace lo mismo, porque Agrajes y Galvanes han conseguido tomar su posición. Latine había encerrado en la prisión del castillo a Dandasido, hijo del Gigante Viejo, junto con veinte hombres de la zona, por sospechar que le eran desafectos. Durante la batalla, los carceleros se asoman para contemplarla a las ventanas de la torre. Dandasido y sus compañeros lo aprovechan para escapar. Cogen desprevenidos a los carceleros, los matan y se apoderan de la torre. En la villa, la gente del pueblo llano advierte la toma del castillo y también se sublevan. Latine y Galdar, pillados entre dos frentes, solo aciertan a refugiarse en una casa. Galvanes, Cuadragante y Angriote escoltan a Madasima hasta la villa. Más de cien villanos salen a recibirla y se postran ante ella y su marido. Dandasido también entrega el castillo a Madasima. Ymosil y Agrajes pretenden exterminar a todos los hombres de Lisuarte, pero Cuadragante y Florestán se oponen. Creen que pueden ser útiles como rehenes. Angriote y Gavarte consiguen la rendición de Latine, Galdar y sus hombres.
Al día siguiente llegan noticias del desembarco de Arbán y Gasquilán al mando de tres mil caballeros. Deciden esperarlos en la villa, para descansar y recuperarse de la batalla.

jueves, 21 de enero de 2010

Libro III, Prefacio. Segunda parte.

Dos leguas antes de llegar a su destino, los doce caballeros se encuentran con Amadís que viene acompañado por dos mil trescientos caballeros muy bien armados. Amadís los recibe con alegría. Llega Cendal. Ve la multitud de buenos caballeros que rodean a Amadís y sus ojos se humedecen al pensar en la gran pérdida que ha sufrido su rey. Pero se recompone presto y se planta ante Amadís. Le transmite el desafió de Lisuarte: que no osen recuperar Mongaza y que ninguno de los caballeros de la Ínsula Firme se atreva a poner sus pies en tierra de Lisuarte bajo pena de muerte. Cuadragante le responde que no tiene ninguna obligación con Lisuarte y que tenga cuidado con él. Amadís decide consensuar una respuesta al rey entre todos sus compañeros. Invita a Cendal a su ínsula y le propone que pase por el Arco de los Enamorados. Cendal se maravilla de tan feraces campos y tan fuertes castillos. Amadís lo aloja en su mejor posada.
Dragonís y Palomir son hijos de Grasujis, rey de la Alemania Profunda, y de Saduva, hermana del rey Perión de Gaula. Como éstos, muchos otros caballeros de la Ínsula Firme son de linaje real, ducal o condal y todos ellos han traído gentes y barcos de sus respectivos paises con el objetivo de conquistar Mongaza. Dragonís y Palomir designan a un caballero de su reino, Sadamón, como portador del mensaje de respuesta a Lisuarte: ya que el rey les amenaza y desafía, que se guarde de ellos, que en cuanto estén preparados tienen intención de conquistar Mongaza y restituir a Galvanes en el lugar que se merece.
Amadís, por su parte, envía a don Gandales con un mensaje personal para el rey: no teme a su desafío, no sospechaba de su ingratitud y le pesa haberle servido, aunque no piensa conquistar Mongaza por deferencia a la reina Brisena. Pero que si Lisuarte quiere su enemistad, la tiene plenamente. Agrajes le dice a Gandales que transmita a la reina su deseo de que su hermana Mabilia abandone la corte de Lisuarte (con pesadumbre para Amadís, pues contaba con Mabilia para mantener su relación con Oriana, mas no se atrevió a contradecirle). Cendal, Gandales y Sadamón parten juntos a cumplir su misión. En diez días llegan a la corte de Lisuarte. Sadamón transmite su mensaje y dice que no habrá paz entre ellos hasta que Lisuarte no restituya a Madasima y Galvanes en el trono de Mongaza. Lisuarte se niega. Gandales le transmite el mensaje personal de Amadís. Todos aprecian su lealtad. El rey los invita a comer junto con sus caballeros. Después de comer Gandales visita a la reina y le transmite el mensaje de Agrajes. Oriana llora, Mabilia Llora. Don Gandales dice que la llevará junto a la reina Elisena de Gaula y su prima Melicia. La reina no quiere que Mabilia salga de la corte sin haberla casado. Consulta su decisión con su eposo que accede a que Mabilia se quede. Gandales advierte que la doncella prefiere quedarse junto a Oriana y no insiste en llevarsela. Brisena agradece la decisión de Amadís y se lo hace saber a Gandales. Oriana también habla con él: le envía recuerdos a Amadís. También Mabilia hace lo mismo: envía recuerdos para Agrajes y Amadís. Gandales y Sadamón retornan a la Ínsula Firme. Al salir ven las tropas que Lisuarte ha preparado para defender Mongaza. Lisuarte las ha colocado allí a propósito, para atemorizar a los caballeros de la Ínsula Firme. Ven que los jefes del ejercito son Arbán de Norgales y Gasquilán el Follón (hijo de Madarque, gigante de la Ínsula Triste, y de una hermana de Lanzino, rey de Suecia). Este Gasquilán es tan esforzado que cuando murió su tío Lanzino, le ofrecieron el trono de Suecia. Pero cuando se enteró del conflicto surgido entre Amadís y Lisuarte, abandonó su reino para medirse con Amadís, por amor a una doncella.

martes, 19 de enero de 2010

Libro III, Prefacio. Primera parte.

Al rey Lisuarte le irritó la victoria de Angriote y Sarquiles. No porque le apenara la muerte de los hijos de Gandandel y Brocadán (se había dado cuenta que los consejos que había recibido de ellos eran torticeros e interesados y ya no les tenía aprecio, ni a los consejeros ni a su descendencia), sino por lo que suponía de gloria para Amadís y sus caballeros y menoscabo de la suya propia. En cuanto supo que los heridos se habían restablecido lo suficiente les envió un mensaje con la orden perentoria de que abandonaran presto su reino. Los caballeros protestaron ante Grumedán, especialmente Brián de Monjaste y Gavarte de Val Temeroso, pero al poco levantaron el campamento y partieron haciua la Ínsula Firme. Al tercer día de viaje se toparon con Gandeza, la sobrina de Brocadán y amante de Sarquiles, que se unió al grupo, pues huía de la venganza de su tío. Grumedán transmitió las quejas de los caballeros a Lisuarte, lo que le produjo una mayor irritación y un mayor empecinamiento en su postura. Arbán de Norgales intenta mediar. Le dice al rey que aún hay tiempo para recuperar a Amadís y sus caballeros con unas mínimas concesiones. El rey se aferra a su decisión de ceder Mongaza a Leonoreta e incluso decide enviar a Cendil de Ganota a desafiar a los caballeros de la Ínsula Firme.
Gandandel y Brocadán recogen a sus muertos y, acompañados de sus esposas, servidumbre y compaña, se retiran a una pequeña isla, propiedad de Gandandel, donde acabarán sus tristes vidas sin más mención en esta historia.
Lisuarte reune a sus leales caballeros y les contagia su odio contra los caballeros de la Ínsula Firme. Envía a Cendal a la Ínsula para desafiarlos. Lisuarte se retira a Gracedonia, villa cercana a Miraflores. Oriana se alegra de esta decisión: se acerca el momento del parto y así se facilita el cumplimiento de sus planes.

lunes, 18 de enero de 2010

Hoy es mi cumple...

La vida se resume en... 4 botellas

Mierda ... y ya voy por la tercera!