lunes, 23 de noviembre de 2009

Libro II, Capítulo 56

Beltenebros, tras la aventura, se despide de Leonoreta y de sus caballeros y doncellas. Vuelve con las doncellas de la Fuente y también se despide de ellas. Envía a Enil a Londres en busca de su primo Gandalín, para que le consiga nuevas armas y armadura para suplir las suyas, destrozadas en el combate. Conciertan el encuentro en ocho días, junto a la Fuente de los Tres Caños. Las doncellas continúan viaje hasta Miraflores donde hablan a Oriana de su encuentro con Beltenebros. La emoción embarga a Oriana al conocer que su amado está tan cerca.
Amadís vaga por el bosque. Llega junto a un arroyo y se tumba para descansar y meditar en la futilidad y mudanza de la vida. Cuando anochece monta en su caballo y parte a Miraflores. En la huerta del castillo encuentra a Durín y Gandalín que le sujetan el caballo. Le ayudan a escalar el muro. En lo alto ya le esperan Oriana y Mabilia. Los dos amantes se abrazan, se besan, ríen y lloran de emoción... Mabilia los conduce hasta los aposentos de Oriana y allí los deja solos. Ocho días con sus noches permanecen encerrados en los aposentos. Gandalín va y viene de Londres a Miraflores trayendo noticias de la corte. Enil trae las nuevas armas de Amadís.
El rey Lisuarte está reclutando caballeros para su batalla contra el rey Cildadán: Florestán, Agrajes, Galaor, Galvanes sin Tierra,... Todos le hablan de un nuevo campeón: Beltenebros. Algunos incluso hablan de que es superior a Amadís, con gran enojo de sus hermanos. A palacio llega un viejo escudero acompañado de dos jóvenes. El viejo saluda al rey en griego. Abre una caja forrada con láminas de oro y saca de su interior una espléndida espada y un tocado de flores. El viejo explica que la espada solo la puede desenvainar aquel caballero que ame verdaderamente a su amada. Si es así, la hoja de la espada cambia de color tornándose limpia y clara. Y el tocado, de flores todas distintas, si se coloca en la cabeza de la amada se transforma y todas las flores se vuelven verdes y hermosas. El escudero declara que lleva sesenta años buscando a ese caballero y a su dama, recorriendo cortes de reyes y emperadores, para servirlos. Explica que la vaina está fabricada con el hueso de una serpiente alada que vive en el mar que separa Tartaria de La India. El tocado es de flores de árboles de Tartaria, de una ínsula a quince leguas de la costa que está protegida por un remolino tan violento y peligroso que pocos hombres se aventuran a atravesarlo para recoger esas flores. El escudero se presenta como sobrino de Apolidón, hijo de Ganor y de una hija del rey de Canonia. Siendo joven aspiró a a ser caballero, pero sólo si era armado por el caballero que fuera el más leal amador del mundo entero.. Pensó que pronto lo encontraría. Pero ya llevaba sesenta años de búsqueda infructuosa. Además, como seguía siendo escudero, no podía ocupar el trono de su padres que por derecho le correspondía. Gandalín que ha escuchado toda la historia, corre a Miraflores para contársela a Beltenebros. Amadís le propone a Oriana que acudan a Londres para ganar ambos trofeos. Así quedan mutuamente confortados, apartando por siempre todas las dudas que los han atormentado. Acuerdan presentarse en la corte con los rostros cubiertos para evitar que los reconozcan, Envían a Enil a la corte con un mensaje para Lisuarte pidiendo que les permita probar la espada y el tocado sin identificarse de antemano.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Libro II, Capítulo 55

Amadís se recupera rápido en casa de las monjas. Envía a Enil al pueblo cercano para que le consiga nueva armas. Llega Durín en busca de unas joyas olvidadas por la Doncella de Dinamarca y le anuncia la noticia del inminente combate entre Lisuarte y Cildadán y del desafío de Famongomadán. Esto último llena de ira a Amadís. Durín regresa a Miraflores. Amadís, ya armado, emprende el camino acompañado de Enil. Por la noche se cobijan en la casa de un anciano caballero. Reemprenden la marcha al día siguiente. Amadís lleva siempre la cara cubierta por el yelmo para impedir que lo reconozcan. Ocho días después se encuentran con un caballero que se interpone en su camino. Amadís reconoce el escudo, pues era uno de los expuestos en la cámara defendida de la Ínsula Firme: es Don Cuadragante, que le pregunta si es un caballero de Lisuarte y se declara enemigo de todos ellos. Amadís se presenta como Beltenebros, caballero no vasallo de Lisuarte pero simpatizante del rey. Luchan. Beltenebros resulta herido en un pectoral, y Cuadragante en el costado y cae a tierra. Se levanta y hiere al caballo de Amadís y lo hace caer. Siguen la lucha a pie, con espadas, durante varias horas. Al final, tras un certero golpe de Beltenebros, Cuadragante cae desvanecido. Amadís le arranca la promesa al vencido de que acudirá a la corte del rey Lisuarte a retirar su desafío y que perdonará a Amadís por la muerte de Abiés.
Beltenebros sobre el caballo de Cuadragante y Enil continúan viaje. Se topan con cuatro doncellas que han contemplado el combate. La más principal le convida a descansar y curar de sus heridas en su castillo. Pasan tres días antes de seguir su camino. Por la noche se alojan en casa de un hombre bueno y al día siguiente llegan a los alrededores de Londres. Se encuentran a un grupo de caballeros y doncellas que han acampado cerca de un río. Los caballeros están justando e invitan a Amadís a unirse a ellos. Beltenebros declina la oferta y los otros le llaman cobarde. Siguen su camino para encontrar un vado por donde cruzar. En ese momento les alcanza una de las doncellas. Les dice que la envía Leonoreta, la hija del rey Lisuarte, que le pide que luche por ella. Beltenebros accede y regresan con el grupo. En el primer encuentro Amadís derriba al caballero en el primer encuentro y lo deja tendido con la cadera y tres costillas rotas. Luego derriba fácilmente al segundo y tercer caballero. Al cuarto le rompe escudo y brazo. Al quinto, Corazón el de la Puente Medrosa, uno de los mejores justadores del momento, lo derriba en el segundo encontronazo. Beltenebros recoge los caballos de los vencidos, que ahora son suyos y se los envía a Leonoreta. Los caballeros vencidos ( Nicorán, Galiceo, Giontés el sobrino del rey, Lasamor el de la cadera rota y Corazón) reconocen que se trata de un gran caballero solo comparable a Amadís. Beltenebros continúa la marcha y se encuentra con tres doncellas descansando junto a una fuente. Le dicen que van camino de Miraflores a visitar a su tía, la abadesa del convento, y a Oriana, la hija del rey. Beltenebros se ofrece para escoltarlas. Amadís envía a Enil a Londres para que hable con Gandalín. Acuerda reencontrase con él en cuanto vuelva de sus gestiones en Londres junto a esa fuente, la de los tres caños.
Aparece un carro tirado por doce caballos y guiado por dos enanos, lleno de caballeros prisioneros y cargados de cadenas y de doncellas que gritan asustadas. Dos gigantes fuertemente armados custodian el carro. Amadís reconoce a uno de ellos: es Famongomadán. Las tres doncellas se esconden asustadas. Este Famongomadán tiene por costumbre degollar doncellas en honor a un ídolo que tiene en su isla del Lago Ferviente. Beltenebros reconoce entre los prisioneros a Leonoreta y a los caballeros y doncellas que la acompañaban. A pesar de su cansancio decide enfrentarse a los gigantes. Se lanza contra Famongomadán y le clava la lanza en la barriga y lo atraviesa. El gigante tiene tiempo de lanzarle un venablo que mata a su caballo. Antes de morir pide auxilio al otro gigante, Bagasante, su hijo. Éste se lanza sobre Amadís blandiendo un hacha. Beltenebros lo esquiva y le hiere en la pierna con su espada. En un segundo encuentro, Bagasante le clava el hacha en el escudo y Amadís logra herirle en el brazo pero su espada se rompe en el envite. Beltenebros desclava el hacha de su escudo y el gigante desenfunda su espada. En el tercer encuentro, Amadís le rompe el yelmo de un hachazo y Bagasante le corta la coronilla del casco sin llegar a herirle, aunque su espada queda rota. Beltenebros aprovecha para hendir el hacha en la cabeza del gigante llevándose una oreja y media quijada. El gigante le hiere en la pierna con la media espada que le queda antes de caer mortalmente herido. Agoniza en el suelo y Amadís lo remata. Se pone el yelmo de Basagante y monta en el caballo del gigante. Se acerca al carro y libera a doncellas y caballeros. Les pide que lleven los restos de los gigantes ante el rey de parte de Beltenebros, caballero que quiere estar a su servicio.
La comitiva llega a Londres y coincide con la arribada de Cuadragante. Lisuarte se maravilla de tan esforzado y desconocido caballero.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Libro II, Capítulo 54

El rey Lisuarte estaba comiendo con Galaor, Florestán y Agrajes cuando llega un caballero armado con la cara cubierta. Desafía al rey y a sus vasallos de parte de Famongomadán, jayán del Lago Hirviente, y de Cartadaque, jayán de la Montaña Defendida y sobrino de Famongomadán, de Arcaláus el Encantador y de Cuadragante, hermano del rey Abiés. Dice que todos ellos van a ayudar al rey Cildadán en la disputa que tiene con Lisuarte, salvo que éste acceda a ceder a Oriana como doncella de Madasima y futura esposa de Bagasante, hermano de Madasima. Si accede, se comprometen a ser sus aliados en su lucha contra Cildadán. Lisuarte rechaza la proposición y le pide una dirección a la que enviará a uno de sus caballeros para que de cuenta de su negativa. El misterioso caballero le dice que lo envíe a la ínsula Monganza, en el Lago Ferviente. El caballero se llama Landín y es sobrino de Cuadragante. Declara su intenso deseo de matar a Amadís, que mató a su vez al rey Abiés. Florestán se le encara y se ofrece a sustituir a su hermano en ese combate.
Lisuarte envía al caballero Filispinel en compañía de Landín para que responda al desafío
El rey llama a su hija Leonoreta para que cante la canción que Amadís compuso en su honor. (Años antes, por broma, Leonoreta le pidió a Amadís que fuera su caballero. Leonoreta le entregó un prendedor de oro y a cambio Amadís, le compuso el villancico).
Galaor, Florestán y Agrajes deciden acompañar a Corisanda a su castillo antes de que ocurra la batalla contra el rey irlandés. Gandalín acude a Miraflores. Coincide allí con la Doncella de Dinamarca que trae la carta de Amadís para Oriana. La princesa lee la carta y la alegría la embarga. Le dan a Durín los duplicados de las llaves y le explican el camino que debe tomar. Durín parte en busca de Beltenebros.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Libro II, Capítulo 53

Galaor, Florestán y Agrajes acordaron separarse y partir en busca de Amadís. Pasado un año debían reunirse en una ermita cercana a Londres para compartir el resultado de sus pesquisas. Allí se reunen los tres junto a Gandalín. Su búsqueda ha sido infructuosa. Deciden ir a Londres y si no hay buenas noticias, seguir sus indagaciones. Se entrevistan con Lisuarte que les dice que no hay vislumbre de Amadís. Las amadas de Florestán (Corisanda) y Agrajes (Olinda) se regocijan por su llegada. Oriana y Mabilia, con permiso de Lisuarte, deciden ir al castillo de Miraflores a esperar las noticias de la Doncella de Dinamarca. El rey les pide a los tres caballero que antes de reanudar sus averiguaciones, le ayuden en una batalla que tiene pendiente con el rey Cildadán de Irlanda, yerno del rey Abiés. La razón de la disputa son unas parias que Irlanda se niega a pagar a Gran Bretaña.
Oriana, Mabilia y otras dueñas, escoltadas por Grumedán, parten hacia Miraflores. Les recibe Adanasta, la abadesa del monasterio contiguo y guardiana de las llaves del castillo. Oriana le encarga a Gandalín que haga una copia de las llaves para que Amadís disponga de ellas cuando regrese.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Libro II, Capítulo 52

La Doncella de Dinamarca permaneció diez días en Escocia sin hallar noticias de Amadís. Se despide de los reyes y retorna a Londres. Durante le viaje por mar le alcanza una tormenta que desvía al barco de su rumbo. Tienen que atracar en una isla que resulta ser la Peña Pobre. Varios marineros la conocían y también a su morador, el ermitaño Anadalod. Enterada de ello, la Doncella de Dinamarca decide desembarcar y encargarle unas misas al eremita en agradecimiento por haber evitado el naufragio. Beltenebros, flaco y extenuado por su penitencia, yacía bajo los árboles, llorando junto a una fuente. Se levanta y se acerca a la ermita para rezar. Los visitantes también se aceran a la ermita. Son la Doncella de Dinamarca, Durín y Enil. Beltenebros los reconoce y, de la emoción, se desmaya. El ermitaño lo lleva a su cama pensando que está agonizando. La Doncella de Dinamarca se interesa por él y se ofrece para cuidarlo. Está un rato curando sus heridas y al poco repara en su cara y lo reconoce. Se arrodilla ante él y le entrega la carta de Oriana, donde le imploraba su perdón por sus infundadas sospechas. Amadís decide volver con su amada Oriana. Se despide de Analadod y marcha con el resto. Como está muy débil, deciden dejarlo en compañía de Enil, sobrino de Gandales, que le servirá de escudero. La Doncella de Dinamarca y Durín se adelantan para dar la buena nueva en la corte de Lisuarte.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Libro II, Capítulo 51

En la Peña Pobre, Beltenebros conversa con el ermitaño. Le cuenta sus pesadillas y el viejo las interpreta. Intenta consolarlo, pero Beltenebros persiste en su idea de penar en la isla de por vida. De tanto en tanto, Beltenebros va a pescar a una ribera cercana acompañado por dos mozos, sobrinos del ermitaño.
Una noche que estaba penando bajo los árboles, Beltenebros oye tañer unos instrumentos. Se acerca y descubre que son doncellas. Ellas le piden cobijo para su señora. Beltenebros les ofrece su propia casa. Llega la señora que se arroja llorando sobre la cama. Las doncellas le explican que se trata de Corisanda, la reina de la ínsula de Gravisán y pena por el amor de Florestán, hijo de la Condesa de Selandia y hermano de Amadís. Éste no desvela su identidad, se prersenta como Beltenebros aunque les dice que conoce a Florestán. Al enterarse, Corisanda habla con él para que le de nuevas sobre su amado. Corisanda y su séquito se quedan cinco días en la isla y luego continúan viaje hacia Londres, en busca de Florestán. En Londres se reune con la reina que le explica que su amado está buscando a su hermano Amadís y hasta que no lo encuentre no retornará a Londres. Corisanda le relata su estancia en la Peña Pobre y su encuentro con el caballero que en ella pena. Las doncellas de Corisanda cantan para la reina y Mabilia una canción compuesta por Beltenebros para expresar su tristeza. Tras escucharlas, Mabilia interroga a las doncellas sobre ese misterioso caballero. Ellas se lo describen minuciosamente y Mabilia se da cuenta que se trata de Amadís. Con prontitud, le cuenta a Oriana su descubrimiento. Deciden enviar a la Doncella de Dinamarca para confirmarlo en cuanto vuelva de su viaje a Escocia.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Libro II, Capítulo 50

Guilán el Cuidador se dirige a Londres con las armas y el escudo de Amadís. Se tropieza con dos caballeros, sobrinos de Arcaláus, que reconocen el escudo de Amadís y se enfrentan a Guilán. Éste mata a uno y al otro le obliga a huir a la montaña. Aunque queda herido levemente, prosigue su camino sin más contratiempo. Pasa la noche en casa de un amigo que le repone su lanza rota. Continúa su viaje al día siguiente. Llega al río Guiñón, ancho y caudaloso. Se dirige al puente y encuentra a su primo Ladasín, que intenta cruzarlo pero se lo impide un caballero que guarda el paso. Ladasín se enfrenta al caballero pero cae al agua. Por fortuna, Guilán y sus escuderos lo salvan de morir ahogado. El caballero coge el caballo del vencido y lo encierra en una torre cercana. Guilán, a pesar de la prisa que tiene, decide vengar a su primo. Se enfrenta al caballero y lo derriba. Éste cae al agua aunque sus escuderos consiguen sacarlo con rapidez. Siguen luchando a espada, primero a caballo y luego a pie. El caballero es Gandalod, hijo de Barsiñán, Señor de Sansueña. Odia a Lisuarte y a todos sus caballeros. Ese es el motivo por el que defiende el puente: para enfrentarse y vencer a cuanto caballero de Lisuarte intente pasar. Tras una encarnizada lucha, Guilán vence. Le arranca la promesa al vencido de que acudirá a Londres para postrarse ante Lisuarte. En la torre cercana, cuatro caballeros de Lisuarte, prisioneros de Gandalod, consiguen liberarse tras una esforzada lucha con los hombres del de Sansueña. Guilán toma posesión de la Torre, a la que tiene derecho por derrotar a Gandalod, y les pide a los cuatro caballeros que le guarden la fortaleza mientras el cumple con su misión de llevar las armas de Amadís a Londres. Ya en la corte les cuenta a los reyes su hallazgo y sus temores acerca de la suerte de Aamadís. Al conocer tan malas nuevas, Oriana se desespera.
También llegan las doncellas de Guilán que relatan su encuentro con Gandalín. Llega Ladasín junto con los cuatro caballeros y custodiando al prisionero Gandalod. Lisuarte, al conocer su perfidia, le condena a muerte. Lo defenestran desde lo alto de la torre a cuyo pie quemaron a Barsiñán.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Libro II, Capítulo 49

Durín llega a Londres y le cuenta a Oriana el resultado de sus gestiones. La recrimina por su carta y le relata sus funestas consecuencias. Le asegura que Amadís le ha sido siempre fiel. Oriana, al percatarse de su error, cae fulminada. La Doncella de Dinamarca y Mabilia la atienden con presteza. Como Amadís mencionó mucho a su padre adoptivo Gandales, creen que puede haber buscado refugio en su casa. Allí envían a la Doncella de Dinamarca con una carta de Oriana implorando su perdón. La doncella de Dinamarca va acompañada por Durín, su hermano, y por Enil, su sobrino. Embarcan en Vegil y llegan al puerto escocés de Poligez, cerca del castillo de Gan. Se acercan a la fortaleza y pronto se dan cuenta de que Amadís no ha pasado por esos lares. Nada cuentan de los pesares de Amadís y comparten otras noticias y agasajos.

Libro II, Capítulo 48

Galaor, Agrajes y Florestán descubren la desaparición de Amadís. Hablan con Ysanjo que les cuenta lo que sabe. Van al bosque. Encuentran a Patín y a sus escuderos. Patín está tan débil y desfallecido que no pueden hablar con él. Sus escuderos les cuentan el combate disputado con el Señor de la Ínsula Firme. Continúan la búsqueda de Amadís, sin éxito, por lo que deciden hacerla por separado. Acuerdan reunirse en la corte de Lisuarte el día de San Juan. Amadís ya había abandonado el bosque, atravesó campos, valles y montañas hasta llegar a una ribera donde descansó. Gandalín que lo seguía discretamente, se acuesta a sus pies. Luego le sugiere que quizás Oriana está mal informada y se ha equivocado con respecto a Amadís. Éste se enfada con su escudero por dudar de su amada. Cuando Gandalín duerme, Amadís se escapa, ocultando antes el caballo de su escudero. Amadís atraviesa un bosque hasta una fuente. Junto a ella descansa un viejo. Hablan. Amadís se muestra desesperado y apesadumbrado. El viejo le explica que es un ermitaño que vive en la pobreza de la caridad de las gentes, totalmente solo, en una isla situada a siete leguas de la costa. Amadís le pide que le deje acompañarle a la islita para hacer penitencia junto a él, lo que le quede de vida. Amadís tiene una pesadilla: ve a Oriana cercada por el fuego en un palacio y Amadís logra salvarla. El anciano le despierta y le anima a acompañarlo a su isla. Cuando le pregunta su nombre, Amadís le ruega que le ponga uno nuevo. El viejo lo llama Beltenebros (porque es un mancebo bello y apuesto pero esta sumido en las tinieblas de la angustia y la desesperación). Llegan a la costa y unos marineros los acercan hasta la isla, llamada Peña Pobre. Allí se quedan.
Mientras tanto, Gandalín descubre al despertar que su amo le ha abandonado. Como le había escondido el caballo y los arreos, tarda mucho en reanudar la búsqueda. Recorre el bosque y llega a la fuente donde descubre las armas que su señor ha abandonado. Están custodiadas por dos doncellas: eran cautivas de Gandinos el Follón. Fueron liberadas por Guilán el Cuidador y lo acompañaban desde entonces. Guilán había reconocido las armas de Amadís y, temiendo lo peor, les había encomendado que las custodiaran y las llevaran a la corte del rey Lisuarte. Gandalín decide continuar su búsqueda.

martes, 27 de octubre de 2009

GLOSARIO, LETRA B

BAGASANTE: Hermano de MADASIMA. Lo postulan como futuro marido de ORIANA. Hijo de FAMONGOMADAN y de GROMADAZA. Muerto por AMADÍS.
BALABÁN:(cap 67) Caballero de Lisuarte. Participa en la Batalla de Mongaza.
BALADÍN:Castillo de la Gaula. Último reducto de Perión en su guerra con ABIÉS.
BALAIS DE CASCANTE: Prisionero de Valdasín. Mata a la doncella del caballero de la Fuente
BALÁN: (cap 127): Gigante, Señor de la Ínsula de la Torre Bermeja. Hijo de Madanfabul.
BALÁN II: (cap 129) Hijo de Galeote, nieto de Galvanes y de Bravor, bisnieto de Balán. De estirpe de gigantes pero ya sin su aspecto. 
BALDOID: Castillo de Bradoid.
BANDAGUIDA:(cap 73) Hija de Bandaguido y su incestuosa esposa. Madre del ENDRIAGO.
BANDAGUIDO:(cap 73) Señor de la isla del Diablo. De su matrimonio incestuoso con su hija surgirá el ENDRIAGO.
BANGIL
: Villa costera donde el gigante GANDALAC de LEONÍS raptó al niño GALAOR.
BARANDEL: (cap 74) Rey de Hungría. Sus hijas están en la corte de Constantinopla cuando Amadís la visita.
BARSINÁN
: o BARSIÑÁN. Señor de SANSUEÑA. Intenta un golpe de estado contra LISUARTE. Es aliado de ARCALAÚS. Es derrotado y ajusticiado en la hoguera.
BARSIÑÁN: (cap 96) Hijo homónimo del anterior, hermano de Gandalod. Se une a Arcaláus y al rey Arábigo buscando venganza contra Amadís y lisuarte.
BASILEA, Duque de: (cap 75) En su boda, Saluder declara a su hermana Grasinda como la más bella.
BELTENEBRÓS: Apodo de AMADÍS.
BERVÁS: (cap 38) Caballero de LISUARTE.
BLANDISA: Alias de BRANDOLISA
Bosque de la Laguna Negra:(cap 69) Bosque
BRADOID: Castillo. Junto a este castillo, AMADÍS conoce a GALAOR y lo arma caballero.
BRAMANDIL: Padre de GANDALAC.
BRAN: Río en los límites del Bosque de Brananda.
BRANANDA: (cap 12) Bosque entre los condados de Clara y Gresca.
BRANDOIBAS: Caballero de LISUARTE. Prisionero de Valdasín.
BRANDOLISA: Esposa del Duque de BRISTOYA. Hermana de la mujer del rey de SOBRADISA. Amada de GUILÁN el Cuidador.
BRANDUETA: Hija de ANTEBÓN. Raptada por PALINGUES. Vengada por GALAOR, que mata a PALINGUES. Amante de GALAOR.
BRANFIL: o BRANZIL. Hermano de BRUNEO. Caballero de LISUARTE. Luego, Caballero de la Ínsula Firme.
BRAVOR: (cap 129): Hijo de Balán. Se casa con la hija de Darioleta. 
BRAVOR EL BRUN: (cap 129) Descendiente de la estirpe de Balán y Bravor. Hijo de Don Segurades y Señor de la Ínsula de la Torre Bermeja. Muere a manos de Tristán de Leonís en leal combate.
BRIÁN DE MOJASTE: Caballero. Hijo de LADASÁN y de una hermana de PERIÓN de Gaula (por tanto, primo de AMADÍS).
BRIOLANJA: Reina de Sobradisa. Hija de TAGADÁN. Enamorada no correspondida de AMADÍS.
BRISENA: Reina y esposa de LISUARTE.
BRANDASINEL: (cap72) Prepotente caballero de Romania que desafía a Amadís. Es derrotado y humillado.
BROCADÁN: Cuñado de GANDANDEL. Anciano consejero real: 1º de FALANGRIZ y luego
de LISUARTE. Por envidia, provoca la malquerencia de LISUARTE por AMADÍS.
BRODANDIL de ROCA (o BROJANDEL): (cap72) Mayordomo real del Emperador de Roma, Patín.

BRONTAJAR DAFANÍA: (cap 68) Caballero de los Siete Reyes.
BRUNEO
DE BONAMAR: Hijo de VALLADÓS. Marqués de TROQUE. Su amada es MELICIA.

Libro II, Capítulo 47

El Caballero vencido se llama Patín, es hermano de Sidón, el Emperador de Roma, y es su probable sucesor. Estaba enamorado de Sardamira, reina de Cerdeña y sobrina de la emperatriz de Roma. A Patín le habían hablado de la belleza de Oriana y se propuso conocerla para verificar que no había nadie más bella que su amada Sardamira. Viaja a Gran Bretaña y se presenta en la corte de Lisuarte. El rey lo agasaja, Grumedán lo acoge en su casa. Patín conoce a Oriana y se queda prendado de ella. Le pide su mano a su padre. Lisuarte acepta pero no quiere forzar la voluntad de su hija. Patín, entonces, consigue la promesa de Oriana de que acatará sin rechistar los deseos de su padre. Patín decide recorrer Gran Bretaña buscando aventuras que acrecienten su prestigio caballeril. Su primer encuentro es con Amadís y ya conocemos su derrota, fácil y humillante. Patín queda maltrecho y herido, tumbado junto a un árbol. Allí le encuentra Durín, que acababa de despedirse de Amadís. Patín le pregunta por algún lugar donde le curen. Se presentan formalmente y Durín le informa de que su vencedor es el Señor de la Ínsula Firme.

lunes, 26 de octubre de 2009

Libro II, Capítulo 46

Gandalín y Durín deciden seguir a Amadís. Ysenjo, por su parte, regresa a la Ínsula Firme. Gandalín y su compañero terminan por encontrar a Amadís y lo espían entre el follaje. Le oyen lamentarse y llorar y como habla solo de Oriana, del rey Perión , de Gandales, de Angriote, del rey Abiés y de Guillán El Cuidador.
Al poco pasa por ahí un caballero que va cantando alegre sus amores con la reina Sardamira y otros más recientes con la mismísima Oriana. Al oírlo, Gandalín se acerca a Amadís y le incita a luchar con el caballero. Amadís, al principio reticente, accede a combatir con él. Coge sus armas y su caballo, se acerca al caballero, le reta y le vence. Luego se acerca a Durín y le dice que regrese y le cuente a Mabilia y a la Doncella de Dinamarca sus cuitas y su desesperación. A Gandalín le permite que se quede con él pero le ordena que no le estorbe y que le devuelva la espada al caballero vencido.

domingo, 25 de octubre de 2009

Libro II, Capítulo 45

Durín llega a Sobradisa cuando Amadís y sus compañeros ya han abandonado el reino. Les sigue el rastro hasta encontrarlos en la Ínsula Firme. Llega a tiempo de ver a Amadís bajo el Arco de los Enamorados y como consigue entrar en la cámara encantada y convertirse en Señor de la Ínsula Firme. Finalizados los homenajes y agasajos, le entrega la carta. Amadís tras leerla, rompe a llorar desconsolado. Luego, en secreto, abandona la isla acompañado de Ysenjo, Gandalín y Durín. Llegan a una ermita junto a un bosque. Amadís reza un poco y luego llama a Ysenjo y ante él, le cede el Señorío de la Ínsula Firme a Gandalín. Le pide a Ysenjo que funde un monasterio de 30 monjes junto a la ermita del bosque. Gandalín no quiere la isla, pero Amadís insiste y además le cede sus armas para que Galaor le arme caballero. Le pide que transmita a su hermano todo el cariño que le tiene y además le cede a Galaor al enano Ardián para que le sirva. Se despide con brevedad y de forma súbita monta en su caballo abandonando sus armas y cabalga hacia el bosque. Desaparece en él antes que sus amigos puedan reaccionar.
Amadís llega a un arroyuelo, descabalga y se tumba en un prado llorando sin parar hasta quedar rendido.

viernes, 23 de octubre de 2009

Libro II, Capítulo 44

Amadís, sus hermanos y su primo Agrajes pasan los días en Sobradisa, el reino de Briolanja. Sin embargo, Amadís añora a Oriana y le pide permiso a la reina para volver con su amada. Durante el viaje de regreso encuentran a una joven acompañada de dos doncellas y cuatro escuderos. Es la hija de Isanjo, el gobernador de la Ínsula Firme. Ella les invita a visitar la isla, ya que solo les supondrá dos jornadas de demora en su viaje. Les habla del Arco de los Enamorados, un lugar donde se oye una melodiosa música si es traspasado por un verdadero enamorado, al tiempo que su nombre queda escrito sobre la piedra al instante. La doncella cuenta que, en cien años de existencia, solo dos nombres han aparecido escritos en la losa. Agrajes se propone ser el tercero. Amadís también quiere intentarlo. Amadís ya tenía noticias de la Ínsula Firme gracias a Arbán, el rey de Norgales.
Llegan hasta donde Isanjo ha acampado, que los recibe cordialmente, los agasaja y da acomodo. Al día siguiente embarcan hacia la isla. Cuando llegan a la Ínsula, entran en el palacio. En el patio descubren cientos de escudos apoyados en el suelo, diez colgados un poco más arriba y dos más, colgados en todo lo alto. Los escudos pertenecen a los caballeros que han intentado entrar en la cámara defendida: los del suelo son de aquellos que no alcanzaron el padrón de cobre, los diez intermedios, de los que lo alcanzaron pero no lo sobrepasaron, y los dos más altos, uno pertenece al que superó el padrón de cobre pero no alcanzó el padrón de mármol y el otro, el más eminente, al caballero que alcanzó el padrón de mármol, aunque no llegó a sobrepasarlo. Amadís repasa los escudos. Descubre el de Arcaláus entre los diez intermedios, el del rey Abiés de Irlanda que es el segundo de los dos más altos. El más alto pertenece a Cuadragante, hermano del rey Abiés. Luego acompaña a su primo al Arco de los Enamorados. Agrajes lo atraviesa y, súbitamente, suena una agradable melodía y su nombre aparece escrito en la piedra a continuación de otros dos: Mandanil, hijo del duque de Borgoña, y Bruneo de Bonamar, hijo de Valladós, marqués de Troque. Mandanil ama a Guinda Flamenca, Señora de Flandes. Bruneo ama a Melicia, hermana de Amadís e hija de Perión. Amadís también se coloca bajo el Arco. La música que surge es extremadamente melodiosa y su nombre queda inscrito de inmediato.
Mientras tanto, Galaor y Florestán intentan penetrar en la cámara encantada. Florestán supera el padrón de cobre y alcanza el de mármol, pero allí pierde toda su fuerza y cae desvanecido y es expulsado afuera por una fuerza misteriosa. Galaor lo intenta. Llega hasta el padrón de mármol y lo abraza con fuerza, pero al poco también se desvanece y es expulsado. Ardián el enano viendo a los dos caballeros tendidos en el suelo, como muertos, corre a pedir ayuda a Amadís. Agrajes también intenta entrar en la cámara pero cae entre el padrón de cobre y el de mármol. Ya solo queda Amadís por intentarlo: supera con esfuerzo tanto el padrón de cobre como el de mármol y llega hasta la puerta de la estancia. Una mano aparece por el quicio y le coge la suya, al tiempo que una voz le declara Señor de la Ínsula Firme.
Isanjo y el resto de habitantes de la isla le homenajean y le rinden vasallaje.
Mientras, Oriana, despechada y celosa por el asunto de la espada rota y Ardián el enano (ver cap.40), le escribe una carta a Amadís poniéndole a caldo, declarando que se siente engañada. Envía la carta mediante un doncel, Durín, hermano de la Doncella de Dinamarca. Le encarga que le cuente la reacción de Amadís al leer su carta.

jueves, 22 de octubre de 2009

Libro II, Prólogo

En Grecia, un rey, cuñado del Emperador de Constantinopla, tuvo dos hijos. El mayor, Apolidón, era fuerte y valiente. El rey, presintiendo su muerte, dejó su reino a Apolidón y una gran fortuna al hijo menor. Éste, apocado y envidioso, protestó junto al lecho del moribundo y Apolidón consintió en ceder el reino a su hermano a cambio de la fortuna y de la valiosa colección de libros de su padre. Cuando el rey murió, Apolidón partió en naves cargadas con sus libros y sus riquezas sin rumbo definido. Llegó a la capital del Imperio Romano. Su emperador, Siudán, lo recibió con cordialidad. Apolidón se enamoró de Grimanesa, una hermana del Emperador. Como no les permitieron su enlace, huyeron juntos en sus naves. Llegaron a una isla donde vivía un gigante que los recibió con hostilidad. Apolidón combatió con él y lo venció, tomando posesión de su isla, la Ínsula Firme.
Pasaron los años. El Emperador de Grecia murió sin descendencia y le ofrecieron el trono a Apolidón que aceptó. Partió con su esposa y corte a su nuevo destino, pero antes de marchar, lo dispuso todo para que el próximo dueño de la Ínsula Firme fuera un digno sucesor suyo: colocó una estatua mágica que hacía sonar una trompa que aturdiría y dejaría maltrechos a aquellos caballeros indignos que osasen entrar el el palacio. Solo callaría si el caballero en cuestión superase a Apolidón en fortaleza e hidalguía. Si fuera mujer, debería superar en hermosura a Grimanesa.
Luego partieron dejando a un gobernador al cuidado de la isla.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Libro I, Capítulo 43. Fin del Libro I.

Galaor y Florestán curan sus heridas en el castillo de Corisanda. Una vez repuestos parten para reunirse con Amadís. Florestán le pide a Galaor que, si surge la oportunidad, le deje pelear a él primero. Galaor lo acepta. Pasan la noche en casa de un caballero taciturno. Galaor le pregunta por la causa de su tristeza. El huésped se niega a desvelarla. Al día siguiente, el mohíno caballero les conduce hasta la Fuente de los Tres Olmos. Allí encuentran a tres doncellas y, cerca, a un enano subido a un árbol. Florestán habla con las doncellas. Una le pregunta si es capaz de sacarla de ese lugar. Florestán asiente y la monta en un palafrén. Al verlo, el enano comienza a gritar alarmado. A sus voces acude un caballero que se enfrenta a Florestán. El amante de Corisanda lo derriba fácilmente y le obliga a rendirse y a que libere a la doncella. El vencido consiente y Florestán se lleva a la doncella. La segunda doncella también le pide ayuda. Florestán la monta en otro palafrén y, de nuevo, el enano lanza gritos de alarma. Aparece un segundo caballero y Florestán vuelve a luchar contra él. En el primer encuentro Florestán falla su golpe y el caballero rompe su lanza en el escudo de su rival. En el segundo encuentro Florestán lo derriba. El caballero queda tendido en el suelo como muerto y Florestán se lleva a la segunda doncella. Luego repara en la tercera doncella, triste y solitaria, y también se ofrece a llevarla. Ella le advierte que el caballero que la guarda es mucho más temible que los otros dos, pero Florestán no se arredra y la recoge. El enano grita de nuevo. Sale el tercer caballero que lleva armas partidas en oro, montado en un caballo bayo y acompañado por dos hombres armados con hachas. Tras una esforzada pugna, Florestán le vence y le mata.
El melancólico huésped se acerca y le dice a Florestán que está enamorado de la tercera doncella y que ella le corresponde. Le cuenta que había sido raptada por el caballero muerto. Le pide que se la entregue. Florestán lo hace gustoso. Galaor se apropia del caballo bayo. Florestán se queda con la primera doncella y le cede la segunda a Galaor. Por la noche, en casa de la hermana del huésped, disfrutan de ambas doncellas. Al día siguiente llevan a las doncellas a casa de una tía suya. Por el camino les cuentan la historia de la Fuente de los Tres Olmos: El tercer caballero se llamaba Alumas y era primo de Dardán el Soberbio. Se enamoró de la tercera doncella, pero ésta estaba enamorada del huésped. La raptó (causa de la pesadumbre del triste caballero) y para ganar su amor le prometió realizar grandes hazañas. También le dijo que quería matar a Amadís, pues él había matado a Dardán. Raptó a las otras dos doncellas para que hicieran compañía a su amada y trajo a dos amigos para que le ayudaran en su guarda y custodia. Cada día las sacaban a la fuente para incitar al combate a otros caballeros. Llevaban así un año, siempre victoriosos, hasta que llegó Florestán.
Dejan a las doncellas en casa de su tía y siguen camino hacia Sobradisa. Cuando llegan, la disputa con Abiseos ha concluido. Llegan a la capital y van al palacio real. Se reunen con Amadís y Agrajes. Amadís al conocer a Florestán, su nuevo medio-hermano, lo abraza llorando de emoción.

Y CON ESTA TIERNA ESCENA ACABA EL PRIMER LIBRO DE "AMADÍS DE GAULA"

jueves, 10 de septiembre de 2009

Libro I, Capítulo 42

En su juventud, Perión vivió un tiempo en Alemania. De regreso a su tierra se alojó en casa del Conde de Selandia. Por la noche una doncella se coló en su cama. Era la hija del conde. Perión se resistió al principio, pero ella amenazó con suicidarse si no la poseía. Perión consintió en yacer con ella. Y la dejó preñada. Perión siguió su camino sin conocer tan embarazosa circunstancia. La condesita ocultó su embarazo hasta el final. Cuando iba a llegar el momento del parto se marchó al castillo de su tía que la acogió cordialmente. Dio a luz un niño de nombre Florestán que crió la tía guardando el secreto. Cuando cumplió los dieciocho años, la tía llevó a Florestán ante su abuelo para que lo nombrara caballero, aunque el conde desconocía que era su nieto. Tras la ceremonia, la tía le desveló el nombre de su padre. Florestán decidió obtener una fama que le hiciera merecedor de darse a conocer a su padre. Se fue a Constantinopla. Bizancio estaba en guerra. Allí permaneció durante cuatro años acumulando proeza tras proeza hasta tener las suficientes como para presentarse ante Perión. Cuando volvió, conoció la fama de Amadís y Galaor. Pensó en acrecentar aun más su curriculum caballeresco para no desmerecer ante sus mediohermanos. Y en eso andaba, ocupado en sus caballerías hasta que se topó con Galaor.
Amadís y Agrajes permanecen cinco días en el castillo de Briolanja. Luego parten acompañados de Briolanja, la dueña, dos doncellas y cinco hombres a caballo. Briolanja viste de luto hasta que su padre sea vengado. Briolanja le pide un favor a Amadís. La dueña le pide otro a Agrajes: Les hacen prometer que no emprenderan ninguna otra aventura sin el permiso expreso de ambas mujeres. Más tarde les pesará este juramento pues les impide acometer empresas caballerescas y desfazer entuertos que se van encontrando por el camino. Están atados por la palabra dada y nada hacen y avergonzados van. Llegan a Sobradisa de noche. Se acercan al castillo de Galumba, vieja dueña, fiel servidora del padre de Grovenesa, la dueña (no confundir con la otra Grovenesa, la mujer de Angriote de Estravaus). Galumba escribe una carta y la marca con el sello de Briolanja. Envía a una doncella con la misiva a la capital del reino, también llamada Sobradisa, para Abiseos, el usurpador, con instrucciones de que se la lea delante de todos los dignatarios de la corte. Así lo hace. En la carta se habla del asesinato del padre de Briolanja, de la usurpación del trono y propone un combate de Abiseos y sus dos hijos contra dos paladines que defienden la causa de Briolanja. Pide seguridad y protección para estos dos paladines hasta que llegue la hora del combate. Abiseos se ve forzado a aceptar el reto y a conceder inmunidad a sus adversarios hasta el momento de la lucha. La doncella regresa al castillo de Galumba. Amadís y Agrajes se preparan para la pugna. El día elegido se trasladan a Sobradisa. Empieza el combate. Amadís lucha contra Dramis y lo mata en el primer encuentro. Agrajes se enfrenta a Darasión. En el primer choque ninguno de los dos cae. Abiseos ve a Dramis en el suelo y se lanza sobre Amadís: de un lanzazo le atraviesa el escudo y le alcanza el costado. Amadís se revuelve y le golpea con la espada en la cabeza. Abiseos queda aturdido, se tambalea y cae al suelo. Amadís acude en ayuda de Agrajes y golpea con fuerza sobre Daramón. Pero éste se revuelve con furia y le mata el caballo. Amadís cae al suelo. Abiseos, recuperado, se incorpora al combate. Agrajes golpea con su espada en el yelmo de Daramón y la pierde. Para evitar que le hiera, se arroja sobre Daramón, lo abraza y ruedan por el suelo. Abiseos intenta rematar a Agrajes pero Amadís se interpone y de un certero golpe lo derriba y lo deja tendido en el suelo. Agrajes y Darasión consiguen ponerse en pie. Agrajes se apodera de la espada de su rival y Darasión coge la de Agrajes. Agrajes está herido de gravedad pero no desiste en su lucha. Luchan los cuatro. Abiseos, en un desesperado ataque consigue herir a Amadís en el hombro. Amadís se revuelve y le cercena el brazo a nivel del hombro. Abiseos cae al suelo y muere. Agrajes derrota a Darasión y le corta la cabeza.

[Bajo el epígrafe de "CONSILIARIA" vienen unos párrafos farragosos y plúmbeos condenando a traidores y usurpadores...]

Acabada la contienda se acerca uno de los próceres del reino. Es Gomán, que restaura a la legítima heredera, Briolanja, en el trono de Sobradisa.
Amadís reposa durante 8 días en el palacio real de Sobradisa reponiéndose de sus heridas gracias a los amorosos cuidados de Briolanja. Otra persona cura a Agrajes... es un hombre.

martes, 8 de septiembre de 2009

Libro I, Capítulo 41

9ªAventura de Galaor: Galaor y la doncella persiguen al Caballero de la Floresta durante cuatro días. Galaor está tan enfurecido que se enfrenta a cuanto caballero se topa, matando a la mayor parte. Llegan a un valle con un castillo en lo alto. Se acercan a pedir hospedaje. El dueño del castillo que viste una capa escarlata, los acoge con simpatía. Le cuenta a Galaor como sus hijos están malheridos tras un encuentro con un caballero. Les derribó a ambos y cuando quisieron continuar la lucha a pie y con espadas, el otro se negó y se quiso marchar. Se montó en una barca para cruzar un río pero los hijos del caballero consiguieron detener la embarcación. En la barca había una una dueña que intentó mediar pero los hermanos no cejaron en su empeño. Por fin , el caballero accedió y lucharon. Los venció de nuevo con facilidad, se embarcó y se fue.
Por la descripción de caballero, Galaor reconoce a su adversario. Al día siguiente parte en su busca. Encuentran una fortaleza. La doncella se adelanta. Vuelve al poco rato acompañada de otra doncella y de diez hombres armados y a caballo. La segunda doncella es prima de la primera. Se ofrece a guiar a Galaor hasta el Caballero de la Floresta. Les lleva hasta la costa. Se divisa una isla a unas tres leguas de distancia. Galaor se embarca con las doncellas. Solo puede pasar un caballero cada vez por condición impuesta por la gobernadora de la isla que protege al Caballero de la Floresta. Ella se llama Corisanda, Señora de la isla de Gravisanda. Está enamorada del Caballero de la Floresta y, para evitar que se vaya en busca de aventuras, atrae de vez en cuando a caballeros a la isla para que se enfrenten a su amado que invariablemente los derrota o mata. El caballero estaba en la floresta donde lo encontraron Amadís y Galaor cumpliendo una promesa que le hizo a otra doncella (defender el paso durante 15 días). Corisanda, muy a su pesar, le había permitido salir de la isla para cumplir esa promesa. Le había concedido un un mes de plazo.
Cuando Galaor llega a la isla ya ha anochecido. Desembarcan y acampan. Galaor intenta seducir a la prima de la doncella. Ella no cae en sus redes aunque en el fondo se siente muy atraída por él. Al día siguiente continúan camino hasta un castillo. De la muralla cuelga un cuerno. Galaor lo hace sonar. Del castillo sale la señora con su comitiva. Montan una tienda y en ella se meten. Galaor envía a la prima para que hable con Corisanda y avise al Caballero de la Floresta. Corisanda lo hace llamar. Cuando llega le besa y abraza y le incita contra Galaor. Comienza la justa, parten sendas lanzas y destrozan sendos escudos. Galaor saca su espada pero el otro caballero le propone cruzar lanzas otra vez. Galaor accede a pesar de tener un caballo de inferior calidad. En el segundo encuentro, ambos están a punto de caer de sus caballos. Ahora sí lucharán a espada: la liza es porfiada, brava y prolongada. Se hieren fieramente, destrozando escudos y armaduras. Galaor advierte que su caballo desfallece y propone seguir luchando a pie. El otro no acepta. Galaor se lanza sobre él, lo abraza y caen al suelo. Sigue la pugna a pie. Se hieren con saña y encono. Galaor propone un descanso y quiere que el otro le de su nombre. El caballero de la Floresta se niega. Solo dará su nombre a dos caballeros a quienes aprecia y a ningún otro. Prosigue el combate. Por fin, Galaor, tras ímprobos esfuerzos, consigue derribar al caballero. Corisanda intercede para salvar la vida de su amado. Galaor consiente si le dice el nombre del vencido y el esos dos caballeros que tanto aprecia. Corisanda le desvela que es Florestán, hijo del rey Perión, y los otros dos son Amadís y Galaor, sus medio-hermanos, a los que profesa una desmedida admiración.